Un nombre destacado dentro del mundo de la narrativa boliviana actual es Maximiliano Barrientos, escritor que recientemente ha sido publicado por la editorial “Periférica” de España. Esto representa de alguna manera el interés por su escritura en el mundo literario internacional. Barrientos en su obra logra crear momentos de suspensión en imágenes de nostalgia además de historias y argumentos que emulan quizás escenas de películas que se cuentan solas. Esta una pequeña entrevista antes de su partida. - ¿Porqué escribe? Porque ahí dentro, en esa burbuja, tengo la ilusión de que estoy en control. Y también escribo por las razones opuestas: porque en esa burbuja puedo perderme. - ¿Cómo decidió empezar a escribir literatura de manera profesional? No escribo de manera profesional, detesto esa palabra. La escritura se relaciona más con una urgencia que con un oficio. Empiezo a escribir porque surgen algunas imágenes que terminan convirtiéndose en historias. Les sigo el rastro hasta que algo sucede ahí, hasta que todo eso que al comienzo era confuso, puede ser narrado. En todo caso creo que es un trabajo muy intuitivo que se va armando a ciegas. - ¿Tres escritores que lo han marcado y por qué? Hay muchos, pero si me tengo que quedar con tres me quedo con Faulkner, Hemingway y Carver. Básicamente porque me dieron un mundo, me provocaron emociones perdurables. Se quedaron a vivir en mi cabeza. - ¿Cómo fue su experiencia en España, qué libros le publicó “Periférica”? Fue hace un año. El viaje estuvo tremendo, conocí ciudades y gente encantadora. Los editores de Periférica son grandes personas y estoy contentísimo porque me hayan tomado en cuenta. Publicaron dos libros en simultáneo: Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer, que es una selección revisada y corregida de cuentos de mis primeros dos libros, y la novela Hoteles, que también pasó por una serie de cambios hasta alcanzar esa versión definitiva. - La intimidad del ‘no lugar’ –los recuerdos desde la distancia– todo eso habita en los libros de Maximiliano Barrientos. ¿Hablenos de lo que no se dice en su literatura al crear éstas atmósferas intimistas? Supongo que en esos espacios la identidad queda suspendida, son como una tierra de nadie. Los personajes siempre están escapando, literal y metafóricamente, y esos lugares funcionan como el escenario de esa desaparición a la que aspiran. A mí me parece que en los bares y en los hoteles el tiempo transcurre de otra forma. Los bares, cuando son cálidos y cómodos y hay la música propicia, son lugares ideales para fantasear con la memoria, para sentirse fuerte, para hacerse preguntas que no requieren respuestas sencillas. - Viajará a EEUU con una beca ¿Puede contarnos sobre esto y cuáles son sus futuros proyectos? Sí. Me dieron el Iowa Arts Felowship y estaré dos años en la universidad de Iowa cursando un MFA en escritura creativa. Dos años en los que me preocuparé solamente por escribir y trabajar algunos manuscritos. Eso me pone muy contento. Lo primero que voy hacer al llegar es ir al Foxhead a tomar unas cervezas mientras busco al fantasma de Carver, que seguro sigue por ahí, junto a tantos otros, poniendo monedas en la rocola.
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viernes, 20 de julio de 2012
Entrevista en Ecdótica al escritor Maximiliano Barrientos
En el Blog literario Ecdótica se publica esta entrevista al escritor boliviano Maximiliano Barrientos. en la misma nos habla de sus influencias en su literatura, su paso por España y su proxima beca en USA:
lunes, 9 de abril de 2012
Escritor boliviano Maximiliano Barrientos reseñado en España
Foto Los tiempos
El escritor boliviano Maximiliano Barrientos ha publicado su libro "Hoteles" en España a través de la Editorial Periférica, dicha obra es reseña por Jordi Corominas i Julián para Revista de Letras, dice la nota:
Sigue leyendo la nota pinchando aquíSi les digo que he leído una historia de dos estrellas del porno que escapan de un paupérrimo reality show y se dejan llevar por la carretera y la magia de un Chrysler quizá piensen que les estoy anticipando el argumento de algún inédito de Fernández Mallo. No, no va de eso la cosa, y además lo saben porque leen esta reseña, lo que presupone saber que nuestro autor se llama Maximiliano Barrientos. Es boliviano, tiene treinta dos años y una prometedora carrera por delante. ¿Prometedora? Esa etiqueta es odiosa. Elimínenla. Digamos que el chico tiene un espléndido presente porque a su corta edad maneja un envidiable dominio del tempo que debe tener un texto en prosa. No lo decimos así, a lo loco. He leído las dos obras que Periférica le ha editado en España- Hoteles y Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer- y percibo rigurosidad en el estilo y una fuerte voluntad de activar la palanca de la reflexión con una literatura que nade con lo posmoderno sin perderse en cloacas que siempre sobran más. Barrientos vino para quedarse, pero curiosamente no ejecuta ese mismo movimiento con sus personajes. Es un titiritero cruel, consciente de lo efímero en la alegría e implacable al tratar la longevidad del fracaso y las frustraciones de cada existencia, porque poco importa el género o la fortuna económica, en las historias del boliviano las telas del conformismo visten al conjunto de manera casi inexorable. En Hoteles tres voces ahondan desde el desconsuelo del no lugar. Dos son adultas y otra es infantil. Andrea observa y en ella cada parcela del viaje es una pequeña epifanía, lo que no le impide comprender un poco ese universo ajeno de Tero y Abigail, los fugados del sexo. Repito. Un coche, mucha carretera, una pareja desparejada y una niña que sabe latín. ¿Resultado previsible? Una road-movie a la americana seria la crónica de un topicazo más, batería de lo redundante. No. El boliviano dota a sus tres héroes de protagonismo y nos adentramos en una aventura psicológica donde el transitar entre moteles, bares de mala muerte y televisores encendidos nos conduce a la revelación de carencias, insatisfacciones y sueños truncados que el vacío resucita. Antiguos amores, tumbas de alemanes, borracheras indecentes y un extra añadido en forma de documentalista sin nombre que ve en la trama que les hemos resumido una oportunidad de oro que asimismo da pie a la trascripción de la experiencia, recuperando el recuerdo, con lo que la soledad de las habitaciones y las sábanas usadas se desvanece hasta el punto de cancelar cualquier atisbo de intimidad. Lo privado deviene público y la confesión de la nada carne televisada de la que nosotros, si lo analizamos desde una cuestión de soporte, somos lectores del guión, suma de retales que por cómo se ha concebido trasciende lo fílmico. (...)
Más información en:
Biografía
Reseña en "La tormenta en un vaso"
Blog de Jordi Corominas i Julián
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