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viernes, 20 de junio de 2014

Conan Doyle y el espiritísmo


Los escritores de la época victoriana siempre salieron a relucir en algo. En este caso el padre del detective más famoso sobre la faz de la tierra era un fanático creyente del espiritismo. Dice la nota:
Una carta inédita del escritor escocés y creador del detective Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle (1859-1930), que confirma su firme creencia en el espiritismo, será expuesta desde mañana en la Biblioteca Británica de Londres. En la misiva, dirigida a su madre, el escritor se muestra preocupado por su hijo, Alleyne Kingsley Doyle (1892-1918), que entonces luchaba en la I Guerra Mundial. «No tengo miedo a la muerte del niño. Desde que me convertí en un espiritualista convencido, la muerte se convirtió más bien en una cosa innecesaria, pero temo enormemente el dolor y la mutilación», recoge su misiva. Kingsley, el menor de los dos hijos del prolífico Arthur Conan Doyle, sobrevivió al combate en el frente pero falleció a causa de una neumonía de la que se contagió durante sus años de campaña. Doyle, autor de más de sesenta obras del famoso detective, estudió medicina, fue político aficionado, viajero y era conocido por su defensa del espiritismo, doctrina que consiste en la creencia de que se puede hablar con los espíritus de los muertos a través de un médium. La carta forma parte de la exposición «La guerra duradera», que permanecerá abierta hasta el 12 de octubre y que presenta una selección de material de la Primera Guerra Mundial procedente de la colección de la biblioteca nacional del Reino Unido, una de las mayores del mundo. Entre las obras también se exhiben manuscritos de poetas de la guerra, revistas creadas por las tropas y tejidos que usaron en la retaguardia.

lunes, 24 de junio de 2013

Nos descubrieron. ¡Huye!

 
El humor, la ironia, el sarcásmo, figuras que nunca fueron ajenas a los grandes escritores, y que muchos de ellos las usaban con gra maestría. Un artículo interesante publicado en el blog pijamasurf.com que da cuenta de una de las bromas que solían gastar Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle a sus invitados, dice la nota:
Para algunos el humor es cosa seria, un asunto que, por lo menos, requiere ingenio, en proporción directa a la cantidad de diversión que desee recogerse después. De ahí el empeño que a veces se pone en planear una broma, los pocos o muchos hilos que se tienden en torno a una situación con la esperanza de que, al cumplirse lo planeado, el resultado sea una risotada sonora o la secreta satisfacción de la burla bien lograda. Se dice que Sir Arthur Conan Doyle, el creador del legendario Sherlock Holmes y autor de otros relatos no menos memorables como El mundo perdido, ideó y efectivamente ejecutó el siguiente escenario: Una noche, aburrido y jugueteando ociosamente con malos pensamientos, decidió enviar un recado a cinco de sus amigos. La nota se entregó anónimamente, sin firma ni información. Solamente decía: “Nos descubrieron. ¡Huye!”. En una cena posterior, su círculo social estaba agitado con la repentina y total desaparición de una de las personas a quienes envió el recado, persona de quien ya nada se volvió a saber. Traduzco la versión de la broma según la relata Esther Inglis-Arkell en el sitio io9, quien agrega que Conan Doyle o no fue el autor de esta o no fue el único escritor a quien se le ocurrió. Al parecer Edgar Allan Poe ―que en algún modo podría considerarse pariente espiritual del autor inglés, no por nada dio vida al primer detective sedentario de la literatura, Auguste Dupin― también puso en marcha este mismo mecanismo, aunque en un medio significativamente menos respetable que el de Sir Arthur, dadas las compañías que Poe solía frecuentar. Asimismo, quizá menos como una forma de entretenimiento que como un recurso propio de los cómplices y los conspiradores, en la política y la jerarquía religiosa también hay testimonios de mensajes similares enviados a miembros de un partido opositor antes de una votación importante o a sacerdotes involucrados en actos corruptos. Sin embargo, como todo chiste que valga la pena ser contado, escuchado o realizado, su verdadera importancia radica más allá de la posible diversión que suscite y, de acuerdo con la característica más importante del humor, en aquello que deja al descubierto una vez que se somete al examen del intelecto. En este caso, como también señala Inglis-Arkell, la broma podría utilizarse como una suerte de “encuesta sociológica” que “ilumine la vida secreta que cierto porcentaje de la población lleva”. ¿Cuántos de los que recibiríamos ese mensaje anónimo no dudaríamos ni un instante y, apenas tomando lo necesario, o quizá ni siquiera eso, quizá solo con lo que llevamos puesto, saldríamos de inmediato hacia donde fuera? Muy pocos, es cierto, pero aun así, la sola fantasía de que esto fuera posible nos impulsa a reflexionar sobre nuestra propia vida y la cantidad de luz y sombra que la ilumina y la oculta o, visto en perspectiva, la posibilidad de tener secretos que esta época y la sociedad en que vivimos permite. En este último sentido, no menos importante es el hecho que tanto Poe como Conan Doyle pertenezcan más o menos a un mismo tiempo en que era más factible eso: salir huyendo, sin que nadie fuera capaz de seguir un rastro ni encontrar eventualmente al desaparecido. Como sabemos, los relatos de Sherlock Holmes están llenos de personajes que en algún momento de su vida ficticia se perdieron en un país africano o americano, en las selvas de Brasil o Centroamérica o en las minas de Sudáfrica, en las colonias británicas en Asia, en Bombay, en puntos exóticos y casi inalcanzables según las condiciones del momento, de regreso después entre la civilización europea, a veces con otra identidad, llevando consigo experiencias terribles o tremebundas, producto de su estancia en tan apartadas latitudes. Pero incluso ocultarse no requería de decisiones tan extremas. Como el Wakefield de Nathaniel Hawthorne, la huida bien podía consumarse viviendo apenas a un par de calles del que podría considerarse el rumbo habitual y acostumbrado. ¿Por qué? Sencillamente porque los mecanismos de la sociedad así lo hacían posible (al menos en la fantasía): el control era o intentaba ser férreo, pero aún existían resquicios por los cuales escapar a dicho control. Ahora, ¿quién con una tarjeta de crédito podría desaparecer absolutamente? Aunque, por otro lado, una tarjeta de crédito es uno de los mejores recursos para sobrevivir incluso en un país desconocido y diametralmente opuesto al natal. Es una exageración, claro, pero simbólica de ciertas paradojas esenciales de nuestro mundo.

viernes, 1 de junio de 2012

Salvan la casa de Conan Doyle de la demolición


El diario ABC de España publica la noticia sobre la salvación de la casa del escritor escocés Arthur Conan Doyle, dice la nota:
El Tribunal Superior de Londres ha salvado hoy de la demolición la casa victoriana de Arthur Conan Doyle en Surrey (Inglaterra), donde el escritor escocés escribió trece novelas del sagaz detective Sherlock Holmes. La fundación para preservar ese edificio histórico, la llamada "Undershaw Preservation Trust", presentó el pasado 23 de mayo un recurso contra su derribo que ha sido aceptado por el tribunal y que impedirá que la casa victoriana se transforme en ocho viviendas, sin tener en cuenta su valor literario. En la vista, el juez Ross Cranston alegó "errores legales" para revocar la decisión del ayuntamiento de Waverley, que en septiembre de 2010 había dado luz verde a las obras en la casa en la que el autor escocés escribió la historia más conocida de Sherlock Holmes, "El perro de los Baskervilles". Gibson consideró que la vivienda que diseñó el propio Conan Doyle, quien vivió en ella desde 1897 hasta 1907, había sido "gravemente descuidada por sus actuales propietarios", la empresa constructora Fossway. Según Gibson, que cuenta con el respaldo de personalidades del mundo literario, los dueños de "Undershaw" (el nombre dado a la casa) la perciben simplemente como una "oportunidad de inversión", sin tener en cuenta su valor histórico y literario. Tras la vista, Gibson dijo que la batalla para salvar "Undershaw" había sido "larga y difícil" y recordó que ese lugar tiene un gran valor histórico y debe ser tratado con reverencia". También agregó que "la vida y los trabajos de Conan Doyle son una parte fundamental de la cultura británica". Proyecto de reconversión Desde 1920, la casa victoriana salvada hoy de la demolición fue empleada como un hotel antes de quedar vacía en 2005 y, desde entonces, comenzó a deteriorarse. El proyecto contra el que se pronunció el tribunal pretendía demoler parte de la estructura de la casa, la construcción de una nueva ala de tres plantas y la conversión en garajes de lo que eran los establos. "Undershaw" se vendió a Fossway, una compañía que tiene su sede en las Islas Vírgenes británicas, en febrero de 2004. Además de la "Undershaw Preservation Trust", a ese proyecto de reconversión se oponían también, entre otros, el expresidente del Consejo de las Artes Christopher Frayling, los escritores Julian Barnes e Ian Rankin y el actor y director Stephen Fry.

Sergio Ramirez premio Bienal de Novela "Mario Vargas Llosa"

El escritor nicaragüense Sergio Ramirez se alza con el premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su obra "El caballo dora...