Relativamente breve (tres novelas, una veintena de libros de ensayo) la obra de Ernesto Sábato tuvo un prolongado y amplio impacto nacional e internacional que lo hizo acreedor, entre otros, al Premio Cervantes. Murió casi centenario en Santos Lugares, que fue (como si confirmase su nombre) una especie de “punto de peregrinación” para sus admiradores. Muchos jóvenes lo vieron como un referente y buscaron consejos, no tanto o no solo literarios (cómo leer, como escribir), sino existenciales (qué hacer con la vida). Esta clase de atracción hizo que algunos críticos y colegas ironizasen sobre su figura, identificándolo con una especie de “santón” o de gurú. Mirá también Mario Sabato: “Mi padre tenía una vitalidad trágica” Sus detractores olvidaron por lo menos dos cosas: que también (y quizá sobre todo) se llega a la literatura desde un “estado crítico” de incomodidad existencial. Y que las novelas de Sábato no son manuales de autoayuda; por el contrario, exhiben la vida en toda su compleja e inquietante ambivalencia. Así como la experimentan tantos jóvenes, ante las claudicaciones y acomodamientos utilitarios que impone la sociedad. No es extraño que entre Sábato y el eterno rebelde Witold Gombrowicz existiera un fuerte vínculo de mutua admiración y de amistad. Su ficción es siempre fascinante. De sus novelas, Abaddón… tuvo una recepción más polémica, tal vez porque no había aún un horizonte estético preparado para apreciarla. Destaco ahora cinco títulos que pueden interesar a todos los públicos. "Uno y el universo" fue el primer libro publicado de Ernesto Sabato. "Uno y el universo" fue el primer libro publicado de Ernesto Sabato. Uno y el universo (1945) Su primer libro publicado. Llamó enseguida la atención de la crítica por su gran originalidad. Es una especie de diccionario donde se proponen definiciones: poéticas, paradójicas, aforísticas, de los más diversos temas: desde “Borges” (que siempre lo obsesionó) hasta “Porvenir de la ignorancia”. Rescato una, que describe también su propio arte de novelar como rara alianza de los extremos: “Gengis Kant: bárbaro conquistador y filósofo alemán.” "El túnel", uno de los libros más famosos de Ernesto Sabato. "El túnel", uno de los libros más famosos de Ernesto Sabato. El túnel (1948) Breve e intenso, plantea una suerte de policial inverso. Conocemos al criminal: el pintor Juan Pablo Castel, pero no los motivos que lo llevaron a matar a su amante, María Iribarne, y eso es lo que va develando el relato confesional, en primera persona. Ya se anuncian en esta novela de trama perfecta los ejes icónicos y problemáticos que cruzan toda su escritura: el cuestionamiento del poder de la razón para acceder al conocimiento completo de la realidad; lo femenino como puerta de una revelación perturbadora; el simbolismo de la ceguera. "Sobre héroes y tumbas" está considerada la novela de la madurez de Ernesto Sabato. "Sobre héroes y tumbas" está considerada la novela de la madurez de Ernesto Sabato. Sobre héroes y tumbas (1961) Su novela de madurez, que lo consagra como clásico de las letras hispanoamericanas. Algunos de sus personajes como Alejandra y Fernando Vidal Olmos están indeleblemente inscritos en nuestra memoria literaria. De estructura muy compleja, cruza voces narrativas, tiempos y espacios (desde los momentos fundacionales de la Argentina hasta el presente de la acción, en el primer peronismo; desde Buenos Aires a Salta y la Patagonia) y perfora la poética realista con una incursión alucinante (el “Informe sobre Ciegos”) en una dimensión oculta, en el revés del Logos occidental. Así como rescata, en otro plano, las voces populares de los inmigrantes y los “cabecitas negras”, el lado oscuro de la historia oficial. "El escritor y sus fantasmas", de 1963, un texto de Ernesto Sabato con reflexiones sobre la literatura. "El escritor y sus fantasmas", de 1963, un texto de Ernesto Sabato con reflexiones sobre la literatura. Mirá también Ernesto Sabato, un intelectual atormentado por los problemas de su tiempo El escritor y sus fantasmas (1963) Un libro de reflexiones sobre la literatura en general y sobre la suya en particular. Sábato abre en él múltiples ventanas hacia sus lecturas formativas, su visión de los movimientos literarios, la misión del artista, la relación entre el escritor y sus personajes, las obsesiones y los sueños que recurren como fuerzas constructivas de su obra. "La resistencia", su último libro. "La resistencia", su último libro. La resistencia (2000) En este libro, publicado a sus casi noventa años (así como en el previo Antes del fin) hay una voluntad de testamento, de último mensaje, dedicado, sobre todo, a la juventud. “Resistencia” es un concepto clave para Sábato, cuyos personajes resilientes también apuestan por “la metafísica de la esperanza”, aun en el corazón de la tragedia.
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lunes, 30 de abril de 2018
Siete años sin Sabato
Un día como hoy de 2011 murió Ernesto Sabato (Argentina, 1911), uno de los escritores más importantes de las letras castellanas; dice la nota:
miércoles, 26 de junio de 2013
Burocracia impide apertura de Casa Museo Sabato
Foto Clarín
La desidia burocrática y la inflación. Ellas tienen la culpa de que anteayer Mario Sabato no haya podido celebrar el aniversario del nacimiento de su padre, Ernesto, como hubiera querido: con chocolate caliente, pastelitos y una buena noticia: la inauguración de la casa-museo con el nombre del escritor. Es que para la puesta en valor de la casa centenaria de Santos Lugares –donde Ernesto Sabato vivió desde 1945 a 2011 y donde escribió Sobre héroes y tumbas; Abbadón el exterminador, Uno y el universo y otros diecisiete libros– la familia del escritor tramitó a través del municipio de Tres de Febrero un subsidio a la provincia de Buenos Aires. La partida de 495 mil pesos y los 5.000 pesos extra que aportó el municipio se aprobaron en febrero de 2011 (dos meses antes de la muerte del escritor), pero el pago recién se hizo efectivo a principios de 2013. El aumento de los precios de la construcción, atados al dólar, hicieron el resto: el dinero –dice Mario Sabato– ya no alcanza para terminar la obra. El sótano, que sirvió para refugiar a Sabato cuando más amenazado se sentía, todavía se inunda y está corroído por la humedad. Las marcas de agua superan el medio metro, y el circuito eléctrico está arruinado. En el piso de arriba, el atelier donde Sabato pintaba parece una baulera. La plata sólo alcanzó para cortar la maleza que se metía por los techos y dejaba goteras, arreglar el patio y poner en valor el estudio de Matilde, el living-biblioteca donde Mario Sabato habló con Clarín el lunes, en el cumpleaños que no fue. Tiene los ojos entornados y se parece a su padre en los gestos, en las arrugas, las manos grandes, en el andar y en el timbre de la voz. “ Cayó en las garras de Kafka, no en las de Sabato. La burocracia se encargó de demorar los trámites, y en determinado momento hubo que empezar todo de nuevo”, dice Sabato hijo mientras navega entre los recuerdos de la casa donde se crió. Lo acompaña su hija Luciana, la arquitecta que lleva adelante la obra. Recibieron la partida depreciada en un 60 por ciento y les prometieron una actualización, pero “en la situación económica de la provincia –dice Sabato– no tuve la desvergüenza de pedirlo, sé que han hecho lo que pudieron”. Unas horas antes de la entrevista, Mario Sabato hizo circular un mail más solemne y menos conciliador. “Hoy, 24 de junio, mi padre cumpliría 102 años. No fue eterno, ni vivió mil, dos mil años, como él pretendía. Siento que a mí, y sé que a muchos otros, nos hace falta. Sobre todo, en estos momentos de incertidumbre que vivimos. (…) Las obras de restauración del museo Casa de Ernesto Sabato se están haciendo a ritmo acelerado. Como muchos de ustedes ya saben, la eficacia destructiva de los burócratas logró que el generoso aporte de la Provincia de Buenos Aires y el Municipio de Tres de Febrero se concretase recién dos años después de ser aprobado el presupuesto (…) hoy no nos alcanza para hacer todo lo que queríamos hacer. (…) Hasta ahora, la Secretaría de Cultura de la Nación y el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires no han demostrado interés en colaborar para que la Casa de Ernesto Sabato se abra a la comunidad, como un museo vivo que resguarde su obra y su ejemplo. Deberemos, entonces, buscar el apoyo de Fundaciones y empresas…”. La respuesta de los amigos, dice, no se hizo esperar. Ya son varios los que han ofrecido aportes privados, pero el hijo de Sabato se opone. “Queríamos que esto –por la memoria de mi padre– fuera con la mayor transparencia posible: no tenemos la capacidad operativa para administrar esos aportes”, insiste. Su sueño incluye a la familia, a los sobrinos y nietos de Ernesto Sabato, que en los planes del hijo serían los responsables de las visitas guiadas y de administrar la programación cultural del espacio. “No es cualquier restauración, Luciana está siguiendo las fotos de la época. Nuestra ambición es que se abra al público como en sus momentos de esplendor, cuando mi madre vivía”. La casa tampoco es cualquier casa, ahí vivió Jorge Amado y allí, donde ahora se exhiben traducciones a múltiples idiomas de Sabato, se erguía a principios del siglo XX el estudio del cineasta Federico Valle, pionero del cine argentino. Los Sabato mientras tanto, luchan por rastrear y recuperar manuscritos y pertenencias del escritor. Su Olivetti ya está en el estudio. Los Sabato exigen transparencia pero todo parece dirimirse a los ponchazos. Así se aprobó el subsidio (sin que se supiera en rigor cómo se sostendría la nueva institución). Y con la misma arbitrariedad por la que se demoraron quizás escuchen su reclamo. Quinientos mil pesos: ¿son muchos o pocos? ¿Son 70 mil dólares o 90 mil? Lo único seguro es que el dinero que se depreció (guardado en un cajón) era de los contribuyentes.
martes, 20 de septiembre de 2011
"Sabato, el hombre" se reedita
En Argentina se reedita el libro biográfico "Sabato, el hombre", la nota de Revista Ñ:
Sabato, el hombre fue publicada por primera vez en el año 1997, el mismo año en que, no casualmente, los Fabulosos Cadillacs editaban un disco basado en una de las novelas del escritor (Fabulosos Calavera). La presente es una reedición, que además de conservar el prólogo de la primera (a cargo de monseñor Justo Laguna), va acompañada de una cronología y una selección de cartas, en donde pueden encontrarse corresponsales tan diversos como Julio Cortázar, Witold Gombrowicz, las hermanas Ocampo y Roland Barthes. El libro, dividido en varias partes, comienza con una pintura de la casa de Santos Lugares, que le da pie a la autora para retrotraerse al pasado y contar la historia de la llegada a Buenos Aires, así como las peripecias laborales y las dificultades económicas del escritor, el cual, casado y con dos hijos, acababa de renunciar a una brillante carrera como científico para dedicarse a la literatura. En la segunda parte, hay un salto más largo hacia atrás, para contar los orígenes de su familia, proveniente de Calabria, y los primeros pasos de sus padres en la Argentina. Tras esto se sucede, capítulo tras capítulo, una serie de postales en las que se puede ver a Ernesto Sabato representando diversos papeles ejemplares: Sabato estudiante brillante, Sabato militante comunista rebelde, científico promisorio, maestro venerado, escritor novel y consagrado, ídolo de la juventud, etc. El título de la anteúltima parte del libro (“Un héroe de nuestro tiempo”), en ese sentido, resume y lleva a su clímax la imagen que las postales previas van construyendo de forma tan indisimulada, con un estilo cercano con frecuencia al de las revistas femeninas. Aunque la cifra de catorce años que media entre la primera edición y ésta no lo refleja cabalmente, mucha es la distancia que separa el presente actual de aquel momento, al punto que resulta difícil imaginarse la escritura, hoy, de un libro como éste, tan próximo a la hagiografía. (...)
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Sergio Ramirez premio Bienal de Novela "Mario Vargas Llosa"
El escritor nicaragüense Sergio Ramirez se alza con el premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su obra "El caballo dora...


