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miércoles, 5 de agosto de 2020

Un paseo por la biblioteca mexicana de García Marquez


Una copia de ‘La muerte de Artemio Cruz’, de Carlos Fuentes, dedicada a Gabriel García Márquez en la biblioteca del escritor colombiano en Ciudad de México.
Una copia de ‘La muerte de Artemio Cruz’, de Carlos Fuentes, dedicada a Gabriel García Márquez en la biblioteca del escritor colombiano en Ciudad de México.Teresa de Miguel
El periódico El País (España) entrevista al hijo del escritor colombiano quien hace un paseo y una explicación por la biblioteca del Nobel; en ella muestra tesoros como libros regalo de Carlos Fuentes; su pasión por los diccionarios, sus rosas amarillas de toda la y el cariño a las máquinas de escribir; dice la nota:

Una rosa amarilla, un diccionario y una máquina de escribir. Es todo lo que necesitaba Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1927-Ciudad de México, 2014) para ponerse en marcha. A los ocho años, su abuelo le contó que las flores amarillas daban suerte y nunca se volvió a separar de ellas. Durante la entrega del Nobel (1982), llevaba una escondida en el bolsillo. Gabo se consideraba “un diccionarero”, aunque su relación con las enciclopedias fue de amor y odio. En 1977, prologó una edición del María Moliner, su favorito. Pero a la vez se inventaba palabras: “condolientes”, “mecedor”. Hasta se propuso jubilar la ortografía, sobre todo esa “h rupestre”.

A las máquinas de escribir también les declaró la guerra. Su primera Remington ardió en el fuego de los disturbios del Bogotazo, en 1948. Una década más tarde, la máquina que concibió en París El coronel no tiene quien le escriba había perdido la tecla de la d por el camino. Para poder terminar el texto tuvo que arreglárselas completando cada c a mano con un palito vertical. Después se compró una Torpedo alemana y una Smith Corona eléctrica. Así, hasta el flechazo con Apple. Un eMac de principios de los 2000, una computadora blanca con forma de pepino retrofuturista, sigue aún en la mesa de trabajo de su casa en Ciudad de México.
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miércoles, 8 de abril de 2020

Mujeres a por el Hugo


Los premios Hugo premian las mejores novelas escritas en lengua inglesa de ciencia ficción o fantástica. Este año entre quienes pueden obtener el premio no existe ni un solo nominado hombre todas son mujeres de la generación X, dice la nota:

Abundan, de nuevo, las creadoras. Entre los nominados a los prestigiosos premios Hugo, algo así como el Pulitzer de la ciencia ficción y lo fantástico, predominan un año más las mujeres. Tanto es así, que en su categoría reina, la de Mejor Novela, no hay un solo autor. Compiten por llevarse el galardón, que se entregará el 1 de agosto durante la Worldcon, que se celebrará en Nueva Zelanda, los últimos trabajos de Seanan McGuire —seudónimo de la californiana Mira Grant, publicada en España por Minotauro y por Alianza—, la irreverente Kameron Hurley (también en Alianza), la neozelandesa Tamsyn Muir, Arkady Martine, Alix E. Harrow y Charlie Jane Anders (Insólita). Nacidas todas ellas entre 1978 y 1985, han sido distinguidas con algunos de los principales premios del sector, pero este año se medirán por el más deseado de todos, que el año pasado fue para Hacia las estrellas, de Mary Robinette Kowal (Oz Editorial). Entre los puntos de partida de algunas de las nominadas, figuran una sociedad totalitaria en un planeta en el que el tiempo no cambia (The City in the Middle of the Night, de Anders), un par de gemelos que no son exactamente humanos (Middlegame, de McGuire) y lo que ocurre cuando la división del ejército que lucha contra Marte consigue regresar con vida (The Light Brigade, de Hurley). Cubiertas de algunas de las novelas nominadas a los Hugo este año. Cubiertas de algunas de las novelas nominadas a los Hugo este año. Pero, un año más, no solo en la categoría principal arrasa la obra hecha por mujeres. Los autores masculinos son, en casi todos los apartados, minoría. Solo Ted Chiang, autor de La historia de tu vida (Alamut), aparece entre los nominados a mejor nouvelle y cuento largo, categorías en las que destacan Becky Chambers, la citada McGuire, y N. K. Jemisin, que ha obtenido el Hugo a mejor novela en tres ocasiones —consecutivas: 2016, 2017 y 2018— y que en esta ocasión está nominada por su novelette Emergency Skin. En lo que se refiere a sagas en marcha, hay un empate de género: por un lado están The Expanse, de James S. A. Corey, Luna, de Ian MacDonald, y The Wormwood, de Tade Thompson, y por otro, InCryptid, de McGuire, Planetfall, de Emma Newman y Winternight, de Katherine Arden. En el apartado de las viñetas, el eterno nominado, y ganador, en 2013, por Saga, Brian K. Vaughan (Paper Girls), es el único hombre en un plantel de creadoras, guionistas y dibujantes como Marjorie Liu (Monstress), Wendy Xu y Suzanne Walker (Mooncakes) y Nnedi Okorafor y Tana Ford (LaGuardia). Por lo que respecta al audiovisual, compiten pesos pesados como Vengadores: End Game y Star Wars: El ascenso de Skywalker, la divertida adaptación para televisión de Neil Gaiman de la novela que escribió con Terry Pratchett, Buenos Presagios, y la pequeña joya Muñeca rusa, de Natasha Lyonne. Entre los episodios de series, se ha colado uno de The Good Place, entre los esperables de Watchmen, The Expanse, Mandalorian y el siempre habitual Doctor Who. En la curiosa categoría retrospectiva (que este año premia lo mejor de 1945) destacan trabajos de Fredric Brown, Leigh Brackett, Henry Kuttner, Isaac Asimov y Ray Bradbury.

jueves, 4 de abril de 2019

Cuando un amigo se va, murió Alberto Cortez

Y construyó castillos en el aire/ a pleno sol con nubes de algodón; así es el coro de una de las canciones mejor conocidas y que más me gustan de Alberto Cortez, quien murió hoy en Madrid (España) a los 79 años; con su muerte no tendremos a quien nos siga contado de las pequeñas cosas de la vida, por eso a partir de mañana empezaré a vivir la mitad de mi vida;  a partir de mañana empezaré a morir la mitad de mi muerte;  a partir de mañana empezaré a volver de mi viaje de ida;
a partir de mañana empezaré a medir cada golpe de suerte. Adios Alberto. Dice la nota:
El cantautor argentino Alberto Cortez, de 79 años, ha fallecido a las 15.00 de este jueves en Madrid, donde residía, debido a una insuficiencia cardiaca, según han confirmado fuentes de su entorno. Cortez fue ingresado de urgencia el 27 de marzo en el Hospital Puerta del Sur, en la localidad madrileña de Móstoles, cerca de su domicilio y se vio obligado a cancelar varios conciertos en Latinoamérica, uno de ellos este viernes en el Teatro Nacional de Santo Domingo (Puerto Rico), informaron los productores de los espectáculos. La capilla ardiente del músico será instalada en la sede de la SGAE, en la madrileña calle de Fernando VI, mañana viernes entre las 17.00 y las 21.00.  "En Madrid ya me he ganado el derecho a tutear hasta al alcalde" José Alberto García Gallo nació en Rancul (Argentina), en 1940, y publicó su primer disco en 1961, grabado en Amberes, acompañado por Waldo de los Ríos y su orquesta. Su larga carrera cuenta con medio centenar de álbumes, por los que recibió cuatro discos de oro, cuatro libros de poemas y dos películas como actor, Los éxitos del amor (1879) y Ritmo a todo color (1980). Alberto Cortez ha sido conocido por abordar en sus canciones las cosas simples de la vida. Fue gran amigo del cantautor Facundo Cabral, con quien se presentaba en cantando temas como No soy de aquí ni soy de allá y Cuando un amigo se va. También compartió escenarios con María Dolores Pradera.
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martes, 30 de mayo de 2017

Isabel Allende publica "Más allá del invierno"

La editorial Plaza & Janes publicará la nueva novela de la chilena Isabel Allende "Más allá del invierno"; El País te permite leer las primeras páginas de la obra en el siguiente enlace.

jueves, 20 de abril de 2017

Eduardo Mendoza recibió el Premio Cervantes

El día de hoy, en instalaciones de la Universidad de Alcalá de Henares , se entregó el Premio Cervantes al escritor Eduardo Mendoza (España), dice la nota:
Eduardo Mendoza (Barcelona, 1943) es el escritor serio más divertido de la literatura española y un hombre al que nunca se le ha oído decir un tópico. Por eso había tanta expectación en torno al discurso que iba a pronunciar este jueves en Alcalá de Henares, durante la ceremonia de entrega del Premio Cervantes. Mendoza —que en la entrada de la universidad dijo haber traído a la familia para que le criticasen y a los amigos, para que le hicieran la ola— no defraudó. Tras la bienhumorada presentación biográfica del Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, con la medalla que le acababa de colgar al cuello el Rey y tras un sonoro suspiro, el autor de La ciudad de los prodigios arrancó diciendo que se encontraba en una posición “envidiable para todo el mundo” menos para él mismo. Mientras los presentes en el paraninfo se preguntaban si lo decía por el premio o por el púlpito barroco desde el que hablaba, el escritor se lanzó a recordar las cuatro veces que ha leído el Quijote de cabo a rabo. La primera, dijo, fue por obligación del Hermano Anselmo, en el curso preuniversitario 1959-1960, años de incienso y plomo al decir de Juan Marsé en los que “la pomposa abstracción que hoy llamamos Humanidades se llamaba humildemente Curso de Lengua y Literatura”. De esto, dijo, hace mucho “y mi amigo don Francisco Rico aún no había alcanzado la edad de la razón”. Pese a los prejuicios que su generación tenía contra un héroe onmipresente en ceniceros y pisapapeles y convertido por el franquismo en arquetipo de la raza, Mendoza terminó rendido al encanto del estilo de Cervantes. Nada raro en alguien que quería escribir pese a que no saber ni cómo ni sobre qué. “Las vocaciones tempranas”, aclaró, “son árboles con muchas hojas, poco tronco y ninguna raíz”. La segunda vez que se acercó al Quijote, Mendoza era, apuntó, “lo que en tiempos de Cervantes se llamaba bachiller, quizá un licenciado, lo que hoy se llama un joven cualificado, y lo que en todas las épocas se ha llamado un tonto”. Esta vez no fue el lenguaje sino el personaje lo que le atrajo de la novela. Al instante se identificó con el Caballero de la Triste Figura como un ser de “idealismo desencaminado”. “Un héroe épico”, dijo, “se vuelve un pelma cuando ya ha hecho lo suyo. En cambio un héroe trágico nunca deja de ser un héroe, porque es un héroe que se equivoca. Y en eso a don Quijote, como a mí, no nos ganaba nadie”. Cuando se lanzó a la tercera lectura, Mendoza ya era un escritor de cierto éxito y “lo que nuestro código civil llama un buen padre de familia”. Lo primero lo era, dijo, gracias al apoyo de su “editor vitalicio” y “amigo incondicional”, Pere Gimferrer, poeta que ejerce en las oficinas de Seix Barral, y de Carmen Balcells, su agente, “cuya ausencia empaña la alegría de este acto”, añadió. Si en la tercera lectura fue el humor lo que cautivo al autor de ‘Sin noticias de Gurb’, en la cuarta, realizada hace unos meses a propósito del premio que este jueves lo llevó a Alcalá, la pregunta que le asaltó fue sencilla: ¿está loco don Quijote? Respuesta: sí. “Mi conclusión es que don Quijote está realmente loco, pero sabe que lo está, y también sabe que los demás están cuerdos y, en consecuencia, le dejará hacer cualquier disparate que le pase por la cabeza”, dijo. Y añadió: “Es justo lo contrario de lo que me ocurre a mí. Yo creo ser un modelo de sensatez y creo que los demás están como una regadera, y por este motivo vivo perplejo, atemorizado y descontento de cómo va el mundo”. Terminado el repaso de sus lecturas cervantinas, Eduardo Mendoza terminó refiriéndose, sin alarmismos, al “cambio radical” que afecta a la cultura: “La tecnología ha cambiado el soporte de la famosa página en blanco, pero no ha eliminado el terror que suscita ni el esfuerzo que hace falta para acometerla”. También aludió a la función de la ficción —“no dar noticia de unos hechos, sino dar vida a lo que, de otro modo, acabaría convertido en mero dato”— antes de recordar que actos como el de la universidad de Alcalá entrañan para el premiado un riesgo inverso al que corrió don Quijote: “Creerse protagonista de un relato más bonito que la realidad”. Luego prometió “hacer todo lo posible para que no ocurra tal cosa” y se despidió anunciado que seguirá siendo el que siempre ha sido: “Eduardo Mendoza, de profesión, sus labores”.

miércoles, 6 de abril de 2016

Mario Vargas Llosa homenajeado en París


El Nobel hispanoperuano fue homenajeado en La Sorbonne de París por su trayectoria literaria. «Con este acontecimiento culmina mi vida de escritor. En París se decidió mi destino como escritor latino americano. Los escritores de mi generación leíamos todo lo que caía en nuestras manos de escritores norteamericanos, italianos, franceses, ingleses, españoles. Pero nos desconocíamos entre nosotros. Es en París donde me descubrí como escritor latino americano. Hoy, aquí, en la Sorbonne, me fotografían delante de una estatua de Víctor Hugo… ¿cómo no ruborizarme y sentirme muy emocionado?» Dice la nota:
La universidad de la Sorbonne rindió homenaje a Mario Vargas Llosa la tarde del martes, con motivo de la presentación de los dos volúmenes de sus novelas en la colección Bibliothèque de la Pléiade. El premio Nobel llegó al acto acompañado de Isabel Preysler,su hijo Álvaro, hermanos Fernando y Vicente de Szyszlo, el novelista JJ. Armas-Marcelo, Juan Manuel Bonet y numerosos miembros del cuerpo diplomático. Carle Bonafous-Murat, presidente de la Universidad de la Sorbonne Nouvelle, hizo el elogio académico del premio Nobel, glosando la dimensión universal de su obra. Alain Rouquié, presidente de la Casa de América Latina en París, recordó los históricos lazos del novelista con la capital francesa. La académica Florence Delay y el actor Bruno Raffaella, miembro de la Comedie-Francaise, leyeron numerosos trozos de las traducciones francesas de varias novelas de Vargas Llosa, que, con motivo del lanzamiento de los dos volúmenes de su obra novelesca publicados por Gallimard en su Bibliothèque de la Pléiade, ha insistido en la importancia del acontecimiento en su carrera. A la pregunta, recurrente, «¿qué significa para usted entrar en la Pléiade?», Vargas Llosa repite con reconocimiento: «Con este acontecimiento culmina mi vida de escritor. En París se decidió mi destino como escritor latino americano. Los escritores de mi generación leíamos todo lo que caía en nuestras manos de escritores norteamericanos, italianos, franceses, ingleses, españoles. Pero nos desconocíamos entre nosotros. Es en París donde me descubrí como escritor latino americano. Hoy, aquí, en la Sorbonne, me fotografían delante de una estatua de Víctor Hugo… ¿cómo no ruborizarme y sentirme muy emocionado?» Vargas Llosa no olvida su relación con Barcelona, con Madrid, con España: «En verdad, la emoción actual quizá sea menos intensa que la emoción que sentí cuando recibí la noticia. Estaba en Barcelona, en casa de mi agente, Carmen Balcells… recibimos una llamada de París. Era Antoine Gallimard, anunciándonos que había decidido publicar dos volúmenes, en la Pléiade, con mis novelas. Fue un momento único en mi carrera. Han pasado ocho años, ocho, desde aquella llamada. Y hoy estamos en esta universidad, recibo este homenaje, Antoine Gallimard está con nosotros.» Sensible a los honores, en una venerable sala decorada con retratos decimonónicos de personalidades académicas, Vargas Llosa parece indemne al acoso de la imaginería «glamour» de la prensa del corazón. Isabel Preysler lo acompaña y le da la mano, en todo momento, eclipsándose veladamente cuando el novelista va y viene errante en la algodonosa nube de los honores… ¿El Nobel? ¿La Pléiade? «Quizá sea mejor la Pléiade. El Nobel te entierra en vida. Te conviertes en un monumento de piedra. Los libros son algo mucho más cálido».

martes, 5 de abril de 2016

Eduardo Sacheri gana el XIX Premio Alfaguara de Novela

  El día de hoy se dio a aconocer que el escritor argentino Eduardo Sacheri es el ganador del XIX Premio Alfaguara de Novela con su obra "La noche de la usina", dice la nota:
El argentino Eduardo Sacheri ha obtenido el XIX Premio Alfaguara de Novela por la obra La noche de la usina. Conocido por la novela La pregunta de sus ojos, llevada al cine por Juan José Campanella como El secreto de sus ojos, Sacheri vuelve a la narración con aliento de thriller y a la provincia de Buenos Aires. Esta vez a un pueblo perdido en mitad de la crisis económica del corralito que vivió su país, a comienzos del siglo XXI, para poblar su historia de perdedores heroicos, de la búsqueda de la dignidad para no dejarse hundir por la mala gestión del Gobierno. Se trata, según el jurado, de "una novela coral, ágil y emotiva, con muchos ingredientes de lo mejor del thriller y el western. Pampa y política, tiempos muertos de vida cotidiana y diálogos muy vivos, con un trasfondo crítico lleno de suspense en el que la rabia fecunda es compatible con el humor más fresco". En esta edición, el jurado del Alfaguara estuvo presidido por la escritora y académica Carme Riera y compuesto por Michi Strausfeld, Carlos Zanón, Sara Mesa, Mercedes Corbillón y Pilar Reyes (con voz pero sin voto). El galardón está dotado con 175.000 dólares (130.000 euros) y una escultura de Martín Chirino, y se concede a una obra inédita escrita en castellano. La noche de la usina se sitúa en un pueblo de la provincia de Buenos Aires asediado por la crisis económica que desembocó en el llamado corralito bancario de 2001. Allí, un grupo de hombres se propone reunir la suma de dinero necesaria para adquirir unos silos abandonados en un predio agroindustrial. Ese es solo el comienzo de una nueva vida que intentan llevar a cabo esas personas cuando son víctimas de una estafa que los llevará a buscar al ladrón y crear una venganza colectiva en una noche imborrable. “Es un microcosmos narrativo poblado por un grupo de perdedores heroicos, protagonistas de una épica quijotesca, conmovedora y profundamente humana”, señala la editorial. Eduardo Sacheri (Buenos Aires, 1967) es profesor y licenciado en Historia y ejerce la docencia universitaria y secundaria. Entre sus libros figuran los cuentos Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol (2000), Te conozco, Mendizábal y otros cuentos (2001), Lo raro empezó después. Cuentos de fútbol y otros relatos (2004), Un viejo que se pone de pie y otros cuentos (2007), La vida que pensamos. Cuentos de fútbol (2013), la antología Las llaves del reino (Alfaguara, 2015), y las novelas Aráoz y la verdad (2008), El secreto de sus ojos (2009) (título cambiado tras el éxito de la película), Papeles en el viento (2011) y Ser feliz era esto ( 2014). Sacheri colabora en diarios y revistas nacionales e internacionales. El secreto de sus ojos, con guion suyo, fue llevada al cine por Campanella y se convirtió en una de las películas más exitosas de la historia del cine argentino. Entre sus múltiples premios destaca el Oscar a la mejor película extranjera. Sacheri y Campanella volvieron a trabajar en Futbolín, cinta de animación en 3D, basada en un cuento de Roberto Fontanarrosa, y premio Goya a la mejor película de animación. La noche de la usina fue la novela elegida de un total de 707 manuscritos recibidos. De ellos, 303 eran de España, 108 de México, 96 de Argentina, 82 de Colombia, 54 de Estados Unidos, 34 de Perú, 16 de Chile y 14 de Uruguay. Eduardo Sacheri se une a una lista de ganadores que incluye a autores como Sergio Ramírez, Elena Poniatowska, Tomás Eloy Martínez, Laura Restrepo, Clara Sánchez, Manuel Vicent, Andrés Neuman, Santiago Roncagliolo, José Ovejero, Luis Leante y Carla Guelfenbein.
Premio Alfaguara Sobre Eduardo Sacheri
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Sergio Ramirez premio Bienal de Novela "Mario Vargas Llosa"

El escritor nicaragüense Sergio Ramirez se alza con el premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su obra "El caballo dora...