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martes, 21 de agosto de 2012

Entrevista a Giovanna Rivero

Publicada en el periódico La Prensa, la escritora cruceña habla sobre el homenaje que se le hizo en la 17 Feria Internacional del Libro de La Paz, su relación con la tradición boliviana y otras cosas, dice la nota:
La escritora boliviana fue homenajeada en La Paz. En la siguiente entrevista nos habla de los reconocimientos que ha recibido y sobre su escritura. “Era cuestión de tiempo. Muchas cosas de la vida eran cuestión de tiempo”, así empieza Olas de satén, uno de los cuentos de Giovanna Rivero. Además del pasado y del paso del tiempo, varios tópicos se encuentran a lo largo de los libros de esta escritora boliviana: el erotismo, la violencia, lo íntimo, la ironía. La obra de Rivero se ha posicionado como una de las más importantes en las letras bolivianas y como un referente para los lectores del exterior. La autora fue homenajeada en la XVII Feria Internacional del Libro y presentó, además, su nueva novela, Helena 2022, la vera crónica de un naufragio en el tiempo. A propósito del reconocimiento que recibió en La Paz y de la presentación de su más reciente libro, Fondo Negro dialogó con Rivero. —¿Qué significa para ti el homenaje que recibiste en la Feria del Libro de La Paz? Es un honor muy grande y un privilegio que acepto con muchísima alegría. Yo viví en La Paz casi cuatro años durante los primeros años de la veintena, los años del bildüngsroman. Por eso este reconocimiento tiene un sabor especial, renueva mi pacto emocional y cultural con ese momento y ese espacio tan importante en mi imaginario. —En la misma línea, ¿cómo cambió tu vida con el nombramiento que se te hizo en la Feria Internacional de Guadalajara en 2011 como uno de los 25 secretos mejor guardados de América Latina? Son muchos los beneficios que he experimentado con ese nombramiento, pero creo que el más íntimo es el fortalecimiento de la fe en mi propio camino y en que el trabajo siempre da frutos, ley de oro. Cuando vuelve a mí una cierta ansiedad por acelerar uno u otro resultado literario, me hago recuerdo del modo en que, en mi caso, se han ido dando las cosas, más por trascendencia que por golpes de suerte, y entonces vuelvo a lo importante: escribir. —Para terminar de hablar de algunos de los reconocimientos que has recibido, ¿por qué decidiste participar en el Premio de Cuento Franz Tamayo? ¿Qué te brindó ganarlo? Lo decidí por dos motivos: necesitaba un dinero para ejecutar una decisión de vida muy importante y necesitaba una señal, algo que me pasara electricidad, no atravesaba un buen momento. El cuento con el que gané, Dueños de la arena, refleja también ese momento de crisis estilística y temática. —Hay distintas tensiones en tu obra. Se me ocurre nombrar algunas de las constantes: el humor, la ironía, el erotismo, lo femenino, la incomodidad frente a las instituciones, el cuerpo. ¿Cuáles son tus obsesiones como escritora? ¿Cómo funcionan estas constantes a lo largo de tu carrera literaria? Yo misma experimento esa incomodidad a la que te refieres. Si bien uno siempre está vinculado a las instituciones, educativas, sociales, literarias, la colisión de la individualidad contra la norma es algo con lo que hay que lidiar y que uno puede llegar a hacerlo bien, con naturalidad, hasta que se produce un crash distinto. Creo que mis personajes están siempre en una especie de borde, atajando el monstruo que respira en el clóset. Son seres ordinarios que en el instante menos pensado se tornan extraordinarios, a su pesar. Eso es lo que me obsesiona, precisamente, articular personajes envueltos en distintas capas a los que yo termino desnudando. La desnudez es el aprendizaje. La desnudez es una suerte de retorno a la infancia. —En Tukzon ficcionalizas el 9/11. ¿Por qué acercarte a este suceso? ¿Cómo mira una boliviana un hecho que, aparentemente, solamente afecta a Estados Unidos? Tukzon es el libro de mi cultural shock. Cuando llegué, en 2007, a Estados Unidos, me instalé por unos meses en una casa de familia en Arkansas. Es decir, llegué a un espacio profundamente norteamericano y pude ver de cerca, oír, intuir, cómo el tema 9/11 había marcado el modo en que esa gente tomaba decisiones económicas y políticas con respecto a sus hijos, y el modo en que la religión operaba en ellos, confirmando un sistema de valores basado en el miedo, el orgullo y una fe “ciega”, literalmente. Si bien no los conocía antes del 9/11, ellos mismos alimentaban sus conversaciones con referencias explícitas a ese hecho. En esa casa no tenían una mínima biblioteca, pero si un sótano espléndido con juegos electrónicos. Pero eran buenos, muy buenos, muy generosos. Al mismo tiempo, yo experimentaba un desgarramiento terrible y me preguntaba todo el tiempo si iría a encontrar mi propio lugar en ese país que, en primera instancia, parecía revelarse sólo como un cliché. Yo tenía que rascar la epidermis de ese cliché para descubrir la complejidad del fondo. Con Tukzon hice esa tarea. —El fenómeno pop está presente en tu obra, pienso por ejemplo en la presencia de Nicole Kidman en Tukzon. ¿Cómo te relacionas con este tipo de expresión? El pop está presente, es cierto, probablemente ahora en mi última escritura ya con menos intensidad. Me gusta “manchar” las historias con esas referencias al pop no sólo porque es parte de mi imaginario juvenil, ochentero —y uno, aunque intente evitarlo, siempre cae en la tentación de honrar su generación—, sino también porque el pop ofrece el símbolo triunfante de la modernidad. Uno puede hacer del gesto pop algo patético y repetitivo o un giro arriesgado y crítico. —¿Cómo decides el orden de lo que estás escribiendo? El orden depende mucho de las tensiones internas del texto. En la novela que estoy presentando ahora, Helena 2022, la vera crónica de un naufragio en el tiempo, asumí una linealidad fluida, pues se trata de un viaje. Si bien los viajeros enfrentan accidentes, la fuerza y la dinámica de sus acciones son todas prospectivas. Los tres viajeros necesitan llegar a Roma, es 1633, y si bien todos los caminos conducen al gran imperio, cada camino implica un costo siniestro. —Has escrito sobre todo novelas y cuentos. ¿Qué te brinda cada género? ¿Cuáles crees que son sus particularidades? El cuento es mi amor entrañable. El cuento tiene la bondad de saciar la sed de narrar, de volverse síntoma y cura. Me considero una narratómana total, y este género es el molde en el que, incluso mentalmente, la pulsión de darle finitud a la secuencia imparable de la vida se satisface y te permite respirar. La novela se me ha vuelto un vicio porque me sostiene existencialmente. Cuando estoy metida en ese territorio en el que se cruzan vidas, se alteran destinos por contaminación, siento que mi cotidiano se multidimensiona, se apodera de una profundidad distinta. Es como tener un secreto importantísimo que le da sentido a todo. La novela es la ficción interviniendo en la realidad. —En muchos de tus textos me parece percibir cierta influencia del cine. ¿Existe esta relación? ¿Cómo crees que se articula con tu escritura? Es difícil que, desde el siglo XX, haya un escritor que se sustraiga de la influencia o el halo del cine. El cine es el espejo, la solución a la caverna platónica. Todo sujeto moderno tiene un grado de sensibilidad para el cine, conoce su lenguaje, lo puede emular, aunque sea burdamente. De directores como Wong Kar Wai o Lucrecia Martel, por ejemplo, uno aprende, por el manejo de los planos y la velocidad, a aproximarse con respeto y a veces con impudicia a la intimidad. En mi escritura, éste le da forma al recuerdo, al déjà vu, permite el desdoblamiento de la identidad. Me doy cuenta de que mis personajes casi siempre experimentan fugas del presente a partir de imágenes fijas o recuerdos, como si les corriera un filme de la infancia en la mente, y ya no saben a cuál de las dos realidades corresponder, si a la de la ilusión cinemática o a ese presente, a veces asfixiante, que yo les recreo. —¿Cuál es tu relación con la tradición boliviana y con la latinoamericana? Hay algo que me encanta de los argentinos: el poder reconocerse en un determinado lugar, central, marginal, por oposición o filiación, en su mapa literario y cultural. En Bolivia, sabemos muy bien quiénes son los autores fundacionales, pero no establecemos relaciones genealógicas naturales. Al principio creía que era una falta de autoestima, pero ahora creo que es cuestión de temperamento. La diversidad boliviana no es un mito, en muchos casos es dolorosa y puede escindirnos y volver artificial o forzosa la idea de configurar un genoma literario boliviano. Lo positivo de esa suerte de empecinada individualidad es que la búsqueda que emprende cada escritor constituye un viaje desaforado, un quemar las naves. En Bolivia, las palabras “influencia” o “corriente” nos producen ataques asmáticos. Quizás sea mejor así, acercarse al canon boliviano en privado, en silencio, como un pacto. Yo he aprendido mucho en el manejo de la oscuridad y la angustia de Oscar Cerruto, Hilda Mundy, Augusto Céspedes y Adela Zamudio. La tradición latinoamericana casi de inmediato nos instala el Boom, y no le hago ascos, todavía disfruto de los cuentos magníficos de García Márquez, pero creo que Arlt, por fuera de esa hegemonía, es con quien siento una mejor sintonía. Y también, por supuesto, Clarice Lispector, Onetti, Levrero, Marosa di Giorgio y, más recientemente, Ebe Uhart. —Por una fuerza catalogadora siempre se está tratando de armar grupos y movimientos. ¿Crees que formas parte de una generación de escritores? Si es que existe tal, ¿cómo la describirías? Creo más en las amistades literarias que en la conformación de una generación que me libre de la intemperie o la orfandad. Sucede que la palabra “generación” me suena también muy institucional y yo le temo y rehúyo a todo tipo de homogeneidad. Le hago frente a la soledad natural con las amistades y hermandades que te digo y que no dependen de coincidencias sociales, etarias o estilísticas. Pura química. —Publicaste en 2009 Niñas y detectives en la editorial Bartleby de España. ¿Cómo se dio esto de publicar afuera? ¿Qué representa para ti? Pepo Paz, el editor de Bartleby, me contactó. Había leído cosas mías en blogs y revistas virtuales y le interesaba mi narrativa. A Niñas y detectives le fue muy bien, tuvo excelentes reseñas y hasta figuró entre los 10 finalistas del Premio Cálamo que da la mítica librería del mismo nombre al mejor libro del año. Ese primer paso es inolvidable. Me fortaleció mucho, me hizo relativizar algunas taras y obstáculos a los que yo les otorgaba demasiado peso, como el hecho de que Bolivia sigue siendo una gran desconocida en otras esferas. —Has participado en distintas antologías. ¿Cuál crees que es su función? ¿Qué ponen en movimiento? Depende de la antología y sus ambiciones. La mayoría tiene un lado lúdico que me gusta mucho. Es como montar una fiesta entre amigos alrededor de un motivo privado. Las antologías siempre dejan grandes amistades literarias y humanas. El lector es quien más se beneficia de ellas porque puede disfrutar de una panorámica de lo que se está haciendo y cómo se lo está haciendo y cómo los temas reflejan obsesiones contemporáneas. Antologías más rigurosas, como El futuro no es nuestro, con la clara ambición de reconocer un territorio y un tiempo distinto a los diversos movimientos que se dieron a fines del siglo XX, tienen múltiples funciones, yo diría que hasta le allanan el trabajo a la crítica, sistematizan, proyectan y describen las condiciones de un cambio. Pero ninguna antología consigue cubrir, y está bien que así sea, las líneas de fuga. Siempre hay algo que se le escapa. 1972 es el año en que nació en Montero, Santa Cruz, la reconocida escritora Giovanna Rivero. 2008 Giovanna Rivero ganó el Premio de Cuento Franz Tamayo hace siete años. 2011 es el año en que Rivero fue nombrada uno de los 25 secretos literarios mejor guardados. Rivero explica los temas que persigue. “Mis personajes están siempre en una especie de borde, atajando el monstruo que respira en el clóset. Son seres ordinarios que se tornan extraordinarios, a su pesar. Eso es lo que me obsesiona, precisamente, articular personajes envueltos en distintas capas a los que yo termino desnudando. La desnudez es el aprendizaje, el retorno a la infancia”. Sobre cine y literatura, Rivero dice: “Es difícil que, desde el siglo XX, haya un escritor que se sustraiga de la influencia del cine. Es el espejo, la solución a la caverna platónica. Todo sujeto moderno tiene un grado de sensibilidad para el cine, conoce su lenguaje, lo puede emular, aunque sea burdamente. En mi escritura le da forma al recuerdo, permite el desdoblamiento de la identidad”.

martes, 14 de febrero de 2012

Nuevo portal literario: www.sigueleyendo.es

Anuncian  que la autora boliviana Carolina Trigo hará la presentación del nuevo portal, en el mismo los escritores podrán descargas obras y cargar las suyas, los amantes de los libros lo podrán hacer por el módcio precio de un euro la descarga, dice la nota:
El portal web Sigueleyendo (sigueleyendo.es) se presentará mañana a las 19.00 en la Sala Multifuncional del Anexo del Espacio Simón I. Patiño. La encargada de la difusión será la boliviana radicada en España Carolina Trigo, quien llegará a nuestro país para encontrar escritores locales que quieran formar parte del espacio virtual que, en su mayoría, cuenta con títulos españoles. Iniciativa española. Como explica la responsable de Cedoal, Ludmila Zeballos, el portal está dirigido a escritores, literatos y toda persona que tenga el deseo de ver y descargar libros. “En el caso de los escritores, publicar sus trabajos”. El portal está al cargo de un grupo de 13 personas, la mayoría de nacionalidad española, y entre ellas está Carolina Trigo, quien desde hace más de cinco años reside en el país europeo. Raúl Argemí, Soledad Arismendi, Alejandro Crimi, Silvia Cruz, Cristina Fallarás, Lucía Lijtmaer, Txiqui Navarro, Mireya de Sagarra, Óscar Sáenz, Susana Sánchez, Jaume Teixi, Carlos Zanón y Carolina Trigo son los profesionales que intervienen en el espacio cultural. Revolución virtual. “El mundo editorial y el de la escritura están viviendo una verdadera revolución derivada de su paso al ámbito de internet. Ahora todo está cambiando, y nosotros queremos intervenir en ese cambio. Para que no desaparezcan los autores, para que no se lean sólo best-sellers, para que siga existiendo el libro en cualquier formato”, afirma la información del portal web. El acceso. Es gratuito, pero para bajar el texto completo es necesario inscribirse. En el caso de los escritores, deben hacerlo como autor. Un usuario normal que requiera alguna publicación debe pagar un monto que fluctúa entre uno y tres euros y podrá descargar la información completa. Actualmente hay una gran cantidad de títulos disponibles. La base de datos incluye a escritores de Argentina, México, Perú, Cuba, Venezuela y Francia. 13 personas, en su mayoría de nacionalidad española, colaboran en la producción del portal web. 1 euro es el monto mínimo que se debe pagar para descargar información completa. “Se tiene el interés de trabajar con la gente de Bolivia, escritores nacionales que tengan el deseo de llegar a un público más amplio, a través de la página de Sigueleyendo. Ludmila Zeballos / RESPONSABLE CEDOAL Una página web de información sobre libros y actualidad. Sigueleyendo es un sitio de libros, lectores y autores que participan en el debate cultural, político y económico desde los libros y sus autores, según la información de Cedoal. Sigueleyendo.es publica libros digitales, que facilitan la difusión y el acceso a la creación. El sitio, en el espacio digital, cuenta con la colaboración de más de un centenar de escritores españoles y latinoamericanos. Para los usuarios. El formulario y demás especificaciones de la página web serán presentados este miércoles.
Página oficial: http://www.sigueleyendo.es/

viernes, 23 de septiembre de 2011

Nevermind: 20 años

Se cumplen 20 años del disco "Nevemind" de la mítica banda Nirvana, la nota de La Prensa:
Mucho antes del grito rebelado y comprometido del 15-M, existió una generación criada entre algodones que, en el umbral de la madurez, se entregó al desencanto ante un mundo adulto en el que no hallaba cabida. Fue la generación a la que "Nevermind", de Nirvana, puso voz hace 20 años. El cantante y guitarrista Kurt Cobain, junto al bajista Krist Novoselic y el recién incorporado batería Dave Grohl lanzaron el 24 de septiembre de 1991 el segundo disco de estudio de Nirvana, el primero para un gran sello discográfico, que no supo prever lo que se les venía encima con aquel trío de desconocidos, cuando inicialmente solo se distribuyeron 50.000 unidades. Esa misma semana salió a la venta otro álbum que reescribió los parámetros de la música, "Screamadelica" de Primal Scream, y coincidió con la época en la que Michael Jackson triunfaba con "Dangerous". Aquel nuevo rock renqueante y a duras penas vocalizado, distinto del sonido musculado que había triunfado con Guns N' Roses (la referencia que quedó en desuso a partir de entonces), se aupó al número 1 de ventas en numerosos países, una cima nunca vista para la música alternativa en los medios masivos de difusión. En total, vendió 30 millones de discos en todo el mundo, con letras que sintetizaban la desazón existencialista de una juventud, la de los primeros años 90, la llamada "generación X", que se caracterizó por su rechazo inmóvil o pasivo del mundo y que entre otras cosas ponía en entredicho el valor de la familia en favor de la amistad. En todo ello, encajaba a la perfección el atormentado ideario personal de Cobain, hijo de padres divorciados, que quiso dar a su disco el indolente título de "Nevermind" ("no importa", en español) y que escribió aquellas canciones que pronto se convirtieron en himnos. Entre todas ellas, resplandeció especialmente "Smells Like Teen Spirit", sin lugar a dudas la imprescindible del repertorio, una canción identificada con la rebeldía juvenil, que nació no obstante de la ruptura del artista con su entonces novia Toby Vail por culpa de una aventura y que incorporaba un carismático riff de guitarra de cuatro acordes. No se pueden olvidar tampoco "Come As You Are", un ambiguo canto a la aceptación personal, "Drain You" o "Lithium", que hace referencia a la facultad del litio como estabilizador del ánimo. Además de por sus letras, "Nevermind" fue valorado como una revolución musical que acercó los mundos del rock y del pop independiente, fundiéndolos en una especie de pop vigoroso o de rock con melodía. Uno de los elementos clave fue la producción de Butch Vig. Conocido posteriormente como miembro de la banda Garbage, prestó especial atención a la percusión en aquellas sesiones de grabación registradas en dos estudios distintos, entre abril de 1990 y mayo de 1991. Cobain, a ratos inspirado, a ratos iracundo, llegó a estrellar una guitarra en el suelo del estudio en aquellas sesiones maratonianas en los estudios Sound City de Los Ángeles, que comenzaban bien entrada la tarde y se extendían hasta la medianoche, momento en el que entraban en juego nuevamente la madrugada, el alcohol y Venice Beach. Con estas cuerdas, "Nevermind" y Nirvana hicieron más grande el movimiento "grunge", un hijo del rock nacido a finales de los años 80 y cuyo nombre en inglés parece derivarse del apelativo "sucio", con otros importantes embajadores como Pearl Jam. Con su éxito, impusieron una estética peculiar, un desaliño premeditado acorde con la desidia que predicaban, en la que abundaban la franela, los cuadros y los vaqueros gastados, y sobre todo dotaron de forma y personalidad propias a aquellos primeros años 90. Según cuentan, Cobain parecía vivir ajeno al cataclismo musical provocado, cada vez más próximo a las drogas, en concreto a la heroína, una sustancia que probó por primera vez en aquellos años de éxito. Inició así una espiral de decadencia vital que culminó cuando fue encontrado muerto en abril de 1994 en su casa de Seattle, oficialmente por suicidio, aunque en circunstancias no del todo claras y tras firmar un nuevo disco de estudio para el recuerdo, "In Utero" (1993), y un acústico antológico para la cadena MTV. En lo personal, Cobain dejó viuda, la controvertida Courtney Love, líder de la banda Hole, con quien se había casado en febrero de 1992 en una playa de Hawái, y una hija, Frances Bean, que nació en agosto de ese mismo año.

viernes, 26 de agosto de 2011

Poeta cruceño recibe Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal



El Poeta cruceño recibió el Premio Nacional de Poesía "Yolanda Bedregal" 2010, aquí la nota:



El ganador del Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal 2010, el cruceño Alejandro Suárez, recibió ayer 22.000 bolivianos por su obra La Muerte teme a los aplausos.
La ministra de Culturas, Elizabeth Salguero, fue la encargada de hacer la entrega de la retribución. Los merecedores de las menciones de Honor fueron las obras Morosanti, de Ángel Zuaznábar, y Pieza favor, de Emma Raquel Villazón. Ellos recibieron también una medalla de plata otorgada por la familia Conitzer Bedregal. Salguero también anunció la Convocatoria del Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal 2011. 22 mil bolivianos es la dotación del Premio: 8.000 del Ministerio de Culturas y 14.000 del municipio.


miércoles, 10 de agosto de 2011

El cine es joven, mientras la literatura es vieja (Caiozzi)


Entrevista realizada por Aleja Cuevas (La Prensa) al director de cine chileno Silvio Caiozzi, quien responde de manera muy amable y hast adiplomática. Aqui la entrevista completa:

¿Sobre qué hablará en el diálogo?
Espero que surjan cosas impensadas. Pero sobre todo, plantear que el cine es joven y la literatura es muy vieja, y que el cine hasta el día de hoy le roba y depende de la literatura.
¿El cine latinoamericano tiene base en las novelas?
Pienso que nuestro cine latinoamericano ha usado poco la literatura y ha tratado de liberarse de ella. En mi generación, hablo de los años 60 y 70, había una rebeldía contra las letras, cuando se asumía que el trabajo era en mesa de montaje y que tenía que filmarse e ir improvisando sin guión. Es curioso, pero nunca estuve de acuerdo con eso, siempre sentí que el cine era muy inmaduro para rebelarse. En el futuro estaré de acuerdo con una rebelión absoluta contra la literatura, de tal forma que algún día el cine pueda considerarse como arte independiente.
¿Y cuál es su postura actual?
Está muy bien tener como base las obras literarias, sobre todo por los intérpretes. Un literato busca e indaga dentro del personaje y trabaja en ello, incluso, por años. Uno recuerda la película por un efecto, por una escena, por una visualidad, pero los personajes que el cine ha tenido, muchas veces basados en obras literarias, escasean y sobre todo en el cine latinoamericano.
¿Apuesta por buscar siempre el personaje?
Absolutamente. Mis producciones tienden a ser filmes de personajes, como Coronación, escrito por Pedro Donoso. Cuando existe un buen protagonista, la historia se queda, y el intérprete pasa a ser parte de la vida de uno. Por eso, a mí me gustan las cintas con grandes protagonistas, porque fueron trabajadas con un talento literario.
¿Cuál es el estado actual del cine latinoamericano?
El cine latinoamericano se ha transformado en algo heterogéneo. Antes había una línea de docuficción muy de denuncia; hoy no es así, es un cine que busca la globalización y ha logrado ingresar en Europa con las coproducciones, lo que en los años 60 era impensado.
¿Que experiencias va a resaltar en el conversatorio?
Del cine resaltaría el surgimiento de la organización gremial de artistas en Chile, lo que empezó hace tres décadas, y hoy existe una confederación, la Unión Nacional de Artistas (UNA). A partir de esta unidad, se exige y se demanda ante los gobiernos el apoyo legal al arte en general y a la cinematografía.
¿Recomendaría esa vital organización para Bolivia?
La recomendaría para toda Latinoamérica, porque la otra posibilidad es estar solo, como mi experiencia, pues me pasé 10 años entre película y película.
¿Cómo se define?
(Sonríe) Soy un obsesivo en hacer las cosas lo mejor posible, aunque me tome más tiempo y más trabajo. El cine es un arte demasiado importante para hacerlo ligero.
¿Cree que La Paz inspira para hacer una historia?
Es la primera vez que llego a Bolivia, por eso estoy tan mal (risas), es impactante. Me hablaron de La Paz como una ciudad única, con fuerza, y lo compruebo con esa hondonada inmensa y las montañas. La Paz cuenta con una fuerza visual y está viva toda esa tradición indigenista mucho más que en otros países latinoamericanos. Es mucho más interesante de lo que me imaginé.
¿Y se animaría a filmar acá?
Yo, encantando, estaría feliz. Huelo que aquí hay personajes extraordinarios y varias historias.

Sergio Ramirez premio Bienal de Novela "Mario Vargas Llosa"

El escritor nicaragüense Sergio Ramirez se alza con el premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su obra "El caballo dora...