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miércoles, 18 de septiembre de 2019

Pérez-Reverte publica su nuevo libro "Sidi"

 Portada del libro

Salío a la luz la novela de Arturo Pérez-Reverte "Sidi", un relato sobre el Cid Campeador Rodrigo Diaz Vivar; presentamos parte de la entrevista otorgada a ABC de España:

Se acaba de publicar «Sidi» (Alfaguara), la última novela del escritor y miembro de la Real Academia Española (RAE) Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951). Sidi es Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, donde empieza su leyenda: su liderazgo, el sentido del honor, del valor, de la lealtad y de la dignidad, pero también del orgullo, la rapiña, la sangre y la espada. Un viaje a través del tiempo a esa España de hombres duros, con otros ideales; hombres de coraje y estrategia en la batalla, en las esperas, en las incertidumbres... Cuando el eco de la batalla de Pinar de Tébar aún resuena en mi cabeza, hablamos. Siglo XI, plena Edad Media, España de moros y cristianos. Sidi se gana la vida en el destierro. ¿De qué habla esta novela? Hay dos planos fundamentales: el primero es cómo era la frontera en el siglo XI, que era nuestro lejano Oeste. Se trataba de una frontera muy peligrosa e inestable, llena de gente igualmente peligrosa. El otro plano es una reflexión sobre el liderazgo: cómo una persona es capaz de hacerse con el control, con el respeto y con el mando de una mesnada de gente dura y peligrosa en un lugar no menos peligroso. Es decir, cómo alguien es capaz de hacer que lo sigan, incluso que mueran por él. Es un doble plano: el personaje y la época. Dice que hay muchos Cid en la historia de España, unos mejores que otros. Pero este es el mío. Y yo quería contar un Cid que todavía no se hubiera contado, sobre todo en el momento en el que él se forja. A ese Cid he llegado con toda la documentación, pero también con toda mi biografía personal. He volcado cuanto sé del ser humano en ese tipo de cosas, y mi mundo está muy presente en esa novela. El Cid mira el mundo como yo lo miro: le he dado mi mirada. Por eso hay una carga personal, una parte biográfica. Cuando hablo de violencia, de muerte, de sangre, hasta cierto punto las he vivido. Como fotoperiodista bélico ha cubierto diversos conflictos, como los sucedidos en Líbano, Sudán, Bosnia... Y como escritor las batallas están presentes en muchas de sus novelas. ¿Por qué esa fascinación por la guerra? No es fascinación. Yo salí de casa muy joven, con una mochila y unos libros, y fui a una guerra. Y me di cuenta de que era un lugar muy especial. Porque en la guerra aprendía cosas en un día que igual hubiese tardado diez años en aprender. Yo tenía veinte años y tenía una visión de la cultura que me permitía interpretar la guerra como algo más que un mero espectáculo de barbarie. Era nutritiva en el sentido intelectual. Aprendí sobre los seres humanos, sobre sus comportamientos, sobre el valor de las cosas. La guerra es horrorosa. Me fascinó más bien el sentirme cercano a las verdades de lo que es el ser humano. Debajo de la leyenda o lo romántico del personaje subyace la más terrible de las violencias. En «El pintor de batallas» hace una profunda reflexión sobre la crueldad como un impulso irresistible. ¿Es la crueldad inherente al hombre? El ser humano es un animal muy peligroso, y sí, cruel. La cuestión es que nosotros queremos que el mundo sea de una manera: que haya reglas, normas de comportamiento, además de principios morales, de una Ilustración que nos hizo cambiar la forma de mirar el mundo, o de un Renacimiento. Hay eso: de Homero y Platón hasta ahora. Pero es que el mundo no es así. Esto es una pequeñísima parte del mundo. En cuanto sales fuera, en cuanto te vas a la India o África además le añades la guerra. Ese es el mundo real. Creemos que todo es estable, y cuando has estado por Beirut o Sarajevo te das cuenta de que basta una crisis política, económica o social, para que toda se vaya al carajo. ¿Qué da la guerra? La guerra te da la conciencia, la lucidez de un marinero, que ha de estar siempre atento al mar. Y esa certeza del desastre como algo posible, que el occidental ha perdido, nuestros abuelos la tenían todavía. Había entonces una mayor proximidad con la realidad de las cosas. Yo he visto la violencia: he visto matar, he visto torturar, y he sido amigo, además, de gente que hacía esas cosas. Y esa misma gente que ha hecho cosas horribles ha hecho, el mismo día, cosas estupendas. Eso te da una medida de las cosas muy distinta. Con eso hago novelas. Y esta novela transcurre en un tiempo violento, de una terrible inseguridad y donde sobrevivir era difícil. ¿Cuál cree que es el precio que ha pagado el ser humano por la seguridad que disfrutamos hoy en día? Somos más vulnerables. En esta novela hay una cosa que he intentado que se remarcara mucho. Es el hecho de que todo el mundo se pasa mucho rato mirando. Mi intención era decir que, en el siglo XI, en esas fronteras y sitios peligrosos la gente miraba porque mirar significa vivir o morir. Por eso en la novela son tan importantes los momentos en los que los guerreros miran, observan, se paran, etc. Ahora, lo único que miran los seres humanos es el móvil o la televisión. La realidad no la miramos. El mundo es un lugar hostil poblado a menudo por hijos de puta: esa es una definición muy justa de lo que es el mundo. Si estás atento, si estás mirando, puedes sobrevivir mejor. Esa falsa seguridad que nos da el no mirar la realidad la pagamos muy cara.
Sigue leyendo la entrevista aquí

jueves, 8 de agosto de 2019

Pérez-Reverte: tenemos menos libertad


Interesante entrevista que se le realiza al autor del Capitán Alatriste por el periódico español ABC, en ella nos expone, como daga al cuello, el hecho de que perdemos cada vez más nuestra libertad. Dice la nota:

No me creo que le guste la vacación. Nunca me ha gustado. En lo que la gente llama vacación yo paso el tiempo trabajando. Y cuando navego tampoco es vacación. El ocio es muy aburrido. No puede dejar de escribir. Lo que no puedo es dejar de leer ni de imaginar. Escribir me parece la parte más vulgar del proceso, pero no me puedo pasar dos años leyendo e imaginando, porque de algo tengo que vivir. Y ahora con la tecnología puede hacerlo en cualquier parte. Tengo un Nokia y antiguo. Leo siempre en papel. Escribo en ordenador, pero lo imprimo, lo corrijo en el papel, y luego meto los cambios en la máquina. Soy un lector adiestrado en el hábito, en la costumbre. A fin de cuentas son las maneras las que nos definen. Su mejor edad, su mejor talento. Si por edad entiendes la experiencia y por talento te refieres a aprovechar mejor mis recursos y los de mi alrededor, puede que sea un buen momento. También me refiero al hombre vital y seductor. No siempre la edad mejora al hombre. He visto a jóvenes brillantes convertidos con el tiempo en payasos de sí mismos. Yo preferiría tener 30 años y que me bastara una mochila para ir por el mundo. No se puede quejar. No me quejo, y es cierto que el futuro ya no me preocupa, sobre todo porque el mío es ya sólo a medio plazo. Pero añoro al chico sin ataduras ni responsabilidades que hacía de reportero en un mundo en llamas. He ganado tranquilidad pero he perdido adrenalina y libertad. Todos hemos perdido libertad. Federico lo decía ayer. Nunca hemos sido menos libres. Yo viví los 70, aún bajo el franquismo, y fuera de la política, la libertad era absoluta. Ahora vivimos entre montones de inquisiciones. Y este puritanismo espantoso. Nunca he sentido mi libertad personal tan amenazada como en los últimos 10 años. La estupidez es una mala compañera de viaje de la libertad. La estupidez. El malo es suficientemente inteligente para darte la libertad que sabe que necesitas. El estúpido te las niega todas. Primero nos mandaron los ricos, luego los resentidos y ahora los estúpidos. ¡Los rencorosos! Hablo del ajuste de cuentas de finales del siglo XX. Al menos los resentidos tenían lecturas, agallas, inteligencia, desesperación, ganas de pelear. Los estúpidos no son nada pero son muchos. Las redes sociales son un buen escaparate de esta estupidez. Pero. Pero no es su culpa. Los hombres siempre buscamos culpables ajenos de los propios errores, olvidando que todo esto –y también los políticos– lo hemos fabricado nosotros. Torra, Sánchez o Rufián no tienen realmente la culpa. Nosotros somos los culpables de que estén ahí. ¿Le importa? Es morbosamente divertido comprobar cómo se cumplen algunos de mis pronósticos escritos en artículos de hace 20 años. Los que entonces me llamaban pesimista hoy me dan la razón. Ignacio Camacho. Es el columnista más fino y sensato. Hace años me llamaba pesimista y ahora reconoce que más bien soy realista. La ficción. Con mis novelas no pretendo mejorar el mundo ni hacer ningún bien. No tengo objetivo moral, social o intelectual. Me gusta contar historias, imaginarlas. Disfruto sobre todo imaginándolas, pero tengo que escribirlas para financiarme. Su vida, su literatura. Con la mirada que mi vida me dejó escribo hoy mis novelas. El mundo. El mundo tal como lo conocí está en demolición. El mundo presente no me interesa demasiado como novelista. La demolición. Yo vengo de un mundo en que Homero, Platón, Aristóteles, Shakesperare, Cervantes, Montaigne o Velázquez tenían un sentido y formaban un sustrato sobre el que fui educado. Ellos son mi interés y están en demolición. Ese Occidente, luz del mundo, está desapareciendo. Todas mis novelas están relacionadas con la certeza de este mundo y me incita que así sea. Todos los genios creen que su mundo se apaga y al final perdura. Homero desaparece. Pregunta por la calle quién es Homero, o Montaigne. Nos ha tocado el final de un ciclo. No me siento desgraciado. Es una hermosa nostalgia de fin de fiesta. Me siento Fabrizio Salina paseando por Palermo con esa música que resume todas las cosas hermosas. Claro que para entenderlo hay que haber leído «El Gatopardo». Qué es el verano Una sopa fría. El salmorejo. Una textura. La piel bronceada -de una mujer, naturalmente-. Una canción. Más bien una melodía: Europa, de Santana. Bueno, y una canción. Sapore di sale. Un amor. Con 15 años cualquier amor es adecuado. Un olor. Tomillo mezclado con salitre, junto al mar. Resucite a uno que no conoció. Me gustaría tomarme unas copas con Joseph Conrad, despacio, mientras anochece, hasta que ya sólo fuéramos dos voces en la oscuridad.

martes, 23 de mayo de 2017

Una charla de tres grandes


XL Semanal ha publicado una charla entre tres grandes de la literatura castellana. Sin mas comentarios, sin más que decir he aquí la charla:
Piense en tres escritores de lengua española contemporáneos. Es casi imposible que no surja en su mente alguno de los tres protagonistas de estas páginas. Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez-Reverte y Javier Marías son, probablemente, nuestros tres autores más universales. Por eso, nada como reunirlos para celebrar el inminente inicio de la Feria del Libro. Pasión, memoria y sabiduría conviven en esta conversación única entre tres grandes de las letras españolas. Si, en lugar de leerla, pudiera usted escuchar esta conversación entre estos tres escritores, no lo dude, en su mente quedaría fijada para siempre la risa de Mario Vargas Llosa. El Nobel de Literatura celebra a carcajadas contagiosas, vitales, clave quizá de su lucidez a los 81 años, los comentarios maliciosamente cariñosos que Arturo Pérez-Reverte le lanza a su amigo y colega Javier Marías y la elegancia con la que este los recibe. Palabras como complicidad y respeto, totalmente mutuo, sobrevuelan al aperitivo por el comedor privado de El 38 de Larumbe, el restaurante madrileño donde estos tres académicos de la RAE -sillas L, T y R- se disponen a almorzar. Dos palabras omnipresentes que van dejando espacio, de forma progresiva, a otras como pasión, trabajo, lecturas, memoria, infancia, educación, machismo, elitismo, pesimismo y otros ‘-ismos’; o a nombres como Flaubert, Stendhal, Hitchcock, John Ford e incluso Pokémon, por adelantar algunos. Surgida a modo de celebración previa de la Feria del Libro -arranca el próximo viernes en Madrid-, esta cita única es, de algún modo, un homenaje a quienes aman la lengua, la literatura y, al igual que Vargas Llosa, Marías y Pérez-Reverte, entienden el placer de leer como «una experiencia privilegiada» sin la cual nuestra sensibilidad y nuestra fantasía quedarían gravemente dañadas. De la mano de la colombiana Pilar Reyes, editora de Alfaguara y, a la sazón, una de las personas que mejor conoce la intimidad literaria de estos tres autores de novelas, relatos, ensayos, artículos, obras de teatro y otros artefactos literarios, la conversación arranca inquiriendo sobre sus respectivos hábitos de escritura. Toma la palabra Mario Vargas Llosa. Mario Vargas Llosa. Bueno, yo escribo a mano, siempre. Incluso los artículos, fíjate. El ritmo ese de la mano es el que más me conviene. Escribo en la mañana, y en la tarde paso a la computadora, pero todo a mano. Hay días en que uno trabaja muchísimo, diez páginas quizá, aunque quedes muy extenuado, y otros en que la cosa sale a regañadientes. No importa, yo me siento y, aunque tenga como náuseas, ahí estoy. Arturo Pérez-Reverte. ¡Claro, somos profesionales! Yo, de hecho, me lo tomo como ir a la oficina. Me levanto y, tenga o no ganas, me siento al ordenador. Javier Marías. Yo siempre escribo a máquina y, además, página a página. Trabajo cada una hasta la extenuación, hasta darla por buena, aunque eso me obligue a teclear cada una cinco veces. Pero me funciona. Me voy acostumbrando a ella, la voy asimilando y, además, no releo nada hasta que he finalizado la novela. Vargas Llosa. ¡Escribes a máquina! Y tendrás una buena reserva de cintas, porque… Marías. Bueno, hay una papelería cerca de casa que me las trae. Siete cada vez. Pilar Reyes. ¿Y cómo son sus rutinas? Pérez-Reverte. Yo me levanto y estoy hasta las dos, dos y media. Por la tarde reviso y lo dejo listo para el día siguiente. Escribo seis horas cada día… Marías. ¿Tú? ¡Qué va, qué va! ¡Pero si viajas casi todos los días de tu vida! Pérez-Reverte. ¿Qué quieres decir, que las novelas me las hace un negro? [Se ríen a carcajadas]. Lo que pasa es que me disciplino mucho, no como tú. Es que Javier se acuesta tardísimo. Le llamas a las doce y no existe, no es persona. ¡Es un vegetal! Marías. Pero bueno, ¿qué mérito hay en madrugar? Yo duermo lo mismo -de cuatro a once o un poco más- y trabajo por las tardes.
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lunes, 15 de julio de 2013

Pérez-Reverte paga multa por plagio

 
El escritor y miembro de la Academia de la Lengua Arturo Pérez-Reverte pagó su multa por plagio del guión de la película "Gitano", dice la nota ABC.es:
El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte ha pagado finalmente una indemnización de 212.528,94 euros por plagio al cineasta Antonio González-Vigil en el guión de la película «Gitano», un filme que fue estrenado en el año 2000. La sentencia la Audiencia Provincial de Madrid ha elevado la multa original, impuesta en 2011, de 80.000 euros, una decisión contestada por el autor de «Trafalgar» con duras declaraciones. Pérez-Reverte ha hecho efectivo su cumplimiento de la condena por plagio después de que la Audiencia Provincial de Madrid haya desestimado los recursos de casación y de reposición presentados por los representantes legales del académico de la Española. La cantidad de 212.528,94 euros es la indemnización por haber plagiado al guionista Antonio González-Vigil su texto para el citado filme, según informa la revista «Interviú». La Audiencia de Madrid no admitió a trámite el recurso de casación, y al no existir otro recurso de queja ante el Tribunal Supremo, se ve obligado a abonar el importe de la indemnización más los intereses legales. Antonio González-Vigil denunció por daño moral y económico a Pérez-Reverte después de haber visto copiada en el guión de «Gitano» la trama escrita por él en 1996, en colaboración con el novelista Juan Madrid, que llevaba por título «Gitana. Corazones púrpuras». Pérez-Reverte había escrito ese guión denunciado en colaboración con Manuel Palacios. En su día, el académico se había mostrado crítico con la primera sentencia que le condenaba a 80.000 euros, ya que calificó la decisión de la Audiencia Provincial de Madrid de «emboscada» de este tribunal y «una clara maniobra de chantaje» para sacarle dinero «después de diez años». El novelista consideraba entonces «extraña» la sentencia y destacaba que después de casi diez años, la Audiencia Provincial hubiera ignorado «dos sentencias penales firmes y una sentencia del juzgado mercantil, además de cinco informes periciales solventes de peritos de la SGAE» y de otras entidades. «En las tres sentencias se afirma que no hay plagio», aseguró Pérez-Reverte, que no entiendía cómo la Audiencia basaba su fallo, según él, «en un informe parcial de una perito argentina y en el testimonio como perito de un jugador profesional de ruleta que afirma en un informe que, según el cálculo de probabilidades, hay plagio en el guion». La historia ha terminado mal para el creador del Capitán Alatriste.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Pérez-Reverte: "El tango es sexo, vertical y vestidos"

El escritor español, creador del mítico Capítán Alatriste, presentó su obra "El tango de la Guardia Vieja", en entrevista para Abc.es dice:
Cuando comenzó a tocar las teclas de «El tango de la Guardia Vieja»(Alfaguara) a Arturo Pérez-Revertele faltaban canas para culminarla. Nacido en Cartagena hace sesenta y un años el proximo domingo, reportero de guerra durante 21 años, autor de 14 novelas, creador del legendario capitán Alatriste, académico, Arturo Pérez-Reverte ha visto irse al carajo ciudades, mundos, fortunas, bellezas, riquezas, estatus social, bibliotecas, países... y si algo siempre admiró fue la gente que, en mitad de ese desmoronamiento, mantenía la dignidad: «Y esta novela se basa mucho en eso:en la elegancia del fracaso». -Veintidós años después de comenzar la historia, usted culmina al fin «El tango de la Guardia Vieja» porque necesitaba «cansancio». -Es una novela que solo se podía escribir desde cierta fatiga vital. No es que yo esté fatigado, pero mi edad me permitía comprender. Es una novela de madurez, en donde un hombre [Max Costa, buscavidas con clase] y una mujer [Mecha Inzunza, bella, inteligente] miran su vida hacia atrás: sexo, amor, fracaso elegante...requerían cierta distancia. «La mujer en el tango teje la tela de araña en torno al hombre» -¿El sexo es geometría? -Todo es geometría. Lo aprendí en la guerra. El sexo y el tango tienen que ver con los trazados en el suelo. El tango le puso música a la primera mitad del siglo XX. El tango es un movimiento en un espacio, trazar un territorio. El tango es sexo vertical y vestidos. Y el tango tiende a la confusión: el hombre no gobierna a la mujer, sino que la mujer es la que teje una tela de araña en torno al hombre, es ella la que está bailando el tango en torno al hombre. La mujer como elemento dominante, la mujer como factor decisivo que marca el territorio me interesó mucho. Uso el tango como símbolo entre una mujer inteligente y un hombre listo e intuitivo. -¿Cómo se cuenta el sexo turbio, tríos, amantes, lo reclamaba la historia? -El sexo literario, narrativo, tiene un problema: si te pasas pecas de vulgar o si te quedas corto eres mojigato. Entonces, conseguir el punto justo cuando el sexo se desarrolla es complejo. Esta novela era de un sexo especial. Mecha explora sus rincones turbios con ayuda de un hombre, que no es más que el pretexto para que ella mire hacia dentro de sí misma. Y eso requería un tipo de sexo muy carnal, muy complejo, que después tenía que ser analizado desde la vejez con la lucidez que dan los años. Y que el lector viera esa imagen desde la vejez mirando hacia atrás. Contar esas escenas tórridas, sin caer en la vulgaridad y que fueran elegantes ha sido un desafío técnico bastante interesante. «Contar escenas tórridas ha sido un desafío para mí» -¿Ellas, las mujeres, son inmensamente superiores a ellos, a los hombres, a nosotros? -Sin duda alguna. Moral e intelectualmente. Hay una serie de virtudes femeninas, que son el coraje, la tenacidad, y la complejidad del discurso intelectual que son muy superiores a los hombres. Sobre todo, en la capacidad de hacer frente a problemas de largo recorrido, aguantar moralmente largos esfuerzos. El hombre se agota en el sprint, la mujer es corredora de maratón. Y la mujer tiene una inteligencia genética de la que el hombre carece; la mujer es capaz de explorar una lucidez y una frialdad técnica que el hombre es incapaz de desarrollar. Eso las hace seres superiores, claro. Por eso, que una mujer como Mecha, un ser superior, mire a un hombre con admiración y le diga «te quiero, chaval», «vente conmigo a la cama, chaval», es el mejor piropo que uno puede recibir. Las historias son las mujeres, ellas marcan el territorio. «La mujer son seres superiores al hombre» -La suya es una novela tango de amor y memoria en tres momentos cruciales de la historia de Europa, años veinte, treinta y sesenta. ¿A qué obedece esa división? -Es técnica. Yo dudé mucho cuándo empezarla y terminarla, en qué momento, tenía que pillar una serie de épocas, una transición de un mundo a otro; al final y por razones de estructura literaria comencé en los años veinte y concluí en el 66. Son tres décadas muy importantes: los años veinte cuando está muriendo la belle-epoque, es un mundo que desaparece; años treinta con la Guerra Civil de fondo, la guerra mundial que viene de camino, un mundo turbio, y los años sesenta es la época de los hippies, los Beatles, son tres momentos de transición y vienen muy bien para montar la historia. -«El tango de la Guardia Vieja» es una novela de diálogos, de silencios. -Y para comprenderlos hace falta que el lector se fije en cuáles son los silencios y las actitudes como las palabras. Entonces, en aquel tiempo la ropa, los objetos, la corbata, la manera de sentarte marcaban. Y dediqué un trabajo minucioso a situar en la novela esos elementos que permitirían que el lector captase mejor lo que quería contar.

jueves, 12 de julio de 2012

Nueva novela de Arturo Pérez - Reverte: "El tango de la vieja guardia"

Babelia, revista cultural de El País de Madrid, informa sobre la pronta publicación de una nueva novela del escritor Arturo Pérez-Reverte, con un ingrediente interesante: el paso a paso de la construcción de la novela en el blog: novelaenconstruccion.com/, dice la nota:
Una historia de amor peligrosa y turbia, solo tres encuentros en 40 años en sendos episodios históricos y la vida del siglo XX que los envuelve y determina sus derroteros. Estos son los trazos a vuelapluma de la novela que Arturo Pérez-Reverte publicará el 21 de noviembre bajo el título El tango de la guardia vieja (Alfaguara). Es la novela número 14 del escritor y académico que, además de narrar los amores breves e interrumpidos entre una joven rica y un buscavidas, con el siglo XX de fondo, "tiene como gran tema la madurez”, adelanta su editora Pilar Reyes. La novela tiene varios de los elementos que caracterizan la obra del escritor cartagenero: intriga, aventura y recreación investigada a fondo de los escenarios y hechos en los que sucede la narración. Y el autor vuelve con un elemento característico de su prosa, añade Reyes: “La creación de personajes potentes, en especial los protagonistas, con su poder cautivador, a quienes el lector ve avanzar a lo largo de sus vidas, tanto física como mentalmente”. Arturo Pérez-Reverte. Es una especie de tríptico de amor e Historia que Pérez-Reverte está terminando de escribir. Un hombre y una mujer casada que se conocen a los 20 años en el Buenos Aires de 1928, en el periodo de entreguerras, donde sucede una apuesta entre dos músicos; luego vuelven a coincidir en la Riviera francesa en 1937, en medio de un asunto de espionaje durante la Guerra Civil española y los vientos de la II Guerra Mundial. Y, finalmente, en el Sorrento de 1966 en una inquietante partida de ajedrez con la resonancia de la Guerra Fría y la de Vietnam. Una doble aventura, la que ocurre en la ficción y la de la escritura, a la cual Pérez-Reverte suma una tercera: la interesante publicación en Internet de un cuaderno de anotaciones cuya página se llama novelaenconstrucción.com. Una bitácora con texto y fotos que es una gran ventana que Pérez-Reverte ofrece al lector para que entre en la cocina y la intrahistoria de la obra en curso, del proceso de creación, de las preguntas que se hace, de las dudas, de la investigación, de sus reflexiones sobre el acto de escribir y sobre la misma novela. Son más que "anotaciones", como él las llama. Son como pinceladas de un cuadro a cuya creación asiste el lector de manera privilegiada. El proyecto lo inició el 20 de abril de este año y en su primera entrada da claves tanto de este cuaderno digital como de la novela: "Seguirán en los próximos meses, sin método ni periodicidad fija, algunas de mis notas breves sobre el trabajo en curso. Se trata de una novela no histórica, empezada el 7 de enero de 2011 (aunque su origen sea muy anterior), que poco a poco parece encaminarse a su recorrido final". La última entrada es del pasado 4 de julio que, precedida de una fotografía de un hotel, dice: “Niza. Preparando una escena y un diálogo en el bar del hotel Negresco, con anotaciones que incluyen un croquis del lugar. No siempre es prudente confiarlo todo a la memoria. Llegado el momento de teclear estaré lejos de aquí, y entonces puede ser útil algún detalle que no advertí o habré olvidado (lámparas con apliques de bronce en las paredes forradas de madera, taburetes en barra americana, asientos forrados de terciopelo, balaustrada de madera del piso superior donde hay mesas, tapiz junto a la entrada: El Tiempo encadenado por el Amor). Mis pasos, como los de los personajes, quedan silenciados por las alfombras. Quizá este sea buen lugar para mencionar algún cóctel (o cocktail, tengo que decidir de qué forma lo escribo, porque estamos en 1937) de moda aquel otoño: Bronx, Riviera, Sherry-flip. Mientras converso con el barman, acodado en la barra, al otro lado de la puerta giratoria y ventanas puedo ver la calle y la Promenade. Imagino allí, estacionado, un potente Packard charolado de rojo con el chófer (el mecánico) apoyado en el capó, aguardando”. Pero también hay confidencias del mundo interior de un escritor, como empezaba el 24 de junio: “Hay pocas sensaciones tan agradables como dormirte pensando en la escena de tu novela que escribirás al día siguiente, siempre que esa escena esté clara. Que sepas exactamente lo que deseas contar, y cómo hacerlo”. El 12 de mayo escribió: "No siempre las imágenes o las palabras pasan con facilidad de tu cabeza al papel. Escribir es un continuo recurso a la herramienta adecuada. A más herramientas, más posibilidades. Más eficacia. Cuando era joven y solo lector, tenía al castellano, o español, por la lengua más rica y perfecta del mundo. Sin embargo, cuando llevas cuarenta años enfrentado al problema de contar las cosas con palabras, comprendes que ninguna lengua es perfecta." Dentro de los hallazgos que comparte Pérez-Reverte hay uno que concierne a los protagonistas y fascinará a los lectores. Está precedido por una imagen: “Podrían ser el compositor Armando de Troeye y su esposa, Mecha Inzunza, en 1928, cuando faltan pocos días para que embarquen en el transatlántico Cap Polonio. A punto, ambos, de viajar a Buenos Aires para que De Troeye componga su famoso tango, pieza fundamental del desafío planteado contra el bolero de su amigo Maurice Ravel. Esta portada contemporánea de la revista Blanco y Negro, realizada por el gran Penagos con su estilo inconfundible (todas las mujeres de entonces querían parecerse a las que pintaba Penagos, y alguna lo conseguía), refleja muy bien el ambiente de la época. El escenario y los personajes del primer tercio de la novela”. Y así, entre ideas, confidencias y reflexiones, transcurre este diálogo en el cual Arturo Pérez-Reverte hace partícipe a los lectores de El tango de la guardia vieja, antes de su publicación en noviembre, antes de que vuelva de lleno al siglo XX a través de la peligrosa y turbia historia de amor, entre Mecha y Max, en tres momentos importantes de la historia.
Más información en:
Página oficial del autor

miércoles, 14 de marzo de 2012

Arturo Pérez-Reverte Premio de Honor en Zaragoza

Se ha informado que este próximo 31 de mayo se hará entrega del Premio de Honor al escritor Arturo Pérez-Reverte, creador del Capitán Alatriste, siendo también reconocido como "padre de la novela histórica contemporánea", dice la nota de www.estandarte.com:
El Premio de Honor de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza se le concede a Arturo Pérez-Reverte por su papel como percusor de este género en España en la época actual, su calidad literaria, el gran poso de documentación en sus trabajos y su esfuerzo por divulgar la historia. Juan Bolea ha querido aprovechar el anuncio para destacar el gran esfuerzo de Pérez-Reverte por dar a conocer la historia de España a los jóvenes, en lo bueno y en lo malo, documentándose para sus novelas extraordinariamente antes de comenzar a escribir. Además ha calificado al autor como padre de la novela histórica contemporánea, con su primera obra de este género publicada en 1986, El húsar, y ha llamado la atención sobre el hecho de que publicase en 1988 El maestro de esgrima, muchos antes de que surgiese el actual furor de la novela histórica. En el acto de entrega del próximo 31 de mayo se dará a conocer el Premio Internacional de Novela Histórica, con el que se distingue a la mejor novela del género de la treintena que se han presentado este año. El Premio de Honor reconoce la trayectoria y los méritos de un autor a lo largo de su carrera literaria.
Web oficial del escritor

lunes, 12 de diciembre de 2011

Los videojuegos según Pérez-Reverte

El escritor español se puso a darle al tuit y a refelxionar sobre los videojuegos, la nota de http://www.estandarte.com/:
Domingo 11 de diciembre de 2012. Arturo Pérez-Reverte se da otro lúcido paseo por Twitter y a golpe de tuit, como si de algo mucho más ligero se tratase, nos ha despachado una profunda reflexión sobre los nuevos lenguajes narrativos, sobre las industrias que los abarcan (editorial, cultural, de los videojuegos) y sobre sus creadores. Aquí los tuits de Arturo Pérez-Reverte: . Bueno, pues ya vengué a Soap. . A Makarov le he dado las del pulpo. . El teclado del ordenata me chorrea de sangre de ruskis malevos. . El muy nenaza. . Que, por cierto, al final me sacaron. En titulares: “Reverte mata rusos”. “Reverte rusófobo”. Como estaba previsto. . Confirmo lo dicho la semana pasada sobre Cod(Mw)3:buenos gráficos, acción fluida y espectacular. Algo corto. Pero buena terapia de adrenalina. . Esos pavos que inventan tales cosas son unos genios. Creando mundos alternativos. Mundos virtuales al alcance de cualquiera. . El cine convencional y la literatura están listos de papeles. Pronto serán lujo de especialistas, de exquisitos, de frikis. . Grave confusión: cultura libre de fácil acceso y cultura gratis. . Dentro de pocos años, lo que no pase por esta pantalla que tengo enfrente no existirá. . Es tan simple que aterra tener que explicarlo. Si un creador no gana para vivir, no creará. . Y eso de que la cultura es de difícil acceso no se lo creen más que los demagogos y los cantamañanas. . Bibliotecas, librerías de viejo, libros de bolsillo. E Internet, herramienta de cultura (y de incultura) formidable. . En Occidente, salvo casos extremos y desgraciados, quien no se pasea por la cultura, según el nivel que le apetezca, es porque no quiere. Un puñado de tuits para la reflexión. Demasiadas cuestiones profundas para pasarlas por alto.
Twitter de Arturo Pérez-Reverte

miércoles, 19 de octubre de 2011

Extracto de "El puente de los asesinos"

La página literaria Estandarte (http://www.estandarte.com/) publica un extracto de las nuevas aventuras del Capitán Alatriste en "El puente de los asesinos" que saldrá a las librerías en España el 27 de este mes:
Dos hombres se batían a la luz indecisa del amanecer, silueteados en la claridad gris que llegaba despacio por levante. La isla -poco más que un islote, en realidad- era pequeña y chata. Sus orillas, desnudas por la marea baja, se deshilaban en la bruma que la noche había dejado atrás. Eso daba una impresión de paisaje irreal, como si aquella porción de tierra neblinosa fuese parte misma del cielo y del agua. Las nubes eran pesadas y oscuras y lloviznaban nieve casi líquida sobre la laguna veneciana. Hacía mucho frío aquel veinticinco de diciembre de mil seicientos veintisiete. -Están locos -dijo el moro Gurriato. Seguía tirado en la escarcha del suelo, envuelto en mi capa mojada, y se incorporaba débilmente sobre un codo para observar a los contendientes. Yo, que acababa de vendarle la herida del costado, permanecía de pie junto a Sebastián Copons, tiritando bajo mi jubón de poco abrigo. Miraba a los dos hombres que, a veinte pasos de nosotros, destocados, a cuerpo gentil pese a lo destemplado del paraje, se acometían espada y daga en mano. -Dios ciega a quien desea perder -masculló el moro, entre los dientes apretados por el dolor. No respondí. Estaba de acuerdo en que aquello era un disparate que remataba el otro, el más vasto y sangriento que nos había llevado hasta allí; pero nada podía hacer yo. Ni ruegos ni razones, ni tampoco la evidencia notoria del peligro mortal que corríamos todos, habían logrado evitar lo que estaba ocurriendo en la isla. Una porción de tierra, ésta, cuyo nombre iba que ni pintado a nuestro presente incierto: isla de los Esqueletos, lugar elegido como osario por los habitantes de Venecia para despejar, de unos años acá, sus atestados cementerios. Las huellas estaban por todas partes. Entre la hierba húmeda, el barro y la tierra removida, a poco que se fijara uno, veía asomar restos de huesos y calaveras. No sonaba otra cosa que el tintineo de los aceros: cling-clang. Mis ojos sólo se apartaban de la escena para mirar lejos, hacia el sur, donde la laguna se abría al Adriático. Pese a que a medida que se asentaba la luz diurna disminuían nuestras posibilidades, me animaba la esperanza de divisar, antes de que fuera demasiado tarde, una manchita blanca en el horizonte: la vela de la embarcación que debía sacarnos de allí, llevándonos a un lugar seguro antes de que nuestros perseguidores, que escudriñaban airados las islas cercanas, diesen con nosotros y nos cayeran encima como perros rabiosos. Y por Dios que no les faltaba motivo. En cualquier caso, ya era sobrado milagro que estuviésemos allí, temblando de frío en aquel islote, con su cuchillada el moro Gurriato pero todavía vivo, mientras el capitán Alatriste ajustaba viejas cuentas pendientes. Los cinco que aguardábamos en la isla -tres de nosotros mirando y los otros dos en lanza de toledanas, como dije- éramos de los pocos que aún podían contarlo. En ese mismo instante, no lejos de allí, otros compañeros de aventura estaban siendo torturados y estrangulados en los calabozos de la Serenísima, colgaban de una soga frente a San Marcos o flotaban en el agua de los canales, tiñéndola de rojo con un lindo tajo en la garganta.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Vuelve el Capitán Alatriste

El famoso personaje del no menos famoso Arturo Pérez-Reverte vuelve a las lides, la nota de El País:
Dos frases pueden resumir el espíritu de ese soldado de infantería viejo, descreído y cansado llamado Diego Alatriste, que contempla el Siglo de Oro desde el barro de las trincheras y las traiciones. "Cuando a un soldado le dan de beber, o está jodido o le van a joder" y "Viví como pude, lo que mi tiempo quiso que viviera; y ningún camino es malo, excepto el que te lleva a la horca". Las dos aparecen en El puente de los asesinos, séptimo volumen de una serie que ha vendido tres millones de libros solo en español. El último Alatriste, Corsarios de Levante, se publicó en 2006 y desde entonces Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) se ha dedicado a otros menesteres, como sacar adelante dos novelas complejas, Un día de cólera y El asedio. Sin embargo, este otoño el capitán y su leal compañero, Íñigo Balboa, regresarán a las librerías el 27 de octubre de la mano de Alfaguara con una aventura teñida de intrigas políticas que transcurre en su mayor parte en la peligrosa Venecia del siglo XVII. "Alatriste es un territorio en el que una serie de lectores nos encontramos, nos reconocemos y nos reunimos. Allí voy como lector más que como autor", explica Pérez-Reverte. La conversación tiene lugar en el Barrio de las Letras de Madrid, un espacio muy alatristiano, en el que convivieron Quevedo, Góngora, Lope de Vega y Cervantes. El autor espera leyendo un ensayo sobre Tintín, un personaje que le convirtió en periodista y, seguramente, luego en narrador. "Soy un escritor de línea clara", explica para definir un estilo preciso que, sin entorpecer la narración, se detiene a menudo en unas descripciones en las que cada detalle tiene su importancia. (...)

Sergio Ramirez premio Bienal de Novela "Mario Vargas Llosa"

El escritor nicaragüense Sergio Ramirez se alza con el premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su obra "El caballo dora...