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viernes, 3 de abril de 2015

Bolivianas cuentan...en croata

La Editorial Božicevic (Croacia) ha publica el texto “Bolivijke pricaju” (Lo que las bolivianas cuentan), el mismo contiene cuentos de escritoras del talle de Erika Bruzonic, Cecilia Romero, Cecilia de Marchi, Lourdes Saavedra, Shariel Baptista, Giovanna Rivero y Daniela Elías, dice la nota de Daniel A. Elías publicada en la página literaria www.ecdotica.com:
Estando en Cochabamba, La Paz, incluso, en Florida en Estados Unidos, siete mujeres bolivianas tuvieron sus espíritus puestos en la sala Bogdana Ogrizovica, la primera semana de marzo, durante la presentación de la primera antología de cuentistas boliviana, publicada en Zagreb, Croacia. Bajo el título de “Bolivijke pricaju” (Lo que las bolivianas cuentan), Editorial Božicevic imprimió el texto que contiene cuentos de Erika Bruzonic, Cecilia Romero, Cecilia de Marchi, Lourdes Saavedra, Shariel Baptista, Giovanna Rivero y Daniela Elías. Y es, en definitiva, un importante paso para abrir espacios a la literatura boliviana en el exterior; pero también para relacionarnos como culturas y países que a pesar de las radicales diferencias lingüísticas tenemos en común el mismo olor de la tinta. El proyecto se inició hace un año gracias a la intuición de Radoslav Pazameta, quien tras vivir en Cochabamba estableció un lazo muy profundo con esta tierra y su gente. “Me siento orgulloso de que mi relación con Bolivia encuentre una forma más de expresión. Es un puente más, construido de palabras, con pasión y amor”, dijo frente a decenas de personas que acudieron a la presentación del libro. El evento no sólo reunió a los aficionados de la literatura. También a quienes se sienten atraídos por las culturas bolivianas y latinoamericanas. Culturas, que sin ellos saberlo, circulan a diario en sus calles a través de personas como Radoslav, que construyeron parte importante de su vida en Bolivia; o el grupo de música andina Ayllu, cuyas interpretaciones reflejan la cercanía de sus corazones con estas altas geografías. “Sin el grupo Ayllu, yo nunca hubiera ido a Bolivia, no tendría a mi hijo Liber y nunca hubiera conocido a Daniela Elías. Y quién sabe si llegaríamos a tener la oportunidad de leer estos preciosos cuentos en el idioma croato, estas expresiones literarias de las mujeres bolivianas. Creo que nuestras vidas serían huérfanas. Nuestro mundo sería diferente”, afirmó Pazameta refiriéndose al libro y, sobre todo, a su relación emocional con Bolivia.
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lunes, 26 de mayo de 2014

Distopia y rebelión: reseña sobre "Iris" de Paz Soldán

El blog literario Ecdótica reproduce una reseña escrita por el peruano Elton Honores sobre la última obra de Edmundo Paz Soldán, dicha reseña fue primero publicada en el blog Buensalvaje, dice:
En la literatura latinoamericana contemporánea, la distopía ha sido un subgénero fundamental de la ciencia ficción para discutir problemas del entorno político y social. Iris, de Edmundo Paz Soldán, se inserta en esta línea. El autor había explorado parcialmente el género en Sueños digitales (2000) y El delirio de Turing (2003), pero aquí lleva al lector a un nivel de lectura distinto. Desde el lenguaje, la novela es experimental. El uso de neologismos, el espanglish, las onomatopeyas, la oralidad, las raíces de palabras en lenguas disímiles entre sí como el quechua o el chino, todo ello mezclado con un castellano del futuro, generan un extrañamiento. Se trata de un neolenguaje para narrar el futuro. Solo esto bastaría para señalar a Iris como una obra notable, un acierto del autor, que no busca imitar el típico lenguaje anglosajón, sino que se exige uno nuevo para la historia. Esta operación tiene un claro antecedente en La naranja mecánica (1962) de Anthony Burgess, que hizo lo propio en la creación de neologismos a partir de la lengua rusa. De otro lado, Iris se alimenta tanto de la tradición distópica literaria clásica como de la cinematográfica. Así como no habría sido posible haber creado esta novela sin Nosotros de Yevgeni Zamiatin, 1984 de Orwell, Un mundo feliz de Huxley o las novelas de Philip K. Dick, tampoco lo sería sin filmes como Blade Runner de Ridley Scott, Starship Troopers de Paul Verhoeven, Matrix de los hermanos Wachowski y hasta Avatar de James Cameron. Iris recoge temáticas previas de estas narrativas como la discusión sobre lo humano, el relato de acción militar, el uso de fármacos y drogas que plantean al interior del universo de ficción otras realidades alternas o paralelas, y la explotación colonial. Es una novela en donde el imperio contraataca. En ese mundo propuesto por Paz Soldán hay puntos clave. Uno de ellos es el problema de la identidad. Lo humano tal como lo conocemos no existe o, en su defecto, solo cambia. Completan el panorama otros seres artificiales: robots, humanos con implantes en el cuerpo o seres con memorias artificiales. El racismo se configura como fuente de poder en Iris, como medio para sostener el orden social, establecer jerarquías y diferencias con el otro. En ese contexto, ¿qué es lo humano? La respuesta queda abierta. El otro gran tema es la violencia, una que se genera desde quienes detentan el poder político: la corporación industrial SaintRei, que explota el mineral X503 de múltiples aplicaciones y que se encuentra en las montañas sagradas de esta región terrestre. La violencia vertical, que goza de su propio aparato militar, encuentra resistencia en las guerrillas de los irisinos, con sus ataques suicidas, comandada por Orlewen (guiño anagramático al autor de 1984), un líder con connotaciones religiosas dignas de un Mackandal de El reino de este mundo de Carpentier. La estructura de la novela, dividida en cinco partes con vasos comunicantes, logra construir un mundo posible, pero lo mejor es que no cierra la novela sino que plantea la discusión sobre si lo narrado (ocupación militar de Iris, resistencia y lucha independentista) no es acaso una alegoría de la imposición colonial en Latinoamérica y si habrá liberación auténtica.

lunes, 5 de mayo de 2014

Convocan al VIII Concurso Plurinacional de Cuento “Adela Zamudio” Versión 2014

El Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba y la editorial Nuevo Milenio convocan al VIII Concurso Plurinacional de Cuento “Adela Zamudio” Versión 2014. La nota de prensa en el blog literario Ecdotica dice:
El Gobierno Autónomo Municipal de Cochabamba a través de la Oficialía Superior de Culturas y la Editorial Nuevo Milenio convocan al VIII Concurso Plurinacional de Cuento “ADELA ZAMUDIO” – Versión 2014, en lengua castellana, atendiendo al objetivo institucional de “Gestar las expresiones artísticas, las prácticas interculturales y el patrimonio cultural del Municipio de Cochabamba”. El objetivo del Concurso Plurinacional de Cuento “Adela Zamudio” es el fomento a la creación y desarrollo de la expresión escrita a través de obras literarias, en el género de cuento, que nutran el acervo artístico-cultural del Estado Plurinacional de Bolivia
Ve las bases pinchando aquí

sábado, 26 de enero de 2013

15 Novelas fundamentales de Bolivia

 
Fueron publicada las Novelas fundamentales de Bolivia, publicamos un artículo de Rubén Vargas al respecto, dice la nota:
Hay varias razones para celebrar la publicación de la colección 15 novelas fundamentales de la literatura boliviana. Se puede celebrar, por ejemplo, que sea fruto una tarea conjunta del Estado, la carrera de Literatura de la UMSA, editoriales independientes como Plural y la Embajada de España. Se puede celebrar también que la selección de la obras haya sido participativa. Académicos, críticos, escritores, editores, y periodistas culturales tuvieron voz y voto en la discusión y definición de la colección. Estos dos hechos hicieron posible un proceso y un resultado plurales. En este sentido, es notable, por ejemplo, que la colección incluya Raza de bronce de Alcides Arguedas, habida cuenta que esta novela ha sido calificada —o más bien descalificada— por una alta autoridad del Ministerio de Culturas como una muestra del colonialismo de la cultura boliviana. LISTA. Vista de conjunto, ésta es una colección que confirma “clásicos”, propone algunas novedades y hace unas cuantas apuestas. No hay mayor novedad, por ejemplo, en la inclusión de Juan de la Rosa (1885) de Nataniel Aguirre, Raza de bronce (1919) de Alcides Arguedas, Aluvión de fuego (1935) de Óscar Cerruto y de La Chaskañawi (1947) de Carlos Medinaceli. A este primer grupo se incorpora ahora La Virgen de las Siete Calles (1941), de Alfredo Flores. Así, el largo siglo XIX y la primera mitad del XX parecen debidamente representados. Las novedades de la colección tienen distintas vertientes críticas. En este orden, hay que destacar la puesta en valor de Íntimas (1913) de Adela Zamudio, una novela largamente olvidada hasta su redescubrimiento por Leonardo García Pabón en 1999. Es, dicho sea de paso, la única novela en la selección escrita por una mujer. (Ahora, con Íntimas y Juan de la Rosa podemos tener una perspectiva distinta de la narrativa romántica.) Otra novedad es la incorporación de la Historia de la Villa Imperial de Potosí, crónica escrita en el siglo XVIII por Bartolomé Arzans. La novedad es que se rescata el carácter novelesco de esta obra, rasgo que ya había sido claramente percibido por su descubridor y primer editor: Gunnar Mendoza. Hay también una invención crítica en la decisión de incorporar a la novelística boliviana El loco (1955) de Arturo Borda. Sin embargo, en este caso, queda por demostrar, primero, que es una novela y, después, que es una buena novela. Avanzando en el tiempo, en los últimos 30 años, existe una acumulación crítica favorable sobre Los deshabitados (1958) de Marcelo Quiroga Santa Cruz, Tirinea (1966) de Jesús Urzagasti y Felipe Delgado (1979) de Jaime Saenz. Su condición de novelas “fundamentales” no admite, al parecer, mayor discusión. El panorama es distinto en la medida que la selección se acerca en el tiempo. Es más difícil la valoración de las obras contemporáneas. Matías, el apóstol suplente (1971) de Julio de la Vega, El otro gallo (1982) de Jorge Suárez, El run run de la calavera (1986) de Ramón Rocha Monroy y Jonás y la ballena rosada (1987) de Wolfango Montes Vanucci son las apuestas de esta colección que inevitablemente provocan otras apuestas. ¿Es mejor Matías que Los fundadores del alba de Renato Prada o Morder el silencio de Arturo von Vacano? ¿Por qué no Potosí 1600 del mismo Rocha Monroy? ¿Jonás o American Visa de Juan de Recacochea? Etcétera. Esto permite un último apunte. La idea del “canon” como dispositivo crítico ronda la selección. Desde que Harold Bloom propuso su Canon occidental este concepto —bien o mal utilizado— se ha vuelto parte del paisaje crítico. No se repara suficientemente, sin embargo, en su carácter conservador. El canon es un orden cerrado, consagra —nótese el aire religioso de este vocabulario— un cuerpo de obras. En esta medida, la idea de canon contradice la naturaleza de la crítica y aún de la propia literatura: no son un orden cerrado, sino un proceso abierto y cambiante. Bajo esta consideración, la iniciativa editorial que aquí se comenta quizás podría enfatizar su carácter de colección —abierta a la incorporación de otras obras o a la depuración natural de las que no pasen la prueba de la adhesión de los lectores— y no su carácter consagratorio. Finalmente, la lectura, que es lo que cuenta, es un proceso cambiante, como es cambiante también su celebración. Continua leyendo aquí

martes, 16 de octubre de 2012

Paola Senseve entrevistada

En el blog literario Ecdótica se publica la entrevista  realizada por Mauricio Murillo a la escritora Paola Senseve, dice la nota:
Hace cuatro años, en 2008, Paola Senseve ganó el Premio Noveles Escritores con tan sólo 20 años. La obra que presentó para consagrarse fue un libro de cuentos titulado Vaginario. Pasaron tres años, y Senseve ganó otro premio, el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra que entrega el Gobierno Municipal 2011. Para este certamen presentó un poemario titulado Soy dios. La Alcaldía cruceña, como parte del galardón, publica los libros ganadores cada año. Es así que Soy dios fue editado primero por el Gobierno Municipal de Santa Cruz. En estos días, el grupo editorial La Hoguera presentó una nueva edición del poemario de Senseve con distintos cambios y correcciones. Este relanzamiento, además, es importante debido a que, a diferencia de la primera edición, tiene un alcance comercial. Soy dios se podrá conseguir en las librerías de la ciudad. El poemario se presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro, de Cochabamba, y en los próximos días se realizará un acto de estas mismas características en Santa Cruz. A propósito de esta nueva edición, Fondo Negro entrevistó a Paola Senseve. - Tu libro se desarrolla en bastantes poemas que elaboran distintas temáticas, pero existe una línea general que permite una lectura global. ¿Qué temas trataste de abordar en Soy dios? Toco temas muy diversos. La relación con el cuerpo, con el otro, con el oficio de escribir y sobre todo con la idea que se tiene de Dios. - Soy dios salió antes publicado por la Alcaldía como parte del premio que se te otorgó. ¿Cuál es la diferencia entre la edición que presentó la municipalidad y ésta que entregaste en la Feria del Libro, de Cochabamba? Me gusta pensar que son dos libros diferentes. Tienen la misma estructura, pero he cambiado el contenido, he aumentado poemas y he quitado muchos otros. Ha sido un proceso de edición largo, pero necesario. Ya entre ambos libros hay un año de distancia. - El 2008 ganaste el Premio Noveles Escritores con un libro de cuentos. Tenías apenas 20 años. ¿Qué significó para ti esto y ser publicada tempranamente? Quizá me tocó aprender de manera pública lo que otras y otros aprenden en borrador. Vaginario lo escribió una Paola de 20 años, bastante decidida, pero, como dices, prematura. Sin embargo, pese a toda la crítica y pese a la opinión que yo misma tengo de esa publicación, hay mucha gente que ha recibido ese libro con un cariño bastante especial; eso es algo que valoro de sobremanera. - ¿Crees que has tenido un crecimiento entre tu primer libro y éste que presentas ahora? ¿Cómo te ves como escritora en estos distintos momentos? Hubo un crecimiento, definitivamente. Hoy en día me es muy difícil reconocerme en Vaginario. En esa época de mi vida donde todo era velocidad. Mi segundo libro ha tardado tres años en surgir y realmente creo que todo ese tiempo se evidencia en la obra. Ahora tengo más paciencia y más respeto por mis propios procesos. - ¿Qué significó para ti ganar el Premio Nacional de Literatura Santa Cruz de la Sierra del Gobierno Municipal 2011? Significó otra oportunidad, una linda forma de publicar un segundo libro. - Volviendo a Soy dios, ¿cuáles son las y los poetas que más te interesan? ¿Quiénes han influido más en ti? Siempre he dicho que lo que no me gusta influye más en mí que lo que me interesa, entonces no lo menciono y aquello que me gusta es tanto y tan variado. Por ejemplo, últimamente he estado volviendo mucho a Fernando Pessoa. En Brasil descubrí a Carlos Drummond de Andrade y hay un grupo de poetisas que me encantan, como Rosario Castellanos, Sylvia Plath, Anne Sexton y otras. Ahora, de Bolivia me gustan mucho Emma Villazón y Jessica Freudenthal. En fin, creo que la poesía está en todos lados y es muy complicado determinar esa influencia. - Al momento de encarar los géneros, ¿qué particularidades, diferencias y lugares comunes ves entre el cuento y la poesía? El cuento tiene una fórmula determinada, mientras que la poesía no, y es esa libertad la que le da un atractivo especial. Ahora, hay poemas que también funcionan como historias, y hay cuentos que son ricos en metáforas y adornos propios de la poesía. Los géneros se pueden mezclar mucho, como todo. Tengo tendencia a la brevedad, tanto en cuento como en poesía y mientras más corto es el texto, más ambiguo puede resultar.
Blog de la escritora Paola Senseve

lunes, 15 de octubre de 2012

Gonzalo Lema: "lo cholo es lo más nacional"

El escritor cochabambino Gonzalo Lema, último ganador del Concurso Plurinacional de Novela "Marcelo Quiroga Santa Cruz" es entrevistado por Sergio de la Zerda para el blog literario Ecdótica, dice la nota:
Una historia que refleja la percepción del escritor Gonzalo Lema Vargas de la identidad regional, “Los días vacíos del Raspa Ríos”, obtuvo el Premio Único del VI Concurso Plurinacional de Novela “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, organizado por la Oficialía Superior de Cultura de la Alcaldía de Cochabamba. Lema Vargas recibió su premio en el 30 aniversario de la democracia. “Estoy muy feliz por esa noticia. La democracia boliviana ha ido incrementándose en cada gobierno y ha terminado de instalar a todos los bolivianos bajo su paraguas cobertor”, dijo el escritor. “Lo que ahora debemos exigir al Gobierno es el absoluto respeto a los derechos humanos, y eso se consigue con el absoluto respeto a las leyes”, opinó. P. ¿El resultado del concurso le produce sorpresa? R. Por supuesto, cada vez hay más escritores en el país y aquello está hermoso. Además hay otros nombres: Mamanis, Condoris. Está funcionando la democracia porque ese es su propósito, que la sociedad sea construida en términos horizontales, no verticales. Parece que lo estamos logrando. Hay muchos tropezones pero lo estamos logrando. P. ¿Es esta la novela que nos dijo hace unos meses que estaba escribiendo? R. No he parado de escribir desde los 15 años. He publicado mi primer libro a los 22 años, tampoco he dejado de publicar. Tengo ahora 53 años y 17 libros, uno de entrevistas políticas, 16 de literatura. Esta novela la he escrito en 2008. Han pasado cuatro años y ha encontrado un lugar, lo que creo que es lo mejor que puede sucederle a un texto. P. Dijo que “Los días vacíos del Raspa Ríos” resume su visión de Cochabamba. ¿Qué aspectos de la identidad cochabambina trata en la obra? R. Veo a Cochabamba como la región más proclive al mestizaje. Hallo que Cochabamba conserva mucho del mundo criollo, chicherías, el gusto por la comida. Es un mundo solar más que nocturno. Al cochabambino le interesa más que eso, cumplir más sus actividades bajo el sol que bajo la luna. Hallo también una mentalidad, entre el poder político que es La Paz y el poder económico que es Santa Cruz, que es poéticamente provinciana, y eso es lo que he tratado yo que se exprese en la novela. P. ¿El trabajo premiado tiene algo que ver con otros géneros que usted ha cultivado, como el policial y más recientemente la ciencia ficción? R. No. Mi personaje, Raspa Ríos, es un empleado de la vieja alcaldía que está mediocrizado desde varios puntos de vista, y que sin embargo se da modos de tener una vida plena. Está rodeado de una cofradía de amigos que se construyen en los ámbitos que te dije: la comida, la chichería, el hogar llevado a trompicones… pero también con mucho vigor e identidad cultural. Yo creo que efectivamente lo cholo es lo más nacional que hemos producido. Uno escucha por ejemplo la música de las bandas y se da cuenta de que eso hemos hecho los bolivianos. La novela va por ahí. El jurado elogia tres aspectos El jurado del VI Concurso Plurinacional de Novela “Marcelo Quiroga Santa Cruz” analizó ocho obras. Los escritores José Antonio Terán Cabero, Giancarla Zabalaga de Quiroga, Roberto Ágreda Maldonado y Ramón Rocha Monroy señalaron que la obra premiada reúne los atributos para merecer el galardón. Ponderaron que la obra se basa en una anécdota imaginativa sobre personajes de un tipo social específico, tiene un lenguaje idiosincrático de voces simultáneas y polifónicas y una organización circular de los tiempos narrativos. Gonzalo Lema Vargas presentó la obra “Los días vacíos del Raspa Ríos” con el seudónimo “La sombra de la higuera”. El premio único del concurso de novela Marcelo Quiroga Santa Cruz consiste en 18 mil bolivianos. Además, la Alcaldía de Cochabamba como auspiciadora del concurso suscribió acuerdos con editoras para publicar la novela ganadora este año.

jueves, 20 de septiembre de 2012

"Lluvia de piedra" de Rodrigo Urquiola reseñada



Portada de la novela editada por Alfaguara

En el portal literario Ecdótica, se pubícó una reseña de la obra "Lluvia de piedra" del escritor boliviano Rodrigo Urquiola, la reseña está escrita por el último ganador del Premio Nacional de Novela  Claudio Ferrufino-Coqueugniot, dice la reseña:


Hay muchas, muchísimas lecturas para Lluvia de piedra de Rodrigo Urquiola Flores, mención de Honor en el XII Premio Nacional de Novela, Bolivia. Se dirá que es lo mismo para cada libro. Puede ser, pero estimo que esto resalta en la ambiciosa novela de un joven autor como él. Novela introspectiva, donde lo externo juega un papel secundario, aunque parezca lo contrario, y la presencia de la lluvia, o el rumor de las piedras que arrastra el río, forman parte de un complicado esquema de vericuetos, fabulaciones, esquizofrenias por las que trashuma Esteban. Supuestamente hay dos extremos geográficos en los que se desenvuelve el personaje: Antofagasta y La Paz; La Paz y Antofagasta, que bien pueden ser ciertos o no, y en realidad poco importa, sirven para “airear” las páginas, darles un espacio abierto sin el cual el lector, tanto como el protagonista, se verían sofocados. Esteban huye de sí mismo ante la quizá posible ejecución de un crimen. Marianela, pareja y víctima circunstancial de sus temores, se hará recurrente, más y más -ya muerta-, a medida que el hombre retorna a sus raíces, al sueño idílico de un pasado fresco y gentil que jamás existió. En el vaivén de pretérito y presente lo único permanente es la lluvia, y es intemporal, moja las piedras y barros de la casa con percusión de diluvio, y, al fin, derribará los muros del hogar familiar de Esteban, cuyas ruinas intentaba reconstruir. Mitad de los capítulos van en ascenso y la otra desciende. La intención radica en ofrecer un cénit en el que la alegría se convertirá en tristeza y lo real en ilusión. A partir del momento, el deambular impreciso del personaje mueve el piso y la acción semeja representarse dentro de un vaho de reflexiones, flashes cronológicos, presencias fantasmagóricas; un ir y venir entre lo ido, lo actual y lo por venir, con un personaje acosado por obsesiones contrapuestas, atisbos de esperanza y un inesperado final que diríamos destruye el velo sombrío que nos ha acorralado

lunes, 10 de septiembre de 2012

Disney destructor de historias

Un interesante artículo de Juan Carlos Flores Escobar, publicado en Ecdótica, sobre la destrucción de historias por parte de Disney, dice la nota:
Muchos lectores de seguro vieron las películas de Walter Elias Disney (Walt Disney), singular personaje del siglo XX, que apostando por los dibujos animados, obtuvo un imperio “mágico”. Pero, como este espacio no pretende hablar de los filmes o la biografía de este director y empresario, volquemos la página y adentrémonos a los libros que sirvieron para que los largometrajes de Disney, un tanto harto deformadas, vieran la luz de forma errónea hasta hacerse conocidas por el mundo entero. Pinocho, del célebre escritor italiano Carlo Collodi, es un claro ejemplo de lo que decimos, pues la historia difiere mucho de la película, diría demasiado. La trama narra la existencia de un trozo de madera que posee vida propia, llora y ríe como un niño, quien es regalado por el maestro Ciliegia a su amigo Geppeto, carpintero experto que fabrica con él un muñeco maravilloso. Una vez terminado, el juguete se marcha, mientras Geppeto va en su búsqueda y es apresado por los guardias. Cuando Pinocho vuelve a casa es amonestado por un grillo que le reclama su conducta y al que el títere aplasta con un martillo sin remordimientos. A partir de ahí, el muñeco de madera emprende una serie de aventuras. La película logra algunos guiños, pero no sigue el hilo conductor de la narración, que tiene mucho de imaginación como la película de parca estrechez. Peter Pan, del escocés James Matthew Barrie, es otro clásico que Disney hizo “pedazos”, pues a este libro hay que leerlo detenidamente, descubrir a sus personajes y sus aventuras tal y como el autor la ideó y no como Disney la destruyó, ya que originalmente el relato era una obra teatral. La trama nos cuenta que antes de nacer, todos los bebés son aves. Cuando Peter era un bebé y aún creía ser un ave, salió volando por la ventana de su cuarto mientras su madre dormía, porque aún no había perdido la fe en que podía volar. Surcando los cielos llegó a la isla de los pájaros, llamada “Nunca Jamás”. Con apenas trece años, Peter regresa al mundo real para invitar a la niña Wendy, de 12 años, al País de Nunca Jamás para que sea la madre de su pandilla de Niños Perdidos. Sus hermanos John y Michael, de cuatro y siete años, también la acompañan en este viaje. Alicia en el país de las maravillas, de Charles Lutwidge Dodgson, conocido bajo el pseudónimo de Lewis Carroll, salió a la luz con el título de: Las aventuras subterráneas de Alicia. Es obvio, Disney no era tonto y escogía los libros con mucho cuidado para sus películas, pero con resultados horribles. El libro cuenta la historia de Alicia, una niña que se encuentra sentada en un jardín, apoyada en un árbol mientras su hermana lee un libro aburrido, sin dibujos, lo que hace que Alicia termine por abstraerse de la historia. De repente un conejo blanco, vestido con chaleco y mirando agobiado un reloj de bolsillo, corre diciendo “Llego tarde, llego tarde”. El conejo se mete por una madriguera y Alicia, intrigada por esta aparición decide seguirle. Así es como entra en el País de las Maravillas. Lo que se ignora es que el personaje de Alicia está inspirado en la hija de uno de los amigos del autor, Alice Liddel, con quien pasaba mucho tiempo. Bambi, del austriaco Siegmund Salzmann o Salten Félix (pseudónimo), lleva por título original: Bambi, una vida en el bosque, fue escrita en 1923, la misma se tradujo al inglés en 1928, cinco años más tarde el escritor vendió los derechos de la película a los estudios Disney por la módica suma de cinco mil dólares. Nueve años después se estrena el filme, respetando ciertas características de la trama, pero adhiriendo el tono “lacrimógeno” de la cursilería barata de Hollywood. Similar suerte corren los libros de Mark Twain, Príncipe y mendigo; de Rudyard Kipling, El libro de la selva; de Roald Dahl, James y el melocotón gigante o de Helen Aberson, Dumbo, entre otros. Todos ellos conforman la disección que el séptimo arte realizó con sus páginas hasta convertirlos en productos vendibles y sin el “espíritu” por el cual fueron creados. Finalmente, habrá que señalar que la mutación o alteración al cual están adscritos estos y otros relatos para niños, merma, de alguna manera, la relación íntima entre el lector y el libro, pues el producto audiovisual no siempre lleva la idoneidad necesaria para reflejar la palabra intrínseca de la narración escrita, sino por el contrario, resume de forma grosera aquellos episodios y capítulos que sí ensalzan la imaginación y otro tanto ese misticismo subjetivo cuando uno se sumerge en las páginas de cualquier libro. En suma, leer más y ver menos sería la fórmula correcta para entender de qué están hechos los sueños, los personajes y la historia de estos clásicos infantiles.

martes, 21 de agosto de 2012

Antología de poetas amazónicos

Bufeo o Delfín amazónico

Bolivia es diversa, tiene valles, tiene llanos, tiene amazonia y altiplano; lamentablemente solo es reconocida por su altiplano ya que es ahí donde se encuentra la ciudad sede de gobierno, tampoco se debe olvidar que uno de sus poetas mas laureados es originario de la amazonia (Riberalta) como Pedro Shimoshe. En hora buena se publica esta antología, dice la nota:
El objetivo de este libro es el de integrar a los trovadores reconocidos junto a las nuevas voces del género. El nuevo lenguaje poético de la región amazónica de Bolivia, es reflejada a través de la mirada del escritor beniano Homero Carvalho en la antología Los tres cielos, que será lanzada el mes de septiembre en la ciudad de Santa Cruz y La Paz. Dentro este trabajo que nace bajo el impulso de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia y Otro Arte, participan 46 autores de diferentes generaciones, comprendidos entre 1952 y 2012, todos nacidos o relacionados -fuertemente- con la región amazónica de Bolivia, integrada principalmente por los departamentos de Beni, Pando y Santa Cruz de la Sierra. “La iniciativa de este libro nació de la Fundación Otro Arte, que quería mostrar la poesía que se está escribiendo en la región amazónica de Bolivia. Ellos me encargaron incluir a poetas orientales y no orientales que estén trabajando en la construcción de un nuevo lenguaje que contribuya al sentido de pertenencia y su imaginario en la literatura”, sostuvo Carvalho. POETAS. Los tres cielos propone una lectura contextual de un conjunto diverso de autores unidos por un entorno geográfico común. Entre los autores que participan se encuentra Pedro Shimose, Gary Daher, Nicomedes Suárez Araúz, Blanca Elena Paz y Paura Rodríguez Leytón, por citar algunos de la basta selección. Todos ellos “arriesgaron”, como expresa Carvalho, su interpretación del paisaje y el conglomerado que forman su gente y la cultura que lo habita. “El primer parámetro de selección de los poetas sin duda alguna fue la calidad estética de sus poemas, la intensidad y renovación del lenguaje poético. Asimismo, tomé en cuenta que tengan obras publicadas y, por supuesto, los que me impuso la fundación; es decir: nacidos en la Amazonia o que estén viviendo en ella. Hay autores consagrados y jóvenes poetas”. VERSOS AMAZÓNICOS. Según el escritor, para hablar de lo amazónico se debe tomar en cuenta no solamente el espacio sociogeográfico determinado, en el que existe una cultura que está definida tanto por la cosmovisión como por el lenguaje de las etnias que la habitan, que fijaron una manera de pensar y de sentir el universo y la vida, y que ésta se expresa en la mitología, música, tradiciones orales, costumbres, lenguaje común y, por supuesto, en la literatura, sino también en lo lingüístico, con un acento peculiar que posee giros gramaticales propios y el lenguaje español enriquecido por palabras y términos de las numerosas etnias que poblaron y pueblan esta región. “Podemos concluir que sí existe una poesía amazónica que se escribe desde esta región, porque existen autores nacidos en la Amazonia Boliviana y otros que decidieron vivir en esta región. Ahora bien eso no significa que los poetas no escriban sobre otras cosas o no tengan otros registros poéticos. La Antología es muy intensa y variada como los poetas mismos”, agrega.

martes, 31 de julio de 2012

Entrevista a Giovanna Rivero

El blog literario Ecdótica publica  la entrevista que se le realizó a la escritora boliviana Giovanna Rivero en Lima (Perú), dice la nota:
Una pistola apuntando firme y directamente al entrecejo del inocente lector. Esa es la inquietante portada de la novela híbrida Tukzon. Historias colaterales (2008), de la escritora boliviana Giovanna Rivero (1972, Montero, Santa Cruz de la Sierra), en su segunda edición. Al verla, con su K roja al revés -arriba del arma-, lo primero que pensamos es que se tratará de una típica novela policial. Pero no. El entrecejo del inocente lector recibe un letal disparo con mucho más que una historia de criminales y policías, o de agentes secretos y misiones insospechadas. Rivero se desplaza, fluidamente, en sus catorce capítulos -que bien podrían funcionar como cuentos independientes- utilizando una vasta gama de registros literarios. Nunca sabemos qué cosas nuevas le ocurrirán a la valiente protagonista en las páginas siguientes, mientras va tras el peligroso reportaje encomendado. Además de esta fulminante novela, la autora, comunicadora social y catedrática ha publicado -entre libros de relatos, literatura infantil y novelas- Nombrando el eco (1993), Las bestias (1996), Las camaleonas (2001), La dueña de nuestros sueños (2002), Sentir lo oscuro (2002), Contraluna (2005), Sangre dulce (2006), Niñas y detectives (2009) y Crónicas de oreja de vaca (2011, en coautoría con la chilena Andrea Jeftanovic y el argentino Juan Terranova). Sus cuentos han sido incluidos en diversas antologías, tales como Antología del cuento femenino boliviano, Existencias Insurrectas, The Fat Man from La Paz. Contemporary Fiction from Bolivia, Antología del cuento erótico boliviano, Una revelación desde la escritura, Voces de las dos orillas, El futuro no es nuestro y Pequeñas resistencias 3: antología del nuevo cuento sudamericano. Del mismo modo, sus relatos han sido traducidos al inglés, alemán, francés, húngaro y farsí. Ella -Premio Nacional de Cuento del periódico Presencia en 1993, Premio de Literatura de Santa Cruz de la Sierra en 1996 y Premio Nacional de Cuento Franz Tamayo en 2005- vino como invitada a la FIL LIMA 2011 para presentar Tukson. Historias colaterales -obra que, incluso, ha provocado la creación, por parte del ilustrador boliviano Billy Castillo, de una estupenda historieta homónima, de casi sesenta páginas, este 2011-. La narradora boliviana es una de las voces narrativas de Latinoamérica que vale la pena seguir atentamente. Que siga disparando a quemarropa con sus libros -que son balas impías- al centro mismo de nuestras emociones, para revitalizarlas. - Muchas gracias por la oportunidad. Gracias a vos. - Usted empezó escribiendo literatura erótica. ¿Cómo así gira hacia otros temas? Que tienen que ver, incluso, con inmigración. En realidad, no hubo un giro tan radical, si lo pienso bien. Lo que pasa es que, a veces, las etiquetas cierran las posibilidades de lectura. Entonces, al lector le decimos: “Esto es literatura erótica”. Si el lector no es tan arriesgado, puede que acepte, en principio, esa etiqueta. Y se priva de abordar o entrar al texto por otras puertas. Sin embargo, si el lector es uno de esos muy desobedientes que dicen: “No me van a decir de qué se trata este texto, bajo qué prisma lo tengo que leer, sino que yo voy a descubrir el pacto”, entonces, por ahí puede suceder que lo que se propuso como un género erótico, tal vez no lo era. En mi caso, siento que en mis primeros textos -si bien tenían una fuerza erótica y sensual, también, muy marcada-, probablemente, lo que había era un trabajo del cuerpo, que es una transversal. El cuerpo ha seguido como uno de los tópicos que me interesa narrar, jugar, deformar. En Tukzon, por ejemplo -que coquetea más con la ciencia ficción-, está el cuerpo presente. Esta corporalidad en el género erótico era más obvia. Pero a medida que decidí llevar esa misma obsesión por la carne, desde un punto de vista gótico, apocalíptico, parecía… - Casi desfeminizándolo. Casi. Incluso llevándolo al territorio de una nueva robótica. Parecía que era un cambio de género, pero, en realidad, lo que siento que ha pasado, es una intensidad en el cuerpo. - Como que recién, de repente, ha descubierto el tema principal que le interesa. Sí. Como que recién supe, en realidad, que lo que me interesaba del cuerpo no era solamente la dimensión del placer sino, más bien, la del sufrimiento, la trascendencia, la dimensión política. - Si bien es un tema interesante, si solamente tratara sobre el placer sería un poco aburrido. ¡Claro! Y sería, para ser redundante, autocomplaciente. Un placer que no te permite trascender, que no te permite conocer los lados oscuros, en realidad, termina siendo una literatura de divertimento. - Hedonismo puro. Exactamente. - Decía Edmundo Paz Soldán que él es de los que sabe que usted es uno de los secretos de la literatura boliviana, y que falta poco para que se le descubra más, a nivel latinoamericano. ¿Cómo se siente con estas afirmaciones? Edmundo es un muy buen amigo. Aparte, un gran escritor y un excelente lector. Entonces, quiero creer que este cruce de variables -amistad, lectura y talento- le hace decir esto. También soy una persona que trabaja mucho. Pero trabajo no como un calvario, no atravesando el calvario críptico. Más bien, creo que el trabajo es como la sal en el mar. Me encanta diluirme en el trabajo literario. Y eso da frutos. Es una cosa matemática. Si no diera frutos, hay algo en el universo que no está funcionando. - ¿Pero usted asume, como muchos escritores, que la escritura es un proceso doloroso o no la toma como tal? Depende de qué es dolor. Porque el dolor, también, es un placer. Por ejemplo, me gustaba una declaración que hizo (Roberto) Bolaño en su libro Entre paréntesis: decía que a él le gustaba escribir en el verano sin aire acondicionado y en el invierno sin calefacción. Porque tenía que sentir que la escritura era una cosa material. También creo que la escritura tiene que ser una cosa material. Y, en ese sentido, el sufrimiento no es otra cosa que un estímulo. Es un modo del placer, también, el sufrimiento. Suena masoquista y enfermo, ja, ja… ¿En qué sentido la escritura puede ser algo dolorosa? En el de que tenés que vencer el miedo a crear algo. Porque, en realidad, hay un temor primigenio a crear algo. En el momento que uno crea algo, hay un compromiso vitalísimo, una ligazón irreversible con eso que has creado, con tu criatura, que puede ser genial o monstruosa. Eso, obviamente, es un dolor. Porque dejas de ser un niño, en un sentido existencial. Dejar de ser un niño, duele. Crear es dejar de ser un niño, en algún modo. En ese sentido, sí me gusta la idea del dolor. Hasta las últimas consecuencias en la creación literaria - ¿Cuál es el compromiso principal que usted asume cuando empieza a escribir? El compromiso principal que asumo es el no temer, precisamente. Si yo escribo con miedo nada bueno puede salir. Puede salir algo aceptable, bonito, pero eso no es de mi interés. Mi interés es llegar hasta las últimas consecuencias. Entonces, mi compromiso con la creación es vencer los miedos. Es decir, no puedo escribir desde el temor, no puedo escribir desde ¿a quién le gustará? Siempre escribo como en contra. Digo: “Esto no le va a gustar a nadie y me importa un pepino”. - La literatura boliviana todavía no tiene tanta difusión a nivel latinoamericano y puede ser, también, mucho más exigente para un escritor boliviano salir adelante. Sí. Y como sucede con todas las cosas extremas: son paradójicas. El hecho de que Bolivia no tenga una superdifusión o un gran mercado, o que no sea la esfera cultural más apetecida a nivel internacional, te da unos márgenes de libertad bárbaros. No le va a gustar a nadie, ¿so what? Es lo mismo. Si igual no hay un gran interés por Bolivia, ergo por mi obra, entonces, ¡qué importa los riesgos que tome! Los tomo todos. Esa es la paradoja: que esa misma aparente ignorancia, ese estar de espaldas al mundo te permite, en esa dimensión nihilista, hacer tu obra sin ese intervencionismo que, quizás, estando en circuitos más populares, podés sentir del mercado. Exigencias de las que no siempre somos conscientes. - Claro. Las que podría sentir un escritor argentino… Claro. - …o mexicano. La misma tradición llega a ser lo que te ampara, pero, también, lo que te puede cohibir. En Bolivia tenemos grandes escritores, pero no hemos sabido cómo capitalizar esos grandes escritores y convertirlos en una tradición. Creo que eso, también, es un vacío que hay que solucionar. La soledad y las preguntas importantes - Me llamaban la atención algunas partes, sobre todo, de este cuento (o capítulo de Tukzon. Historias colaterales, como uno desee leerlo) Viaje a Broadway. Por ejemplo, en el segundo párrafo, que menciona: “En las grandes historias, las crónicas de viajes, las estoicas cruzadas en búsqueda de la libertad, uno siempre está solo. Nadie tiene un coyote. Vas, corres, huyes, aúllas”. ¿Siente, realmente, que es así? Sí. Siento que es así. Soy una gran amante de la soledad. Pero la soledad como un camino, también, existencial. La posmodernidad nos ha llenado de miedo a la soledad. No como la primera filosofía, que hacía de la soledad tu modo de ser persona. En el contexto de la soledad es donde te planteabas las preguntas importantes. Como que la posmodernidad nos dijo: “Ay, no, el hombre, el sujeto, el pobre hombre ante lo trágico”. Entonces, pienso que un hombre épico, una mujer épica, abraza su soledad. La abraza como abrazarías a tu criatura. Tu gran realización, sea cual sea -el amor, la carrera, el simple hecho de existir, respirar-, en un ser biológico, tiene que tener una gran dosis de soledad.
Lee toda la entrevista aquí

viernes, 20 de julio de 2012

Entrevista en Ecdótica al escritor Maximiliano Barrientos

En el Blog literario Ecdótica se publica esta entrevista al escritor boliviano Maximiliano Barrientos. en la misma nos habla de sus influencias en su literatura, su paso por España y su proxima beca en USA:
Un nombre destacado dentro del mundo de la narrativa boliviana actual es Maximiliano Barrientos, escritor que recientemente ha sido publicado por la editorial “Periférica” de España. Esto representa de alguna manera el interés por su escritura en el mundo literario internacional. Barrientos en su obra logra crear momentos de suspensión en imágenes de nostalgia además de historias y argumentos que emulan quizás escenas de películas que se cuentan solas. Esta una pequeña entrevista antes de su partida. - ¿Porqué escribe? Porque ahí dentro, en esa burbuja, tengo la ilusión de que estoy en control. Y también escribo por las razones opuestas: porque en esa burbuja puedo perderme. - ¿Cómo decidió empezar a escribir literatura de manera profesional? No escribo de manera profesional, detesto esa palabra. La escritura se relaciona más con una urgencia que con un oficio. Empiezo a escribir porque surgen algunas imágenes que terminan convirtiéndose en historias. Les sigo el rastro hasta que algo sucede ahí, hasta que todo eso que al comienzo era confuso, puede ser narrado. En todo caso creo que es un trabajo muy intuitivo que se va armando a ciegas. - ¿Tres escritores que lo han marcado y por qué? Hay muchos, pero si me tengo que quedar con tres me quedo con Faulkner, Hemingway y Carver. Básicamente porque me dieron un mundo, me provocaron emociones perdurables. Se quedaron a vivir en mi cabeza. - ¿Cómo fue su experiencia en España, qué libros le publicó “Periférica”? Fue hace un año. El viaje estuvo tremendo, conocí ciudades y gente encantadora. Los editores de Periférica son grandes personas y estoy contentísimo porque me hayan tomado en cuenta. Publicaron dos libros en simultáneo: Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer, que es una selección revisada y corregida de cuentos de mis primeros dos libros, y la novela Hoteles, que también pasó por una serie de cambios hasta alcanzar esa versión definitiva. - La intimidad del ‘no lugar’ –los recuerdos desde la distancia– todo eso habita en los libros de Maximiliano Barrientos. ¿Hablenos de lo que no se dice en su literatura al crear éstas atmósferas intimistas? Supongo que en esos espacios la identidad queda suspendida, son como una tierra de nadie. Los personajes siempre están escapando, literal y metafóricamente, y esos lugares funcionan como el escenario de esa desaparición a la que aspiran. A mí me parece que en los bares y en los hoteles el tiempo transcurre de otra forma. Los bares, cuando son cálidos y cómodos y hay la música propicia, son lugares ideales para fantasear con la memoria, para sentirse fuerte, para hacerse preguntas que no requieren respuestas sencillas. - Viajará a EEUU con una beca ¿Puede contarnos sobre esto y cuáles son sus futuros proyectos? Sí. Me dieron el Iowa Arts Felowship y estaré dos años en la universidad de Iowa cursando un MFA en escritura creativa. Dos años en los que me preocuparé solamente por escribir y trabajar algunos manuscritos. Eso me pone muy contento. Lo primero que voy hacer al llegar es ir al Foxhead a tomar unas cervezas mientras busco al fantasma de Carver, que seguro sigue por ahí, junto a tantos otros, poniendo monedas en la rocola.

martes, 20 de marzo de 2012

Reseña de Vacaciones Permanentes de Liliana Colanzi

Reseña sobre el libro "Vacaciones Permanentes" de Liliana Colanzi (Bolivia) que se publicó en la página literaria Ecdótica, escrita por José Noé Mercado mas una entrevista:

Conocí a Liliana Colanzi, como a cada vez más autores, en internet. Por supuesto, no en un evanescente chat room ni en las famosas redes sociales que hoy son como los antros de moda donde se supone debe estar todo mundo para figurar o, en rigor, no desaparecer del mapa. Con tintes de serendipia, encontré algunos de sus cuentos y trabajos periodísticos: artículos y entrevistas sobre literatura, cine, música. Salinger, Fogwill, Fuguet, referencias a Wes Anderson, a la Coca-Cola, a Wendy Sulca: todo un mundo pop, más que cercano, compatible. Conecté de inmediato. Fue interés al primer click. Supongo que por tener un amigo en común, también boliviano, pude contactarla. Supe así que Liliana Colanzi nació en Santa Cruz, en 1981. “Se graduó de Comunicación en la UPSA y de Estudios latinoamericanos en Cambridge”. Actualmente cursa el doctorado en Literatura comparada en la Universidad de Cornell, ha publicado en Etiqueta Negra y Los Noveles, además de ser incluida en diversas antologías. Es colaboradora de Americas Quarterly y en 2009 coeditó para Aguilar la antología de no ficción Conductas erráticas. Colanzi resultó ser simpática y creativamente inquieta. Tanto que en 2010 publicó en Editorial El Cuervo su primer libro de cuentos: Vacaciones permanentes. Con un título tan sugerente y una vertiginosa óptica de sillas voladoras en la portada quise leerlo de inmediato. No hubo necesidad de tercera, aunque la primera no resultó. La segunda vez fue la vencida. El primer intento por hacerme de Vacaciones permanentes se extravió en el correo mexicano. Mal. No se puede confiar en él. Por alguna razón poco y nada extraña, el libro no llegó a mis manos. Ojalá haya quedado en el poder curioso de algún integrante de la oficina postal o entre las pertenencias de un cartero aficionado a la literatura. Pero nunca se sabe. En todo caso, y no sólo por el incidente, me gustaría pensar que Liliana Colanzi es cada vez más leída en México. “1997”, “Rezo por vos”, “Retrato de familia”, “Vacaciones permanentes”, “El fin de semana estaré bien”, “Banbury Road” y “Tallin” son los cuentos que conforman el debut solista de Liliana Colanzi. Son siete relatos que pueden leerse de manera independiente, pero al mismo tiempo entrelazados, que también guardan la unidad necesaria para entenderse como una sola historia que se desplaza episódicamente en el tiempo. Lo primero que sorprende en Vacaciones permanentes es la madurez narrativa y de perspectiva vital que muestra Colanzi, la precisión y economía de su pulso literario para exponer la esencia de sus personajes, sus conflictos y estados interiores, así como la fuerza concentrada de sus poderosos y fisurantes diálogos que adentran en el pensamiento más íntimo y a veces doloroso de sus protagonistas. 130 páginas le bastan para inscribirse en el panorama de las letras latinoamericanas como una autora de finos, variados y sobre todo eficaces recursos literarios, que plantea una propuesta contemporánea y original, en la medida que nace de su propia inquietud pero a través de personajes y situaciones completamente verosímiles es capaz de conectar con una realidad cada día más cotidiana y generacional que no puede negar la incertidumbre y el desencanto de su carnet existencial

martes, 31 de enero de 2012

Ferrufino-Coqueugniot reseñado

Portada de "Diario secreto"

En la web cultural Ecdotica, se publicó la reseña sobre la novela de Claudio Ferrufino-Coqueugniot quien ganó el Premio Nacional de Novela 2011 con su obra "Diario Secreto", aquí parte de la reseña escrita por Mijail Miranda Zapata:
Semanas después de conocerse el fallo del jurado del Premio Nacional de Novela, se habló mucho de las cualidades narrativas de Claudio Ferrufino-Coqueugniot (CFC). No obstante, el debate centrado en los recursos formales y estilísticos del oficio corrió en desmedro del análisis de contenido y sus diversas interpretaciones. A partir de este espacio se propone reencauzar el curso de las discusiones. No resultará extraño que la novela desate polémica. Si bien esto derivaría positivamente en la apertura de renovados espacios de diálogo, deben evitarse las lecturas apresuradas que degenerarían la complejidad de la obra en prejuicios pacatos y tendenciosos, capaces de provocar su censura. A primera vista, el libro ofrece un personaje sórdido, impregnado de fetiches y hábitos patológicos. Aun así, nos resulta atractivo, siendo esta confrontación de emociones el anzuelo usado por el novelista para envolver al lector que, con el transcurrir de las páginas, se convertirá en cómplice y autor de crímenes espantosos. Los límites de la imaginación y la decadencia son tan cercanos como imperceptibles. UNA DEPRAVADA HUMANIDAD. Los capítulos iniciales parecen proponer un manifiesto ético y estético, denotando la ambición del autor respecto a los alcances de su obra. A su vez, una serie de secuencias anecdóticas deviene en la diagramación milimétrica del universo total de Diario Secreto. Muestra clara de la fortaleza narrativa de CFC, ya demostrada en trabajos anteriores (El señor don Rómulo, Segunda Mención Premio de Novela Casa de las Américas 2002; El exilio voluntario, Premio de Novela Casa de las Américas 2009). Llegado este punto conviene reconsiderar la lectura. Si enfilar el dedo índice hacia el prójimo y azuzar el fuego del veto son nuestro pasatiempo preferido, no valdrá la pena desperdiciar las fiestas navideñas para adentrarnos en el sombrío territorio esbozado por CFC. Oscuridad que, por cierto, no es ajena a ninguno de nosotros. De esta última afirmación puede deducirse que la novela es una interpelación directa al lector, mediante la visibilización de sus pulsiones más básicas y ecuménicas, quien, estremecido en el banquillo de los acusados, no podrá hacer más que admitir su violencia y depravaciones. Adentrándonos en la historia, impresiona un capítulo en especial. En él, uno de los personajes secundarios nos introduce a su relación con el principal. Quizás el minucioso relato de ese microcosmos propicie la certeza de saber que somos víctimas de un cruel prestidigitador que no hace más que proporcionarnos sufrimiento. Una extraña metáfora que nos concibe dioses y mártires a la vez, una elaborada forma de oxímoron. En todo caso nada más impresionante que esta revelación. Habiendo abordado los develamientos, quizás el más triste sea el de saber que este psicópata no es un personaje ficticio, sino la humanidad entera. No será difícil reconocer frases cotidianas que, en este caso, son presentadas como las de un demente. Triste constatación de nuestras miserias. REVALORIZACIONES. De igual forma, los personajes exponen una racionalización exacerbada, casi a modo de justificación, de comportamientos malsanos y sin embargo inherentes al ser humano. Rotunda contradicción en la que nos sumerge CFC. Es así que asumir la humanidad desde la sangrienta experiencia de la memoria se constituye en una actitud frente al mundo. Reconstruirnos desde nuestro morbo por el sufrimiento y el dolor para prescindir luego de estos rústicos pastiches de humanidad. Ir aún más allá de la realidad expuesta, transgredirla, penetrarla, traspasarla. Asesinar el tiempo y sus evocaciones, quedar suspendidos en las insondables praderas de lo eterno, la divinidad hecha carne. Entonces entra en escena la sexualidad entendida como ritual. Resulta necesaria la revalorización del sexo como elemento esencial de transgresión en tiempos en los que pululan manuales de felación y cunnilingus. Una enajenación de la sexualidad a las huestes del desparpajo moralizante y sublimante. Una vez más, la exaltación de las pulsiones primarias. ¿Desenfreno y perversión para vaciar de maldades el mundo? Una alternativa más. (...)

miércoles, 17 de agosto de 2011

Norte de Paz Soldán, ¡pirateado!

Comparación del libro original (izquierda) y el pirata (derecha)

Bolivia es un país donde producir cualquier cosa resulta costoso, más aún si hablamos de producir literatura y de la buena. No faltan los defensores de la piratería, que con el pretexto de decir que es mejor acceder a un libro pirata (por lo barato) que a un libro original (por lo caro) soslayan de pasada el verdadero problema. La pregunta es: ¿cómo combatir a los piratas si las propias autoridades resposnables de aquello no hacen nada al respecto? creo que la respuesta sería invirtiendo más e iniciando los juicios que correspondan. Con ese breve comentario les dejo la nota de Ecdótica sobre el plagio sufrido por Edmundo Paz Soldan en su última novela Norte publicada en Boliva por Nuevo Milenio en colaboración con Random House Mondadori. Dice la nota de Nuevo Milenio:








Hemos sido sorprendidos (o no?) con la edición pirata de la novela Norte de Edmundo Paz Soldán a muy poco tiempo de haber sido lanzada al mercado boliviano. Esto nos afecta muchísimo: la piratería destruye la producción boliviana, la desincentiva, no paga impuestos, no paga derechos de autor. La principal excusa para la existencia de los libros piratas es su bajo costo, pero el precio alto que pagamos es otro: el de destruir lo poco que logramos construir. En el caso específico de Norte, el precio de venta de la edición de Nuevo Milenio es tal debido a que es una edición hecha totalmente en España (con correctores y diseñadores españoles), en co-edición con Random House Mondadori, con quienes se tiene un contrato de derechos de autor y exclusividad para el mercado boliviano. ¿Nos preguntamos si esta importante casa editorial estaría dispuesta a invertir en un mercado que no respeta abiertamente los derechos de autor ante el silencio cómplice de las autoridades? Que mejor que quedarse callados y no enfrentarse ante un público lector que justifica la compra de libros piratas de autores bolivianos porque son más baratos. Nos preguntamos: ¿vale la pena seguir apostando por la literatura boliviana en un mercado pirata que ha crecido tanto hasta haberse convertido en el regulador del comercio de libros en Bolivia?

Es importante resaltar algunas diferencias de ambas ediciones:

a) La edición original tiene un tamaño de de 13,5 x 23 cm mientras que la pirata es de 14,5 x 21 cm. Esto hace que las páginas interiores sean más chatas, por lo que se puede encontrar que en la edición pirata muchas de las páginas interiores se encuentren cortadas; por tanto, no se encuentra el texto completo, evitando así que el lector lea la novela completa.

b) La carátula es distinta. Los piratas han cambiado las letras haciendo el nombre del autor y del título más grandes quitándole proporcionalidad y haciéndola bastante fea. Asimismo, han quitado el efecto creado de quiebre o rotura que tiene la edición original así como el sectorizado. El plastificado de la edición original es mate mientras que en la pirata es brillo.




c) Las hojas interiores de la edición pirata son papel bond y en la edición original son ahuesado. La edición pirata hace fotocopias de las hojas interiores del libro original, por tanto la calidad de la tinta es irregular y no permite al lector, en algunos casos, que se lea claramente debido a que la fotocopia es simplemente mala. A veces se encuentran hojas cortadas y mal compaginadas.

d) La edición pirata no respeta la Ley No. 1333 de derechos de autor y no paga impuestos, como es el caso de la edición original.

Editorial Nuevo Milenio lamenta sensiblemente este hecho y les pide a sus lectores que compren la edición original, fomentando así a los autores nacionales.

Sergio Ramirez premio Bienal de Novela "Mario Vargas Llosa"

El escritor nicaragüense Sergio Ramirez se alza con el premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su obra "El caballo dora...