Su origen se encuentra en el verano de 1957, cuando el autor escribió un total de cinco historias breves sobre las experiencias vividas años atrás, durante la Segunda Guerra Mundial. En agosto de ese mismo año se las entregó a su editor, Charles Scribner, al que le explicó que «las historias podrían ser un poco chocantes porque lidian con tropas irregulares, combates y personas que matan a personas». «De todos modos, siempre puedes publicarlos después de mi muerte», rezaba el final de la carta a Scribner. Estos cuentos se encuentran en la Biblioteca Museo John F. Kennedy de Boston y son conocidos dentro del entorno académico. Allí están los manuscritos de «A Room on the Garden Side», «Black Ass at the Crossroads», «Indian Country and the White Army», «The Monument» y «The Bubble Reputation», los títulos de los cinco cuentos que dejó en herencia el autor a su editor. Solo llegó a publicarse uno, «Black Ass at the Crossroads». Hasta ahora. Amor por París «Es una historia que refleja el amor de Hemingway por París, cómo odiaba la muerte y el sufrimiento y cómo amaba la vida», explica a ABC Andrew F. Gully, responsable de «The Strand Magazine». En 2.100 palabras, y narrada en primera persona, la historia está ambientada en el verano de 1944, cuando las tropas aliadas liberaron París de la ocupación nazi. En el epílogo de la obra, Kirk Curnutt, miembro de la junta directiva de la Hemingway Society, señala que la pieza «contiene todos los elementos que los lectores adoran en Hemingway». El cuento es una buena muestra de la fascinación de Hemingway por la guerra, que tanto plasmó en su literatura. El autor sirvió como voluntario en la Primera Guerra Mundial, conduciendo ambulancias en Italia, hasta que la metralla de una explosión le hirió de gravedad y volvió a Estados Unidos. Su experiencia en el combate le sirvió de inspiración para escribir la novela que le condujo a primera línea literaria: «Adiós a las armas» (1929). Lo mismo ocurrió con la Guerra Civil española y «Por quién doblan las campanas» (1940). Pero Hemingway no se cansó del campo de batalla entonces: fue soldado y reportero durante la Segunda Guerra Mundial y estuvo presente en Francia, en agosto de 1944, durante la liberación de la ocupación nazi y el Desembarco de Normandía. Cicatrices de batalla Desde ese momento su escritura se aderezó con las cicatrices de batalla, el amor, la guerra y la camaradería de los hombres que charlan sobre libros y vino, que están presentes en este nuevo cuento. Poco después de escribir «A Room on the Garden Side», Hemingway le confesó a su amigo Harvey Breit a través de una carta que odiaba «la naturaleza perturbadora de la fama», añadiendo que «probablemente sería mejor no publicar nada más; es más simple dejar las cosas una vez has muerto». Sin embargo, «A Room on the Garden Side» es la entrega veraniega de «The Strand Magazine», una publicación trimestral literaria que se dedica a divulgar trabajos inéditos de maestros literarios y nuevas obras de ficción de autores con gran relevancia en la actualidad. En cuanto al resto de inéditos, se desconoce cuándo saldrán a la luz, pues «la Hemingway Society quiere esperar a publicar los documentos en el momento correcto con el editor adecuado», según explica Andrew Gully.
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martes, 7 de agosto de 2018
Divulgan cuento de Ernest Hemingway
La revista norteamericana "The Strand Magazine" dio a conocer el cuento "A room on the garden side" del Premio Nobel Ernest Hemingway; un cuento ambientado en una de sus estancias en París; dice la nota:
martes, 9 de septiembre de 2014
Celebran 60 años del Nobel otorgado a Hemingway
Nietos del escritor del "Viejo y el mar" y "Por quíen doblan las campanas", entre otras, celebran en Cuba los 60 años del nobel de su abuelo. Dice la nota del Nuevo Herald:
En yate, como lo hacía Ernest Hemingway, sus nietos John y Patrick llegaron este lunes a Cojímar, este de la Habana, para rendir tributo a su famoso abuelo, 60 años después de que le otorgaran el premio Nobel de Literatura. Una decena de botes de pescadores escoltó a los cuatro yates, que procedentes del Club Náutico Internacional Ernest Hemingway (oeste de La Habana), trasportaron a los 16 estadounidenses que llegaron el domingo a Cuba para la celebración, en una travesía de unas dos horas por las aguas del Golfo de México, donde solía pescar el escritor. “Este es un día muy emocionante, estar aquí con el pueblo de Cojímar, es algo personal, familiar, también yo creo histórico”, dijo en español John, de 60 años, a unas 200 personas que se congregaron en la pequeña ensenada para recibirlos. Los yates Sea Bon, Edward J, Tad Release y Sofía B, que trasladaron a la comitiva, lo hicieron simbólicamente bajo las banderas de Cuba y Estados Unidos, dos países sin relaciones desde 1960. Iniciativas como ésta “puede llegar a cosas muy bonitas para Estados Unidos y Cuba”, dijo John al lado de su hermano Patrick, de 48 años. Ambos son hijos de Gregory Hemingway (fallecido en el 2001) y residen en Canadá. Hemingway (1899-1961), quien recibió el Nobel en 1954, vivió más de 20 años en Cuba, donde escribió “El viejo y el mar”, inspirada en los pescadores cubanos. Periodista y escritor, entre sus más recordadas obras figuran “Por quién doblan las campanas”, “París era una fiesta” y “Las nieves del Kilimanyaro”. En Cojímar, antes un pueblito de pescadores, fondeaba su yate “El Pilar” a cargo de su patrón Gregorio Fuentes (1897-2002), quien residió en esta localidad hasta su muerte. La festividad actual también celebra los 80 años de compra del yate. La embarcación ahora reposa en un dique seco en Finca Vigía, la casa de Hemingway en Cuba, convertida en museo. Tras el suicidio del escritor en 1961, sus amigos pescadores de Cojímar, que lo llamaban “Papa”, recolectaron pedazos de ancla y otros objetos de bronce y le mandaron a fundir un busto, instalado el 21 de julio de 1962 a orillas de la ensenada. Acompañados por pobladores, John y Patrick depositaron un ramo de flores frente al busto, bajo una pérgola de un pequeño parque. Osvaldo Carrero Piña, de 78 años, “Ova”, recuerda cuando trabajó en la filmación de la película “El Viejo y el Mar”, en 1958. “Yo conocí muy joven a Hemingway, bastante joven, yo tendría unos 13 o 14 años, y después fuimos estrechando la amistad”, señaló este hombre delgado, de piel curtida, que ahora se protege con una gorra del inclemente sol cubano. Recordó la fiesta que le dio el escritor a sus amigos pescadores al final de la filmación, en la cual había varias personas ajenas. “Y él dijo que si esa fiesta era de magnates o de pescadores y el único que se pudo quedar en la mesa fue Manolo Ortega (presentador de la televisión)”, contó. Mario Alonso, de 85 años, narró como cuando atracaba “El Pilar”, los muchachos de Cojímar ayudaban al escritor y a Gregorio a preparar los pescados. “Nos daba una peseta (20 centavos) a cada uno y a veces pedazos de aguja”, dijo a la AFP. John contó a la prensa que es aficionado a la pesca y a la escritura, mientras que Patrick es fotógrafo profesional. Viven en Montreal y Vancouver, respectivamente y han visitado varias veces Cuba. Tras el acto de recibimiento, la comitiva caminó hasta el restaurante “La Terraza”, a orillas del mar, donde Hemingway solía comer con Gregorio y la última de sus cuatro esposas, Mary Welsh. “Su mesa preferida de la Terraza quedó reservada por siempre para él”, dijo la historiadora de la localidad, Gilda Rodríguez. En el restaurante, hay fotos del escritor colgadas de las paredes, una de éstas con el ex gobernante cubano Fidel Castro, a quien conoció personalmente en 1960. Castro lo ha señalado como su escritor preferido. Read more here: http://www.elnuevoherald.com/2014/09/08/1838538/nietos-de-hemingway-le-rinden.html#storylink=cpy
miércoles, 11 de julio de 2012
Finales alternativos de Hemingway
El escritor estadounidense redactó cerca de 50 finales para su obra "Adios a las armas", una edición norteamericana de la misma incluye todos los finales escritos, dice la nota:
Una nueva edición de Adiós a las armas (1929), de Ernest Hemingway, llegó ayer a las librerías de Estados Unidos con la novedad de incluir por primera vez los 47 finales que el célebre escritor estadounidense imaginó para esa aclamada novela situada en la Primera Guerra Mundial. Los amantes de la obra de Hemingway (1899-1961) tienen por fin la oportunidad de descubrir qué desenlaces manejó el autor antes de decantarse por el que acabó cerrando la obra que relata la historia de amor entre el militar Frederick Henry y la enfermera Catherine Barkley en la Italia de la Gran Guerra. En una entrevista en 1958 el novelista reconoció que tuvo que escribir el final 39 ocasiones, aunque un estudioso dio con 41 entre sus notas y después su nieto, Sean Hemingway, encontró entre los manuscritos de su abuelo en la Biblioteca del presidente John F. Kennedy, en Boston, las 47 variaciones ahora publicadas. Sean Hemingway firma la introducción a la nueva edición, que se publica después de que los herederos del autor y Scribner, editora de Hemingway y filial ahora de Simon & Schuster, alcanzaran un acuerdo para sacarle brillo a una de las obras maestras del escritor de El viejo y el mar o Por quien doblan las campanas. Hemingway escribió la obra cuando tenía 30 años y está considerada, según la editorial, como “la mejor novela surgida de la Primera Guerra Mundial”. Relata de manera “semiautobiográfica”, según los responsables de Scribner, la “eterna e inolvidable” historia de amor entre el teniente estadounidense Frederick Henry, conductor de ambulancia en el frente italiano, y la bella enfermera inglesa Catherine Barkley. La novela capta “la dura realidad de la guerra y el dolor de los amantes capturados en su inevitable destrucción”, señala la editorial sobre una de las obras más celebradas del escritor y periodista estadounidense, ganador del Nobel de Literatura en 1954. Las alternativas Con el nombre de A Farewell to Arms: The Hemingway Library Edition (Adiós a las armas: La edición de la Biblioteca Hemingway), el libro, uno de los primeros éxitos de Hemingway, se presenta como fue publicado inicialmente y después se incluyen en un anexo todas las variaciones que creó para Frederick y Catherine. Algunas van desde una frase corta a varios párrafos y cambian de tono, en ocasiones más tajantes y en otras más optimistas, mientras que destacan las que hablan de la vida y la muerte. “No hay más final que la muerte y el nacimiento es el único principio”, escribió Hemingway en sus borradores de la novela como posible final a Adiós a las armas, título que fue llevado al cine en 1932 y 1957, con Gary Cooper y Rock Hudson entre los protagonistas de la primera y la segunda versión, respectivamente. Esa casi cincuentena de desenlaces no es la única novedad de este libro, con 330 páginas y una cubierta que reproduce la portada original del libro -aparece una ilustración de un hombre y una mujer como dormidos con el torso desnudo-, ya que otro de los anexos reproduce los títulos que Hemingway barajó para la novela. Se desgrana así una lista que va desde Love in War, Every Night and All, World Enough and Time y Of Wounds and Other causes, e incluso uno que el propio autor tachó en sus cuadernos: The Enchantment. Además, la nueva edición contiene material no visto hasta ahora por el gran público, que había permanecido accesible sólo para investigadores y académicos, según detalla la editorial Scribner. Se trata de pasajes de Adiós a las armas extraídos de las notas del autor y que finalmente éste cambió o incluso acabó recortando o desechando, y que su nieto ha ido recopilando tras años de estudio.
martes, 5 de junio de 2012
Muere la inspiración catalana de Hemingway
A los 91 años muríó la musa que inspiró "Por quién doblan las campanas" a Hemingway, dice la nota:
María Sans, la mujer en la que se inspiró el escritor Ernest Hemingway para el personaje de María en la novela Por quién doblan las campanas (1943), murió en la localidad barcelonesa de Mataró, a los 91 años. Sans nació en la población leridana de Arbeca en 1920, donde vivió hasta los seis años, cuando su familia se trasladó a Mataró. En esta ciudad la jovencísima María conoció al famoso escritor mientras trabajaba como enfermera en un hospital en el que se atendía a los brigadistas que combatían en la Guerra Civil española. En el hospital, según el escritor Josep Puig, Sans se enamoró de un brigadista sueco que conducía una ambulancia con heridos del frente, pero la retirada de las Brigadas Internacionales y, después, la Segunda Guerra Mundial hicieron imposible el reencuentro. Hemingway, en su novela, sitúa un personaje llamado María, una enfermera voluntaria en la guerra española, del que se enamora el protagonista principal, el brigadista Robert Jordan, con quien mantiene una aventura amorosa que acabará trágicamente con la muerte de éste. El autor la describe como una joven bonita, abnegada y servicial, unas cualidades que debía tener Sans, según sostuvo Agapito Borras, quien investigó y consideró que la catalana podía ser la María de Hemingway, en un artículo-teoría que publicó en 1996.
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