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jueves, 25 de noviembre de 2021

Vargas Llosa este jueves se convirtió en inmortal

 


Y se convirtió en inmortal. Así es, el nobel peruano ingresó a la Academia francesa sin cumplir los requisitos que se exigen para su ingreso como: tener menos de 75 años y escribir en francés. Vargas Llosa tiene 85 años y nunca escribió directamente en el idioma de Víctor Hugo.

Los murmullos fuera de la conservadora academia fundada por Richeliu afirman que el escritor de "Los jefes" llega a la misma por invitación en una carrera en la que dejó atrás a mediocres competidores como una guionista, un periodista, un experto en ciencias ocultas y un cantante napolitano.

Vargas Llosa pasa a ser inmortal sin ser francés, el término deriva de la leyenda "A la inmortalidad" del sello cedido a la Academia por parte de su fundador.

El peruano ocupara el sillón 18 y no el tan famoso sillón 41 que ocuparon escritores de la talla de Descartes, Moliére, Balzac, Dumas (padre), Zola (rechazado 25 veces) Maupassant, Proust, Camus o Flaubert, este último inspiración para que el nobel latinoamericano se dedique a la escritura.

Dentro de un año podremos escuchar su discurso, ¿será en francés?, claro que sí, no hay que olvidar que el arequipeño vivió en París desde el año 1959 trabajando como traductor y periodista, además lo veremos vestido con el típico atuendo de inmortal uniforme verde y espadín.

 

sábado, 11 de julio de 2020

Auguste Dupin, el alter ego detectivesco de Poe




Auguste Dupin, hará su primera aparición en el portentoso y magnífico relato "Los asesinatos de la calle Morgue", en el que logrará decifrar el espantoso crimen de una señora y de su hija. Dupin tendrá una nueva aparición en "El misterio de Marie Rogét" y su última mención será en "La carta robada".
Dupin, es la maravillosa creación de un detective que utiliza el raciocinio para lograr dar con el resultado final de un crimen y por tanto con el propio criminal al lograr adentrarse en su mente. En él se inspiraran los siguientes detectives del mundo literario como Sherlock Holmes de Conan Doyle y el belga Hércules Poirot de Christie. Dice la nota de El Cultural:

Edgar Allan Poe (1809-1849) hizo debutar al chevalier Auguste Dupin, ornado de grandes dotes detectivescas, en Los asesinatos de la rue Morgue (1841), cuento al que siguió El misterio de Marie Rogêt (1842), concluyendo el personaje sus hazañas deductivas en La carta robada (1844). Corto recorrido tuvo el sagaz investigador, a quien se considera el antecesor y padre espiritual de los detectives de la posterior literatura de crimen y misterio.

Los entuertos criminales que aclara Dupin suceden en París, en unas fechas indeterminadas de la primera mitad del siglo XIX y son contados por un narrador anónimo que comparte un “siniestro caserón” con el chevalier y que actúa un poco como receptor y pared de las averiguaciones de su amigo. De estos dos caballeros, volcados en la meditación y el silencio, en la lectura y en la conversación, muy poco sabemos, salvo que son jóvenes y que Dupin, extraordinariamente culto e imaginativo, aunque pobre, procede de una familia ilustre. Hay un tercer personaje fijo en los relatos, el prefecto G., un policía que recurre o se cruza con Dupin y que hace las cosas mal incluso cuando las hace bien, de manera que sus pesquisas no pueden ser más torpes y desafortunadas. En general, el pobre G., por más que observe e inquiera meticulosamente, no sabe ver lo que tiene delante, cree que las cosas han de ser forzosamente complejas (y no sencillas), se vale de la lógica de la experiencia y coincide con el promedio del pensar común, de manera que ni sabe atener la lógica al caso concreto que le ocupa ni sabe desarrollar sus propias intuiciones. Y lo que es peor aún: no se pone en la mente del criminal. El modo de proceder de Dupin es justo el contrario.

En Los crímenes de la calle Morgue, se contempla el espantoso asesinato en su vivienda de una anciana y su hija, que ha sido encajada por el criminal en el tubo de extracción de humos de una chimenea. En El misterio de Marie Rogêt -basado en un caso real sucedido en Nueva York-, el cadáver de la bella dependienta de una perfumería aparece en el río Sena, después de que la muchacha manifestara que iba de visita a casa de su tía. Y en La carta robada lo que se trata de dilucidar es un robo, la sustracción a la reina de Francia, por cuenta -se sabe- de un ministro del gobierno, de una muy comprometedora carta, que es preciso recuperar. En los dos primeros relatos, tienen gran importancia las noticias que sobre los crímenes van apareciendo en la prensa, pues Dupin acostumbra a calibrarlas antes de localizar sus errores y tirar por otro lado. La prensa, como la policía, tampoco da en el clavo, privilegio que corresponde al elitista, diletante, arrogante, no poco pedante y razonador Auguste Dupin, quien en los dos primeros misterios actúa por amor al arte y, en el tercero, no desdeña la sustanciosa recompensa que se ofrece a quien recupere la carta.


No es casual que Los asesinatos de la rue Morgue -varias veces llevado al cine- sea el más célebre de los tres relatos, pues es el que más incógnitas, personajes e ingredientes reúne. Confieso que El misterio de Marie Rogêt ha llegado a provocarme tedio por lo intrincado de sus pliegues y lo prolijo de las disquisiciones de Dupin, mientras que La carta robada, tal vez por la pronta resolución de su asunto y por no lograr previamente suscitar un gran interés lo ocurrido, me ha parecido el más flojo y prescindible de los tres. 

De nuevo salvo en Los asesinatos de la rue Morgue –que participa de todas las virtudes-, lo más interesante de estos cuentos no está precisamente en los crímenes y en su proceso de esclarecimiento -en el que el lector apenas puede participar y hacer sus apuestas-, sino en otros ingredientes que se encuentran en el camino, y que, a mi juicio, son éstos: la tersura retórica de la muy precisa prosa de Poe; las referencias literarias y cultas que nutren las narraciones; las observaciones psicológicas, de costumbres, de ambientes, de comportamiento y, en fin, del tejido social que se van hilvanando a cuenta de los personajes que comparecen y, por último -aunque creo que es el principal atractivo del volumen- las ideas filosóficas y científicas, el lado no tan sutilmente -sino claramente- ensayístico que nutre y acompaña las conjeturas de Dupin.

En tal sentido, las páginas que más he disfrutado son las cinco primeras, aquellas en las que, a modo de prólogo y de declaración de principios, y antes de entrar en el pavoroso crimen de la calle Morgue, Poe, por boca del narrador, establece los fundamentos intelectuales del modo de proceder de Auguste Dupin, de su mentalidad analítica, fundamentos que vuelven a aparecer, con sus variantes complementarias, en otros pasajes de los tres relatos. Me encanta esta larga digresión sobre los juegos del ajedrez y las damas: “…las capacidades superiores del intelecto reflexivo se ponen a prueba con mayor claridad y provecho en el modesto juego de damas que en la elaborada frivolidad del ajedrez. En este último, donde las piezas tienen movimientos diferentes y “peculiares”, con distintos y variables valores, lo que sólo es complejo se toma (un error nada infrecuente) por profundo. Se exige mucha “atención”. Si ésta decae un instante, se comete un descuido que da lugar a un perjuicio o a la derrota. Al ser los posibles movimientos no sólo múltiples, sino también de retroceso, las ocasiones de tales descuidos se multiplican, y en nueve de cada diez casos es el jugador más atento, no el más agudo, el que vence. En las damas, por el contrario, donde los movimientos son “únicos” y tienen poca variación, las probabilidades de distraerse disminuyen, y al utilizarse relativamente poco la mera atención, las ventajas que obtenga cualquiera de los dos jugadores se consiguen gracias a una superior “perspicacia””.

No practico estos juegos y no puedo, por tanto, polemizar con Poe o saber si lleva razón. Pero sí creo saber que en párrafos como éste está lo más sabroso y apetecible de este libro. Si está establecido que Auguste Dupin es el precursor de Sherlock Holmes y de Hércules Poirot, pues así será. No obstante, en mi opinión, la capacidad de Edgar Allan Poe, en estos relatos, de crear enredos y argumentos atractivos es inversamente proporcional a las cualidades de su escritura y de sus facultades especulativas.

Marcelo Luján es Premio Ribera del Duero de cuentos



Marcelo Luján con el Premio Ribera del Duero

El escritor Marcelo Luján (Argentina, 1973) es el ganador del VI Premio de Narrativa Breve Ribera del Duero convocado por Editorial Páginas de Espuma y el Consejo regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero; la escritora boliviana Magela Baudoinn quedó entre las finalistas; dice la nota:

La claridad son seis cuentos que anuncian todo lo que deseamos y nunca se alcanza, los miedos y los arrebatos, el amor y la traición y los pequeñísimos instantes de dicha. Con un particular y resuelto manejo del lenguaje, de la voz narrativa y de los registros, Marcelo Luján logra crear personajes libres o condenados, siempre eternos, en unas historias inesperadas, extraordinarias, violentas y terrenales, que se combinan para mostrar el lado más afilado de la belleza.

El jurado del premio ha valorado la minuciosidad en narrativa y la mirada perturbadora de Marcelo Luján, proyectadas en un libro muy persuasivo, que pone de manifiesto un cuestionamiento del idioma y una poética del desarraigo. En palabras de Fernando Aramburu, “estos cinco cuentos, de factura impecable, invitan a una experiencia de lectura no exenta de una gustosa perversión, al inquietarnos con unas historias que dentro de la literatura resultan placenteras, intensas, fascinantes, mientras que trasladadas a nuestra vida serían para echarse a correr”.


jueves, 16 de abril de 2020

Fallece Luis Sepúlveda escritor chileno


La pandemia del COVID19, por la cual estamos atravesando a nivel global,  se está llevando  a toda una generación de "adultos mayores" -perogrullada para viejo-  entre las cuales se encuentran varios cantantes, pintores, músicos y escritores. Los diarios españoles informaron hoy del fallecimiento por COVID19 del escritor chileno Luis Sepúlveda (1949), autor de la novela "Un viejo que escribia novelas de amor"; dice la nota:
Fue a principios de los noventa en la Feria de Fráncfort que cada otoño reúne al mundo de la edición. Beatriz de Moura le comentó a un periodista cultural chileno afincado en Alemania, que cada año se detenía charlar en el puesto de la editorial Tusquets, que le habían recomendado una novela de un escritor chileno también que estaba triunfando en Francia. ¿Quizá le sonaba? El libro era de un tal Luis Sepúlveda. El periodista rió y le dijo que era él. Aquel fue uno de los muchos principios que tuvo el novelista Luis Sepúlveda (Ovalle, Chile, 1949) fallecido este jueves en el Hospital Universitario Central de Asturias, después de luchar durante varias semanas contra la covid 19, que le fue diagnosticada a finales de febrero a su regreso de un festival literario, Correntes d’Escritas, celebrado en Póvoa de Varzim, en las inmediaciones de Lisboa. La noticia de su muerte fue lamentada por la comunidad literaria en Italia, Francia, Alemania y España. “Nos ha entristecido profundamente”, explicaba al teléfono el editor de Tusquets, Juan Cerezo. “Luis era un escritor muy querido. Activo en la comunidad literaria en la Semana Negra de Gijón, en las jornadas de literatura iberoamericana que se organizaban cada año en Asturias. Es terrible constatar que este virus mata”. Aunque había comenzado a sacar poemas y relatos en su juventud, Sepúlveda se convirtió en un fenómeno editorial internacional —con miles de lectores en Italia, Francia y Alemania, y traducido a más de 20 idiomas— con Un viejo que leía novelas de amor, aquel libro que llegó a manos de Beatriz de Moura en Frankfurt y que publicó en 1993. La editora francesa Anne Marie Métailié fue quien lanzó la novela en un momento en el que, como recuerda el editor de Gallimard y profesor Gustavo Guerrero, se produjo una interesante apertura: “Sepúlveda tuvo éxito en Francia antes de publicar en español. Aquello respondía a una internacionalización, una globalización del mundo editorial, algo que también pasó con Zoe Valdés. El exilio de izquierdas latinoamericano tenía una larga tradición en Francia, la figura de Sepúlveda de alguna manera dio un nuevo rostro a esa literatura engageé o comprometida”. Antes de sensación literaria latinoamericana, en sus muchas vidas anteriores, Sepúlveda había sido desde pinche de cocina hasta activista ecologista. Su biografía era digna, sin duda, de varias novelas. Hijo de un militante del partido comunista chileno y una enfermera de origen mapuche, se formó en producción teatral en la Universidad de Chile. El compromiso político Sepúlveda lo llevaba inscrito en el ADN. Siempre dijo que había nacido “profundamente rojo”. Se unió al partido comunista cuando era estudiante. Durante el Gobierno de Salvador Allende ayudó en la publicación de una colección de clásicos de bolsillo para que llegaran al gran público. Detenido tras el golpe de Pinochet, estuvo preso dos años y medio y logró salir gracias a las gestiones de la rama alemana de Amnistía Internacional. En Alemania acabaría residiendo años después, aunque antes pasaría un año en la clandestinidad organizando un grupo de teatro de resistencia, se exilió en Uruguay, Brasil, Paraguay, y en Ecuador donde viviría con la comunidad de indígenas shuar. En 1979 se unió a las brigadas internacionales de apoyo a la guerrilla en Nicaragua y, tras la victoria, se trasladó a Alemania. Allí arrancó su carrera como periodista, y en los ochenta prendió de nuevo su activismo volcado esta vez al plano ecologista y en la lucha por la conservación del medioambiente, uniéndose a la tripulación de un barco de Greenpeace. Sepúlveda fue un gran viajero. Sus libros de aventuras entroncaban de alguna forma con la tradición decimonónica de Verne o Conrad, postulando un cierto “neoexotismo”, como lo define el editor Gustavo Guerrero. Aquello conectó con el gran público en Francia y el fenómeno se volvió contagioso. Después firmó más de una veintena de novelas, libros de viaje, guiones y ensayos. Su último libro, Historia de una ballena blanca, salió el año pasado. También han sido adaptadas al cine algunas de sus obras, como Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar, por el italiano Enzo D’Alò y en versión animada, o Un viejo que leía novelas de amor, dirigida por el australiano Rolf de Herr. Fue condecorado como Caballero de Las Artes y las Letras de la República Francesa y doctor honoris causa por la Universidad de Urbino, Italia. El novelista se instaló en Gijón en 1997 tras reemprender su relación con Carmen Yáñez, su pareja en los setenta en Chile, y madre de su hijo Carlos Lenin. En Alemania mantuvo una relación con Margarita Seven y tuvo tres hijos. Compartió generación, nacionalidad chilena, el exilio en España, y un gran éxito internacional con Roberto Bolaño, un autor cuya literatura poco tenía que ver con la de Luis Sepúlveda. “Pero los dos son huérfanos de la aventura de la izquierda latinoamericana”, apunta Guerrero. “Forman parte de esa generación que sacrificó su vida por unos ideales de izquierda y que se queda flotando en los años noventa. Bolaño contó parte de esa historia, y hay algo de Los detectives salvajes en la biografía del propio Sepúlveda”. En un encuentro con lectores de EL PAÍS, el autor de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar planteaba así su credo: “La buena novela a lo largo de la historia ha sido la historia de los perdedores, porque a los ganadores les escribieron su propia historia. Nos toca a los escritores ser la voz de los olvidados”.

miércoles, 8 de abril de 2020

Mujeres a por el Hugo


Los premios Hugo premian las mejores novelas escritas en lengua inglesa de ciencia ficción o fantástica. Este año entre quienes pueden obtener el premio no existe ni un solo nominado hombre todas son mujeres de la generación X, dice la nota:

Abundan, de nuevo, las creadoras. Entre los nominados a los prestigiosos premios Hugo, algo así como el Pulitzer de la ciencia ficción y lo fantástico, predominan un año más las mujeres. Tanto es así, que en su categoría reina, la de Mejor Novela, no hay un solo autor. Compiten por llevarse el galardón, que se entregará el 1 de agosto durante la Worldcon, que se celebrará en Nueva Zelanda, los últimos trabajos de Seanan McGuire —seudónimo de la californiana Mira Grant, publicada en España por Minotauro y por Alianza—, la irreverente Kameron Hurley (también en Alianza), la neozelandesa Tamsyn Muir, Arkady Martine, Alix E. Harrow y Charlie Jane Anders (Insólita). Nacidas todas ellas entre 1978 y 1985, han sido distinguidas con algunos de los principales premios del sector, pero este año se medirán por el más deseado de todos, que el año pasado fue para Hacia las estrellas, de Mary Robinette Kowal (Oz Editorial). Entre los puntos de partida de algunas de las nominadas, figuran una sociedad totalitaria en un planeta en el que el tiempo no cambia (The City in the Middle of the Night, de Anders), un par de gemelos que no son exactamente humanos (Middlegame, de McGuire) y lo que ocurre cuando la división del ejército que lucha contra Marte consigue regresar con vida (The Light Brigade, de Hurley). Cubiertas de algunas de las novelas nominadas a los Hugo este año. Cubiertas de algunas de las novelas nominadas a los Hugo este año. Pero, un año más, no solo en la categoría principal arrasa la obra hecha por mujeres. Los autores masculinos son, en casi todos los apartados, minoría. Solo Ted Chiang, autor de La historia de tu vida (Alamut), aparece entre los nominados a mejor nouvelle y cuento largo, categorías en las que destacan Becky Chambers, la citada McGuire, y N. K. Jemisin, que ha obtenido el Hugo a mejor novela en tres ocasiones —consecutivas: 2016, 2017 y 2018— y que en esta ocasión está nominada por su novelette Emergency Skin. En lo que se refiere a sagas en marcha, hay un empate de género: por un lado están The Expanse, de James S. A. Corey, Luna, de Ian MacDonald, y The Wormwood, de Tade Thompson, y por otro, InCryptid, de McGuire, Planetfall, de Emma Newman y Winternight, de Katherine Arden. En el apartado de las viñetas, el eterno nominado, y ganador, en 2013, por Saga, Brian K. Vaughan (Paper Girls), es el único hombre en un plantel de creadoras, guionistas y dibujantes como Marjorie Liu (Monstress), Wendy Xu y Suzanne Walker (Mooncakes) y Nnedi Okorafor y Tana Ford (LaGuardia). Por lo que respecta al audiovisual, compiten pesos pesados como Vengadores: End Game y Star Wars: El ascenso de Skywalker, la divertida adaptación para televisión de Neil Gaiman de la novela que escribió con Terry Pratchett, Buenos Presagios, y la pequeña joya Muñeca rusa, de Natasha Lyonne. Entre los episodios de series, se ha colado uno de The Good Place, entre los esperables de Watchmen, The Expanse, Mandalorian y el siempre habitual Doctor Who. En la curiosa categoría retrospectiva (que este año premia lo mejor de 1945) destacan trabajos de Fredric Brown, Leigh Brackett, Henry Kuttner, Isaac Asimov y Ray Bradbury.

sábado, 4 de abril de 2020

El encierro produce obras, las ventajas de una cuarentena



En estos tiempos en que nos rige la vida un virus, la puesta en cuarentena de la población a nivel mundial; con las obvias excepciones de idiotas como Ortega en Nicaragua y AMLO en México, nos enseña a ser un poco más creativos para poder sobrepasar la misma. Los grandes escritores o aquellos que con pocas obras escritas nos dejaron maravillas, aprendieron a aprovechar el encierro, entre ellos Borges, Proust, Cervantes, Moro. Aquí un artículo de Libertad Digital:

En el fondo podría ser que este artículo no tenga mucho sentido. Si se piensa bien, es muy probable que no haya existido nunca una creación humana que no deba su nacimiento, de alguna manera, a una suerte de encierro indeterminado. No es muy creíble imaginar a Miguel Ángel pintando la Capilla Sixtina y comentando al mismo tiempo el último chismorreo vaticano con los colegas que se pasaban a saludarle. Aunque existen genios para todo. Las cosas parecen funcionar de otra manera: es en la soledad de uno mismo donde el mundo cobra sentido, donde se amontonan las dispersas impresiones que va dejando el día a día y donde, a fin de cuentas, toda persona llega a confeccionar un mundo interior propio del que brotará después cualquier expansión de su espíritu. No parece descabellado pensar que el acto creador depende directamente de ese proceso íntimo. Pero como tampoco estamos para andarnos con menudencias, y como a estas alturas de la cuarentena ya hemos tenido tiempo de descubrir que no todos los retiros son iguales, nunca está de más recordar a diversos autores que debieron su obra —o parte de ella— a algún tipo de reclusión prolongada. Santo Tomás Moro Un ejemplo especialmente dramático podría ser el de Tomás Moro, gran amigo del mismo rey que le cortaría la cabeza. Su historia es bien conocida: después de haber dedicado su vida al estudio y a las leyes, convirtiéndose en uno de los humanistas más destacados de Europa, tuvo que elegir entre aceptar el cisma que proponía Enrique VIII con la Iglesia de Roma —posiblemente lo más exagerado que ha hecho un hombre por separarse de su esposa— o seguir siendo fiel a lo que su fe católica le dictaba. Él, que con tanto ahínco había cargado contra Lutero y su Reforma, no pudo más que mantenerse firme en sus convicciones. Por ello, fue acusado de alta traición y condenado a muerte, aunque él se negó a dar su vida por acabada hasta que la hoja nu hubiese traspasado la carne. Durante el tiempo en el que estuvo esperando a su ejecución en la Torre de Londres se dedicó a escribir. Así surgió La agonía de Cristo, un comentario que trata de mostrar la importancia de la aceptación del dolor, inesquivable en un mundo imperfecto. Después de su decapitación, la propia historia de cómo el manuscrito burló a los censores británicos y llegó hasta las manos de su gran amigo, el español Luis Vives requeriría un capítulo aparte. Menos funesta fue la experiencia de Michel de Montaigne. A fin de cuentas, él se encerró en una de las torres del castillo familiar por voluntad propia. Antes de eso había llevado una vida peculiar. Por petición de su padre, que quería que conociese lo que era la penuria, pasó sus primeros tres años de vida entre leñadores. Una vez cumplido el plazo regresó a la comodidad del hogar y fue instruido por un alemán que no sabía hablar francés. Debido a ese pequeña peculiaridad, durante su infancia sólo se comunicó en latín y griego. Cuando por fin acudió al colegio todo el trabajo previo resultó fructífero, ya que concluyó sus estudios en bastante menos tiempo del requerido por el resto de compañeros. Al final se dedicó a las leyes y, gracias al talante librepensador que había adquirido del humanismo clásico, se convirtió en uno de los mediadores más destacados durante las guerras de religión que azotaron al país. Su biografía está plagada de acontecimientos reseñables, pero el que ahora nos ocupa arrancó cuando cumplió los 38 años. Fue a partir de ese momento que decidió alejarse de la vida pública y recluirse en su castillo, rodeado de sus libros, con la única compañía de un sirviente que apuntase sus reflexiones. Así nacieron sus Ensayos, cuya única razón de ser giraba en torno a la pregunta "¿Qué se yo?". En el fondo, la intención más íntima de Montaigne fue pelear por retratarse a sí mismo, a su esencia, despojada de las máscaras de la apariencia; pero sus esfuerzo terminaron creando un género nuevo que influyó de manera determinante al desarrollo del pensamiento occidental. Miguel de Cervantes La historia de Cervantes y de la construcción del Quijote también podría encajar en esta lista. A nadie se le escapa que su vida fue una aventura constante. Como soldado, peleó en la batalla de Lepanto y demostró siempre gran coraje valentía. Después, en su regreso a España, cuando casi vislumbraba la costa catalana, fue apresado por una flota turca y trasladado a Argel, donde permaneció cautivo durante cinco años. Aquella fue su primera experiencia en el encierro, que marcaría su vida y que, según muchos estudiosos de su obra, resultó fundamental en su posterior creación literaria. Pero su historial carcelario no concluyó ahí. Pasados varios años, tras una vida azarosa que le llevó de un lado a otro de la península, fue apresado nuevamente en Sevilla, acusado de haberse apropiado de dinero público en la época que ejerció de recaudador de impuestos. Precisamente en esa celda, según él mismo dejó escrito, engendraría su obra más universal. El caso del pintor Xavier de Maistre sigue patrones parecidos. Él, debido a un duelo, fue recluido en su propio cuarto durante seis semanas y, buscando una manera de escapar del aburrimiento, sin ningún tipo de pretensión literaria, aprovechó ese tiempo de monotonía para componer una entretenida parodia a la que tituló Viaje alrededor de mi habitación. Lo curioso vino a ser que, sin él saberlo, alcanzó una gran celebridad en toda Francia gracias a esa obra, pero sólo llegaría a darse cuenta de ello varias décadas después. En el relato, entre otras cosas, afirma que peregrinar por una habitación es la mejor manera de viajar, precisamente porque es la más sencilla, y la más adecuada para pobres, enfermos y perezosos. El resto de la pieza es una exhibición del poder evocador de la imaginación y de la capacidad de su autor por mirar más allá de lo que, por cotidianidad, la mayoría de la gente ha dejado de percibir. Fiodor Dostoyevski Años después, a Dostoyevski le indultaron la pena de muerte a la que había sido condenado cuando se encontraba delante del pelotón de fusilamiento. Sus verdugos, en vez de asesinarle, le enviaron cinco años a realizar trabajos forzados en Siberia. Vivió ese tiempo sin la posibilidad real de comportarse de una manera distinta a un cerdo, según sus propias palabras, y aquella experiencia terminó influyendo inevitablemente en la evolución de sus ideas. Se convirtió al cristianismo y le dió un vuelco a su literatura, que todavía no había aportado a la imprenta las grandes novelas por las que se le recuerda hoy día. De una manera tristemente profética, su figura precedió a la de otros muchos artistas y escritores que encontraron su infierno particular en Siberia durante la dictadura comunista. Aunque esa es otra historia. La de Marcel Proust, sin embargo, sólo comparte con la del ruso el mismo halo de tristeza. El francés es conocido principalmente por su método de trabajo radical y por no haber dejado de escribir ni cuando le alcanzó la muerte. Pero lo cierto es que esa rutina agotadora no rigió sus actos siempre. De joven había sido un chico acomodado y hasta frívolo. Frecuentaba los grandes salones aristocráticos con un cierto aire snob, y hasta que no publicó la primera parte de À la recherche nunca fue tomado en serio en el mundo literario. Para ello, eso sí, decidió encerrarse en su habitación durante los últimos años de su vida y no salió salvo en ocasiones de fuerza mayor. La suya fue una cuarentena voluntaria, de la que surgió una de las novelas más aclamadas de la historia de la literatura. Del mismo modo, más o menos, podría decirse que comenzó la carrera cuentística de Borges. Él siempre se consideró poeta, pero un golpe accidental con el marco de una ventana le sumió en una fiebre intensa de la que despertó hecho cuentista. Al poco de salir del tiempo obligado de reposo en una cama de hospital, escribió Pierre Menard, autor del Quijote, y desde entonces se dedicó a construir una obra que ha marcado como pocas el desarrollo de la literatura posterior. Algo parecido le ocurrió a Cortázar, aunque su enfermedad sólo fue fundamental porque marcó el inicio de su vocación lectora. Durante su infancia en Argentina pasó tanto tiempo en cama y leyó tanto que los médicos le recomendaron a su madre que le quitase los libros y le obligase a tomar el sol. Al final, inevitablemente, todas esas horas encerrado acabaron despertando una necesidad por escribir que ya no trató de reprimir nunca más. A todos estos nombres podrían sumarse muchos más. Los ejemplos son infinitos y no es el objetivo de estas líneas resumirlos a todos. Basten estos pocos para probar un par de puntos: que de los mayores contratiempos pueden sacarse grandes lecciones y que hasta en los peores momentos de las cuarentenas florece el instinto creador. Visto de esta forma, el coronavirus podría llegar a ser visto, dentro de todo lo malo, como una interesante oportunidad

jueves, 20 de febrero de 2020

Magela Baudoin, finalista del Premio Ribera del Duero





La escritora boliviana Magela Baudoin (Caracas, 1973) se encuentra como finalista del VI Premio Ribera del Duero con su obra "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos". Dice la nota de El País:

Los escritores Magela Baudoin (Caracas, 46 años), Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 47 años), Marcelo Luján (Buenos Aires, 46 años), Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 49 años) y Mónica Ojeda (Guayaquil, 31 años) son los cinco finalistas de la sexta edición del Premios Ribera del Duero, que está dotado con 50.000 euros. Las obras que compiten por el premio son Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, de Baudoin; Ni aquí ni en ningún otro lugar, de Esteban Erlés; La claridad, de Luján; Algunas hipótesis en torno al fin del mundo, de Menéndez Simón; y El mundo de arriba y el mundo de abajo, de Ojeda. Los textos fueron elegidos de un total de 1.079 que fueron postulados por escritores de 30 países. Cerca del 50% de las obras postuladas fueron escritas por autores que residen en España. Sin embargo, ha habido una mayor presencia internacional. Argentina, México, Colombia y Venezuela son los países que más han respondido a la convocatoria, que reunió también a escritores de países donde no se habla español, como Polonia, Bélgica, Suecia, Brasil o Canadá. El ganador del premio, que otorgan el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero y la editorial Páginas de Espuma, será anunciado el próximo 24 de marzo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Entre los autores que han sido distinguidos con el galardón se encuentran la argentina Samanta Schweblin y los mexicanos Antonio Ortuño y Guadalupe Nettel.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Pérez-Reverte publica su nuevo libro "Sidi"

 Portada del libro

Salío a la luz la novela de Arturo Pérez-Reverte "Sidi", un relato sobre el Cid Campeador Rodrigo Diaz Vivar; presentamos parte de la entrevista otorgada a ABC de España:

Se acaba de publicar «Sidi» (Alfaguara), la última novela del escritor y miembro de la Real Academia Española (RAE) Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951). Sidi es Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, donde empieza su leyenda: su liderazgo, el sentido del honor, del valor, de la lealtad y de la dignidad, pero también del orgullo, la rapiña, la sangre y la espada. Un viaje a través del tiempo a esa España de hombres duros, con otros ideales; hombres de coraje y estrategia en la batalla, en las esperas, en las incertidumbres... Cuando el eco de la batalla de Pinar de Tébar aún resuena en mi cabeza, hablamos. Siglo XI, plena Edad Media, España de moros y cristianos. Sidi se gana la vida en el destierro. ¿De qué habla esta novela? Hay dos planos fundamentales: el primero es cómo era la frontera en el siglo XI, que era nuestro lejano Oeste. Se trataba de una frontera muy peligrosa e inestable, llena de gente igualmente peligrosa. El otro plano es una reflexión sobre el liderazgo: cómo una persona es capaz de hacerse con el control, con el respeto y con el mando de una mesnada de gente dura y peligrosa en un lugar no menos peligroso. Es decir, cómo alguien es capaz de hacer que lo sigan, incluso que mueran por él. Es un doble plano: el personaje y la época. Dice que hay muchos Cid en la historia de España, unos mejores que otros. Pero este es el mío. Y yo quería contar un Cid que todavía no se hubiera contado, sobre todo en el momento en el que él se forja. A ese Cid he llegado con toda la documentación, pero también con toda mi biografía personal. He volcado cuanto sé del ser humano en ese tipo de cosas, y mi mundo está muy presente en esa novela. El Cid mira el mundo como yo lo miro: le he dado mi mirada. Por eso hay una carga personal, una parte biográfica. Cuando hablo de violencia, de muerte, de sangre, hasta cierto punto las he vivido. Como fotoperiodista bélico ha cubierto diversos conflictos, como los sucedidos en Líbano, Sudán, Bosnia... Y como escritor las batallas están presentes en muchas de sus novelas. ¿Por qué esa fascinación por la guerra? No es fascinación. Yo salí de casa muy joven, con una mochila y unos libros, y fui a una guerra. Y me di cuenta de que era un lugar muy especial. Porque en la guerra aprendía cosas en un día que igual hubiese tardado diez años en aprender. Yo tenía veinte años y tenía una visión de la cultura que me permitía interpretar la guerra como algo más que un mero espectáculo de barbarie. Era nutritiva en el sentido intelectual. Aprendí sobre los seres humanos, sobre sus comportamientos, sobre el valor de las cosas. La guerra es horrorosa. Me fascinó más bien el sentirme cercano a las verdades de lo que es el ser humano. Debajo de la leyenda o lo romántico del personaje subyace la más terrible de las violencias. En «El pintor de batallas» hace una profunda reflexión sobre la crueldad como un impulso irresistible. ¿Es la crueldad inherente al hombre? El ser humano es un animal muy peligroso, y sí, cruel. La cuestión es que nosotros queremos que el mundo sea de una manera: que haya reglas, normas de comportamiento, además de principios morales, de una Ilustración que nos hizo cambiar la forma de mirar el mundo, o de un Renacimiento. Hay eso: de Homero y Platón hasta ahora. Pero es que el mundo no es así. Esto es una pequeñísima parte del mundo. En cuanto sales fuera, en cuanto te vas a la India o África además le añades la guerra. Ese es el mundo real. Creemos que todo es estable, y cuando has estado por Beirut o Sarajevo te das cuenta de que basta una crisis política, económica o social, para que toda se vaya al carajo. ¿Qué da la guerra? La guerra te da la conciencia, la lucidez de un marinero, que ha de estar siempre atento al mar. Y esa certeza del desastre como algo posible, que el occidental ha perdido, nuestros abuelos la tenían todavía. Había entonces una mayor proximidad con la realidad de las cosas. Yo he visto la violencia: he visto matar, he visto torturar, y he sido amigo, además, de gente que hacía esas cosas. Y esa misma gente que ha hecho cosas horribles ha hecho, el mismo día, cosas estupendas. Eso te da una medida de las cosas muy distinta. Con eso hago novelas. Y esta novela transcurre en un tiempo violento, de una terrible inseguridad y donde sobrevivir era difícil. ¿Cuál cree que es el precio que ha pagado el ser humano por la seguridad que disfrutamos hoy en día? Somos más vulnerables. En esta novela hay una cosa que he intentado que se remarcara mucho. Es el hecho de que todo el mundo se pasa mucho rato mirando. Mi intención era decir que, en el siglo XI, en esas fronteras y sitios peligrosos la gente miraba porque mirar significa vivir o morir. Por eso en la novela son tan importantes los momentos en los que los guerreros miran, observan, se paran, etc. Ahora, lo único que miran los seres humanos es el móvil o la televisión. La realidad no la miramos. El mundo es un lugar hostil poblado a menudo por hijos de puta: esa es una definición muy justa de lo que es el mundo. Si estás atento, si estás mirando, puedes sobrevivir mejor. Esa falsa seguridad que nos da el no mirar la realidad la pagamos muy cara.
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miércoles, 21 de agosto de 2019

Periodista Ramón Grimalt gana el Premio "Letras de Iberoamerica"

A la izquierda Ramón Grimalt
                                                    
El periodista español Ramón Grimalt quien radica en La Paz (Bolivia) se hizo acredor del Premio Literario Internacional "Letras de Iberoamerica"  convocado por la revista literaria mexicana En Sentido Figurado, por su obra "Gracias mamá" en a que retrata a violencia de género e intrafamiliar.  Dice la nota de Página Siete:
Con la obra Gracias mamá, sobre la violencia de género, el periodista español radicado en Bolivia Ramón Grimalt ganó el Tercer Premio Literario Internacional “Letras de Iberoamérica 2019”, de México en la categoría de microrrelato. El fallo fue publicado ayer por la revista especializada En Sentido Figurado, organizadora del certamen internacional. “Hace 15 días me llegó un mensaje que decía que estaba entre los ganadores, pero no sabía el puesto. Ya estar ahí, para mí supuso una gran alegría y al saber ayer el fallo del concurso, lógicamente, uno se siente muy feliz y contento”, contó Grimalt. El periodista explicó que la escritura es un hobby para él porque considera “que aún no tiene ni el oficio ni el tiempo para dedicarse profesionalmente a escribir”, que es lo que realmente le gustaría hacer. Comentó que se animó a presentarse al premio -que conoció a través de internet- por las características de la convocatoria. “Me pareció interesante (el concurso) porque me permitía contar en ficción, algo que es muy real, que es la violencia intrafamiliar. Todos los días me hago eco de noticias que sin duda superan la ficción”, indicó. Respecto a la temática del relato ganador, Grimalt detalló que decidió “ficcionar” una realidad que cubre, vive y conoce, con la que convive todos los días en los noticieros que conduce. “Me pareció una buena forma no sólo de reivindicar el papel de la mujer como madre e hija, pero también de una mujer que responde. Mi relato responde a un clamor, a un abuso cometido en el entorno familiar, que es donde más violencia existe”, acotó. En la categoría Microrrelato -a la que debía presentarse un texto de máximo 20 líneas- el segundo lugar fue para Mal sueño, de José Natividad Méndez Patiño (México) y el tercero para Meñiques, de Sergio Gustavo Simionato (Argentina). “El microrrelato me apasiona porque me permite ser muy periodista. Economizar palabras, contarlo todo en breve y no romperme demasiado la cabeza. Tienes que ser muy preciso y conciso”, indicó Grimalt. Según la convocatoria, el premio consiste en un Diploma de Reconocimiento del Consejo Editorial de la revista En sentido figurado y la publicación de la obra premiada en su siguiente edición, en la sección Especiales. “Los componentes del jurado ratifican que en su valoración final se privilegió la creatividad y la originalidad de las propuestas, así como su calidad formal”, indica el acta de resultados. El jurado estuvo conformado por Ángel González González, Inmaculada Barranco, Pedro Herrero Amorós, Carlos Hidalgo Villalba, Cony Pedraza, José Sánchez Hernández, Juan Pablo Varela Cordero y José Gutiérrez-Llama. Tras un largo proceso en que previamente se dio lectura a los más de 1.800 trabajos presentados a concurso, “los miembros del jurado coinciden en reconocer y valorar el esfuerzo acreditado en los textos recibidos, cuyo número ha desbordado con creces las más optimistas previsiones”, agrega el documento. Actualmente, Grimalt prepara la presentación en los próximos meses de su libro de relatos breves Cuatro hectáreas, editado por 3600. “Es una apuesta más, veremos la respuesta del lector. Creo que la literatura es una prolongación natural del periodismo”, finalizó el periodista.

Acta del fallo del jurado
          Revista con las obras ganadoras publicadas

jueves, 8 de agosto de 2019

Pérez-Reverte: tenemos menos libertad


Interesante entrevista que se le realiza al autor del Capitán Alatriste por el periódico español ABC, en ella nos expone, como daga al cuello, el hecho de que perdemos cada vez más nuestra libertad. Dice la nota:

No me creo que le guste la vacación. Nunca me ha gustado. En lo que la gente llama vacación yo paso el tiempo trabajando. Y cuando navego tampoco es vacación. El ocio es muy aburrido. No puede dejar de escribir. Lo que no puedo es dejar de leer ni de imaginar. Escribir me parece la parte más vulgar del proceso, pero no me puedo pasar dos años leyendo e imaginando, porque de algo tengo que vivir. Y ahora con la tecnología puede hacerlo en cualquier parte. Tengo un Nokia y antiguo. Leo siempre en papel. Escribo en ordenador, pero lo imprimo, lo corrijo en el papel, y luego meto los cambios en la máquina. Soy un lector adiestrado en el hábito, en la costumbre. A fin de cuentas son las maneras las que nos definen. Su mejor edad, su mejor talento. Si por edad entiendes la experiencia y por talento te refieres a aprovechar mejor mis recursos y los de mi alrededor, puede que sea un buen momento. También me refiero al hombre vital y seductor. No siempre la edad mejora al hombre. He visto a jóvenes brillantes convertidos con el tiempo en payasos de sí mismos. Yo preferiría tener 30 años y que me bastara una mochila para ir por el mundo. No se puede quejar. No me quejo, y es cierto que el futuro ya no me preocupa, sobre todo porque el mío es ya sólo a medio plazo. Pero añoro al chico sin ataduras ni responsabilidades que hacía de reportero en un mundo en llamas. He ganado tranquilidad pero he perdido adrenalina y libertad. Todos hemos perdido libertad. Federico lo decía ayer. Nunca hemos sido menos libres. Yo viví los 70, aún bajo el franquismo, y fuera de la política, la libertad era absoluta. Ahora vivimos entre montones de inquisiciones. Y este puritanismo espantoso. Nunca he sentido mi libertad personal tan amenazada como en los últimos 10 años. La estupidez es una mala compañera de viaje de la libertad. La estupidez. El malo es suficientemente inteligente para darte la libertad que sabe que necesitas. El estúpido te las niega todas. Primero nos mandaron los ricos, luego los resentidos y ahora los estúpidos. ¡Los rencorosos! Hablo del ajuste de cuentas de finales del siglo XX. Al menos los resentidos tenían lecturas, agallas, inteligencia, desesperación, ganas de pelear. Los estúpidos no son nada pero son muchos. Las redes sociales son un buen escaparate de esta estupidez. Pero. Pero no es su culpa. Los hombres siempre buscamos culpables ajenos de los propios errores, olvidando que todo esto –y también los políticos– lo hemos fabricado nosotros. Torra, Sánchez o Rufián no tienen realmente la culpa. Nosotros somos los culpables de que estén ahí. ¿Le importa? Es morbosamente divertido comprobar cómo se cumplen algunos de mis pronósticos escritos en artículos de hace 20 años. Los que entonces me llamaban pesimista hoy me dan la razón. Ignacio Camacho. Es el columnista más fino y sensato. Hace años me llamaba pesimista y ahora reconoce que más bien soy realista. La ficción. Con mis novelas no pretendo mejorar el mundo ni hacer ningún bien. No tengo objetivo moral, social o intelectual. Me gusta contar historias, imaginarlas. Disfruto sobre todo imaginándolas, pero tengo que escribirlas para financiarme. Su vida, su literatura. Con la mirada que mi vida me dejó escribo hoy mis novelas. El mundo. El mundo tal como lo conocí está en demolición. El mundo presente no me interesa demasiado como novelista. La demolición. Yo vengo de un mundo en que Homero, Platón, Aristóteles, Shakesperare, Cervantes, Montaigne o Velázquez tenían un sentido y formaban un sustrato sobre el que fui educado. Ellos son mi interés y están en demolición. Ese Occidente, luz del mundo, está desapareciendo. Todas mis novelas están relacionadas con la certeza de este mundo y me incita que así sea. Todos los genios creen que su mundo se apaga y al final perdura. Homero desaparece. Pregunta por la calle quién es Homero, o Montaigne. Nos ha tocado el final de un ciclo. No me siento desgraciado. Es una hermosa nostalgia de fin de fiesta. Me siento Fabrizio Salina paseando por Palermo con esa música que resume todas las cosas hermosas. Claro que para entenderlo hay que haber leído «El Gatopardo». Qué es el verano Una sopa fría. El salmorejo. Una textura. La piel bronceada -de una mujer, naturalmente-. Una canción. Más bien una melodía: Europa, de Santana. Bueno, y una canción. Sapore di sale. Un amor. Con 15 años cualquier amor es adecuado. Un olor. Tomillo mezclado con salitre, junto al mar. Resucite a uno que no conoció. Me gustaría tomarme unas copas con Joseph Conrad, despacio, mientras anochece, hasta que ya sólo fuéramos dos voces en la oscuridad.

martes, 25 de junio de 2019

Reseña sobre la Biblioteca Boliviana del Bicentenario


En el períodico El País (España) se ha publicado un artículo de Andrés Rodriguez que reseña el trabajo que se está realizando por parte del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) dependiente de la Vicepresidencia del Estado; trabajo por el cual se pretende recuperar obras literarias de diversos campos académicos. Solo un error; no es una biblioteca quien realiza la recuperación. Dice la nota:

 

Las distintas voces de la historia, relatos olvidados que ven sus páginas desempolvarse y estudios sociales que son primicia en castellano, entre otros tesoros literarios, son algunos de los libros que permanecieron ocultos y hoy han sido recuperados en el catálogo de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB). El proyecto editorial, impulsado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, se ha dado a la tarea de reeditar obras que no pasaron de su primera edición, que quedaron agotados hace años o que nunca fueron traducidas al español. La iniciativa seleccionó 200 títulos que van desde historia, artes, estudios antropológicos y sociológicos considerados “fundamentales” para entender los procesos históricos de esa nación sudamericana y, en algunos casos, de América Latina. Según Eduardo Paz, director general del CIS, una de las obras que destaca de la colección y le sorprende que no haya existido antes una edición boliviana es Si me permiten hablar… Testimonio de Domitila, una mujer de las minas de Bolivia, de la escritora brasileña Moema Viezzer y publicada hace más de 40 años por la editorial mexicana Siglo XXI. Setenta ediciones después y 15 traducciones a distintos idiomas, la historia de la activista por los derechos humanos y sociales Domitila Barrios de Chungara, reconocida por su lucha pacífica contra las dictaduras de René Barrientos Ortuño y Hugo Banzer Suárez, es publicada por la BBB. “Debe ser el libro que trata sobre Bolivia que más se conoce en el mundo”, explica Paz a EL PAÍS vía telefónica. Alba María Paz Soldán, Doctora en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Pittsburgh, en EE UU, resalta que la colección de la BBB le da voz a etnias indígenas, con publicaciones como Vocabulario de la lengua aymara –de Ludovico Bertonio–, o el Diccionario etimológico y etnográfico de la lengua guaraní hablada en Bolivia –de Elio Ortiz y Elías Caurey–. Además valora que esta seria literaria rescate la obra de escritoras como Adela Zamudio e Hilda Mundy, dos pioneras de las letras y el movimiento feminista literario de este país sudamericano. “Es fundamental que se recupere una parte de la literatura femenina, porque ambas son autoras destacadas y adelantadas a su tiempo. A través de distintas obras se está recuperando los aportes de varios sectores un poco olvidados por la cultura oficial o por falta de circulación”, dice la catedrática. Christian Reynoso, escritor peruano y Magíster en Literatura Hispanoamericana, opina que la BBB es una iniciativa “digna de admirar” y lamenta que en Perú no haya este tipo de proyectos a esa escala ni desde las instancias del Gobierno ni desde la empresa privada. “En términos amplios, me parece que la recuperación y reedición de libros y autores a través de este tipo de proyectos y bibliotecas permiten completar la historiografía de un país en sus más diversas ramas de artes, ciencias sociales, historia, política, etcétera”, explica el también periodista oriundo de Puno.
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miércoles, 19 de junio de 2019

No mas Bryce Echenique

El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique (Lima, 1939) autor de la maravillosa Un mundo para Julius, ha decidido retirarse del mundo litarario pero antes ha hecho entrega al Instituto Cervantes de varios ejemplares de su obra, concretamente una caja con nueve ejemplares de su obra, caja que por decisión del escritor se abrirá en cien años, específicamente el 2119. Dice la nota de El País:

La taquilla número 1.216 de la Caja de las Letras, en el Instituto Cervantes, ya contiene el legado que entregó ayer en mano el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, de 80 años. En el interior de la caja dejó nueve ejemplares, en ediciones en español, ruso, japonés, francés o italiano, de algunas de sus obras, como Un mundo para Julius, la primera y más celebrada, de 1970, y la última, la tercera entrega de sus Permiso para retirarme. Antimemorias, publicada en abril de este año. Un libro que, como prometió ayer el limeño, será el último: “El título es una declaración de principios. No tengo pensado otro proyecto”. Instantes después introdujo esos volúmenes en la caja que tiene su nombre y en la que algún día hubo dinero (la sede del Cervantes fue la del Banco Central). Hoy contiene libros.Bryce, de traje gris oscuro y corbata roja, ha decidido que su caja se abra dentro de un siglo, el 18 de junio de 2119, fecha en la que, como añadió el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, “se podrá saber las dedicatorias a sus amigos que hay en estos libros”. Algunos de ellos estaban a su alrededor, por lo que el autor, “muy agradecido”, les dijo que estos “habían estado a la superaltura”. Preguntado por el caso de sus plagios de artículos de prensa, por el que fue condenado a una multa de 42.000 euros en Perú, en 2009, aseguró que recurrió y que la Fiscalía de Perú le absolvió “completamente”. El homenaje al limeño continuó con una mesa redonda en la que participaron, además de García Montero, la escritora Almudena Grandes, el cantautor Joaquín Sabina (que desde hace años lo considera su “hermano”), el editor Jesús García Sánchez, el escritor José Esteban y el consejero cultural de la Embajada del Perú, Alonso Ruiz Rosas, moderados por la profesora Ana Pellicer. Una reunión con conocidos porque, como dijo Bryce, “la patria son unos cuantos amigos y unos cuantos paisajes inolvidables”. El escritor fue acogido con aplausos por el público que llenaba el salón de actos y que, desde una hora antes de que empezara el acto, hacía cola en la calle para escucharlo. Todos los participantes confiaron en que reconsidere su decisión de no escribir más. Grandes afirmó que a Bryce “es uno de los escritores a los que más homenajes haría”. “Y de los que más me ha influido. Un mundo para Julius construyó un mundo para mí”, añadió la autora, colaboradora de EL PAÍS.

lunes, 17 de junio de 2019

Rodrigo Urquiola gana el XXV Premio Internacional de Relatos Cortos José Nogales


El escritor boliviano Rodrigo Urquiola (La Paz) es el ganador del XXV Premio Internacional de Relatos Cortos José Nogales otorgado por la Diputación de Huelva (España); ganó el concurios con su cuento Ashley; el jurado indicó que es una obra de alta calidad literaria. Dice la nota:

El cuento 'Ashley' ha sido elegido por unanimidad de los miembros del jurado -compuesto por Juan Villa, Hipólito González y Francisco Silvera- destacando de él "su elevada calidad literaria sustentada en una gran capacidad metafórica, una brillante y compleja estructura narrativa y en la verosimilitud de sus líneas argumentales". De nuevo el Premio de Relatos Cortos José Nogales cruza el Atlántico, al igual que sucedió en la pasada edición en la que el cubano Alberto Guerra se alzó con el galardón con 'El pianista del cine mudo'. En esta ocasión, Rodrigo Urquiles Flores se convierte en el primer escritor boliviano en alzarse con este premio -dotado con 6.000 euros y la publicación de la obra- y el sexto escritor iberoamericano que lo logra, junto a dos mexicanos, dos argentinos y un cubano galardonados en anteriores ediciones. Respecto al certamen, en esta edición se han rozado los 500 relatos presentados procedentes, entre otros países, de Colombia, Canadá, Suecia, República Checa, EE.UU., Argentina, España, Bolivia, Italia, México, China (Shanghai) y Costa Rica, superándose las 435 obras presentadas en la pasada edición.

martes, 28 de mayo de 2019

Emiten trailer del documental sobre Vargas Llosa

La Televisión Española (RTVE) ha emitido el trailer del docucumental de los primeros años de escritor de Mario Vargas Llosa denominado "Mario y los perros". Este documental cubre la primera esta de escritor del Nobel desde los 10 años hasta sus 26 años, incluídos la publicación de "La ciudad y los perros" y  su matrimonio con Julia Urquidi. Dice la nota:

RTVE, cadena de televisión española, dio a conocer el tráiler del documental que abarca 16 años ─desde los 10 hasta los 26─ en la vida del escritor peruano Mario Vargas Llosa. El largometraje mostrará su estancia en el colegio militar Leoncio Prado, su etapa como universitario, su primer matrimonio con Julia Urquidi, su viaje a Europa y la publicación de su primera novela “La ciudad y los perros” (1963). ¿Que llevó al joven Vargas Llosa a viajar a París para escribir "La ciudad y los perros"?¿Qué sucedió, en aquellos años, para que surgiese su primera gran novela? Estas son algunas de las preguntas que busca responder el documental "Mario y los perros", que se estrenará el próximo 27 de junio, en España, y cuyo tráiler se puede ver en la nota. El documental “Mario y los perros”, dirigida por Chema de la Peña, cuenta con la presencia de amigos del ganador del Nobel de Literatura como Alfredo Barnechea, Alonso Cueto, Harry Belevan, Jorge Edwards y Rosa Regàs. Mira también Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler: "No puedes dejar que decida tu vida un grupo de paparazis" En el documental, dedicado a los inicios literarios de Mario Vargas Llosa, también brindarán su testimonio el exguerrillero peruano Héctor Béjar y el historiador Carlos Aguirre. Por otro lado, incluirá material de archivo de los fallecidos Carlos Barral y Julio Cortázar. El lanzamiento de “La ciudad y los perros” marcó el debut como novelista de Vargas Llosa a los 26 años. Con este título obtuvo el Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral en 1962, convirtiéndose en el primer extranjero en obtener el mencionado reconocimiento. “Mario y los perros” es producida por Azul Media y la cadena RTVE. Tras su estreno, el 27 de junio, será difundida en distintas salas de cine de España.
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viernes, 3 de mayo de 2019

Penguin Random House al acecho nuevamente



El conglomerado editorial Penguin Random House perteneciente a la multinacional Bertelsmann SE & Co. KGaA acaba de adquirir a la Editorial Salamandra (España), una de las pocas editoriales independientes. Dice la nota:

Penguin Random House ha firmado este viernes la adquisición de Ediciones Salamandra, creada en octubre de 2000 por Pedro del Carril y Sigrid Kraus, según ha informado el grupo editorial en un comunicado. El anuncio de la compra, sin que se hagan públicos los términos de la transacción, ha sido realizado por Markus Dohle y Núria Cabutí, CEO mundial de Penguin Random House y CEO de Penguin Random House Grupo Editorial, respectivamente, y por Pedro del Carril y Sigrid Kraus. La adquisición de Ediciones Salamandra permite a Penguin Random House unir a su catálogo a autores como J.K. Rowling, Antoine de Saint-Exupéry, Andrea Camilleri, Jonathan Franzen, Jonas Jonasson, Ferdinand von Schirach, Margaret Atwood, Zadie Smith, Philip Claudel, Annie Barros, Mary Ann Shaffer, Amor Towles o Mark Haddon, entre otros. El grupo editorial, líder mundial en la edición de publicaciones generales, considera que con esta compra "consolida su liderazgo e incrementa su cuota en el mercado en lengua española, tanto en España como en América Latina en el segmento de libro adulto, libro infantil y juvenil, camino que inició en 2014 con la adquisición de Santillana Ediciones Generales, seguido en 2017 por la de Ediciones B". Núria Cabutí ha mostrado su orgullo de que Del Carril y Kraus "hayan confiado en nosotros para depositarnos su legado editorial. Mantendremos la identidad y autonomía editorial de Ediciones Salamandra y estamos ilusionados en trabajar con su equipo para continuar ampliando la base de lectores y mercados donde llegan sus obras". A juicio de Pedro del Carril, "entre los grandes grupos editoriales del mundo, ninguno más idóneo que Penguin Random House para recoger y continuar un legado de treinta años dedicados a la edición de calidad". Sigrid Kraus, que continuará como directora editorial de Ediciones Salamandra trabajando directamente con Cabutí, ha dicho sentirse "muy satisfecha de que haya surgido esta magnífica oportunidad para asegurar la continuidad de Salamandra". Ediciones Salamandra empezó a desarrollarse como editorial independiente unos diez años antes de su creación, en 1989, cuando Del Carril y Kraus se hicieron cargo en España de la filial de la editorial argentina Emecé Editores. La intención era publicar en España los mejores autores del fondo editorial en Argentina y "desarrollar una línea narrativa acorde con los gustos del mercado español". A finales de septiembre del año 2000, los dos artífices de Salamandra acordaron comprar la totalidad de Emecé España y cambiaron el nombre por el de Ediciones Salamandra. A lo largo de estos años, en su catálogo, con más de 500 escritores, hay autores como Jennifer Egan, Nicole Krauss, John Boyne, Khaled Hosseini y Antonio Manzini. Además, cuenta con varios sellos, como los de Narrativa, Black, Novela Joven, Blue, Ñ, Català, Fun & Food, Graphic y Letras de Bolsillo. Penguin Random House se compromete a "mantener la identidad y vocación editorial de cada uno de los sellos" y seguirá publicando originales en español y traducciones al español y catalán de obras de ficción y no ficción para público infantil y adulto en formato de tapa rústica, de bolsillo y digital, tanto ebooks como audiolibros. 
Penguin Random House
Ediciones Salamandra

martes, 23 de abril de 2019

Poetisa uruguaya Ida Vitale Premio Cervantes


El Premio Cervantes de Literatura, considerado el Nobel de las letras castellanas, se entrega cada 23 de abril en conmemoración a la fecha de muerte de Miguel de Cervantes; este año el Premio ha recaído en favor de la vate uruguaya Ida Vitale por ser su lenguaje uno de los más reconocidos, como se señalo en El País; dice la nota:

Un final improvisado lo dijo todo. Ida Vitale (Montevideo, 1923) había finalizado su discurso. Acalló los aplausos con un gesto. “Querría hacerme perdonar la audacia de venir aquí, a este lugar, y meterme a hablar de Cervantes”. Solo después descendió las escaleras del púlpito laico del paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, donde esta mañana ha recibido el Premio Cervantes 2018 de manos del rey Felipe VI. Había dicho lo que no estaba escrito y quería decir, una de esas “cosas absurdas y desacomodadas” que le salen del alma, como los besos que envió con la mano al público al recoger el premio y al Rey tras escuchar su discurso. Si una estadística tuviese sentimientos, se podría concluir que al Premio Cervantes le gustan tan poco las escritoras como los autores uruguayos. Con Ida Vitale mitigó una pizca ambas cojeras. Ayer se convirtió en la quinta mujer en recibir el galardón y el segundo autor uruguayo, tras Juan Carlos Onetti (1980), compañero de filiación poética de la propia Vitale: la Generación de 1945. Incluso en una ceremonia protocolaria, ensayada ya en más de 40 ocasiones desde que se concedió el premio por primera vez en 1976, afloró esa naturaleza híbrida de la poeta uruguaya, tan dotada para la erudición como para la espontaneidad. “Ahora seres benévolos y palpables movieron las piezas de un superior ajedrez, situándolas en posición favorable y acá estoy, agradecida, emocionada”, señaló ante un auditorio con más poetas que políticos, salvo algunas excepciones obligadas como la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, y el ministro de Cultura, José Guirao. Confesó Vitale que, pese a su escepticismo, mantiene cierta confianza infantil en las coincidencias. Estos días, mientras el discurso rondaba por su cabeza, escuchó en dos ocasiones por casualidad Pompa y circunstancia, de Elgar, cuya pertinencia hoy habría quedado fuera de duda. También que al reordenar su biblioteca en Montevideo descubrió un apego a prueba de mudanzas y exilios por El Quijote, cuyas ediciones repetidas la acompañan aunque escasee el espacio. Un libro en el que ha depositado, como un pensamiento mágico, la capacidad “de precipitar hacia mí la buena voluntad del azar”.
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Sobre la autora

jueves, 21 de marzo de 2019

Aparece manuscrito de Cien años de soledad

Un manuscrito que se creía perdido de la obra cumbre de García Marquéz apareció en México, se trata del manuscrito que el autor regaló a Emmanuel Carballo crítico literario; dice la nota:
Quizá la mejor explicación sobre la prodigiosa imaginación de Gabriel García Márquez la hizo su padre: “tenía una capacidad para inventar más allá de la realidad que veía. Siempre he dicho que tenía dos cerebros. A mí nadie me quita la idea de que Gabito es bicéfalo”, decía don Gabriel Eligio García. Ese formidable talento fabulador lo volcó en sus obras, pero también le gustaba fantasear con las historias reales detrás de su literatura. García Márquez fabricó una leyenda sobre los pormenores de su legendaria obra Cien años de soledad. Jugaba al despiste, aseguraba que tuvo que mandar el original en dos partes a la editorial Sudamericana porque se quedó sin dinero en la oficina de correos y solía decir que no sabía dónde estaban los manuscritos. Uno de esos supuestos textos perdidos ha salido a la luz en México. En la colonia Roma, en el nuevo escaparate de la Fundación Slim, en una habitación y frente a una cama, en un librero virreinal, como sanctasanctórum, está el manuscrito de Cien años de soledad que Gabriel García Márquez le regaló a su amigo, el crítico mexicano Emmanuel Carballo (Guadalajara, 1929), con correcciones del propio autor colombiano. El mecanografiado está protegido por una caja roja en forma de libro en la que se destaca su lomo con dos franjas negras. En la primera, se lee el nombre del autor y de la obra que desató el boom de la literatura latinoamericana; en la segunda, reza la leyenda en mayúsculas: Copia mecanografiada de la novela obsequiada a su corrector el escritor mexicano Emmanuel Caballo. Más abajo dice con letras doradas: En México, 1965 - 1966. “García Márquez se refirió en varias ocasiones a esos manuscritos que había perdido de vista. Habla de su historia, lo que pasa es que él endulzó el relato, dice que no sabe si hay otras copias de las cuales él no tiene conciencia, lo que dudo, porque no se ajustan a la evidencia material y a la génesis del texto que yo he podido rastrear”, dice Álvaro Santana-Acuña, investigador de cabecera de la Fundación García Márquez y autor del libro Ascent to Glory: How 'One Hundred Years of Solitude' Became a Global Classic. La evidencia material, el registro que aparece en la edición conmemorativa de la obra la Real Academia Española, constata que existen cuatro manuscritos: “Pera Araiza (quien se encargó de pasar a limpio el texto escrito a mano) había mecanografiado el original con tres copias. Fue aquel el remitido a comienzos de agosto a la editorial Sudamericana en dos paquetes postales. Álvaro Mutis llevó poco después a Buenos Aires otra copia; la tercera, siempre según el testimonio de García Márquez, “circuló en México entre los amigos” que lo habían acompañado en las duras, mientras que la cuarta la mandó a Barranquilla “para que la leyeran tres protagonistas entrañables de la novela: Alfonso Fuenmayor, Germán Vargas y Álvaro Cepeda, cuya hija Patricia la guarda todavía como un tesoro”. Las otras, supuestamente, se han perdido”. El propio García Márquez endulzó más aún el relato: “Sin embargo, en alguna parte del mundo puede haber otras copias”, según explicó en un artículo de 2011 para EL PAÍS titulado La odisea literaria de un manuscrito.
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domingo, 27 de enero de 2019

Patricio Pron gana el Alfaguara 2019


El escritor Patricio Pron (Argentina, 1975) es el ganador del Premio de Novela Alfaguara 2019 dotado con un monto de $us175.000.-; el  premio lo recibe por su novela "Mañana tendremos otros nombres" que relata las rupturas amorosas en tiempos del Tinder. Dice la nota:

El escritor argentino Patricio Pron ha sido galardonado con el Premio Alfaguara de Novela 2019, dotado con 175.000 dólares (154.000 euros), por su novela Mañana tendremos otros nombres, según el fallo unánime del jurado. El jurado, presidido por Juan José Millás, ha considerado que la obra de Pron es un texto "sutil y sabio, de gran calado psicológico, que refleja la época contemporánea de manera excepcional y toma el pulso a las nuevas formas de entender los afectos". Una "fascinante autopsia de una ruptura amorosa que va más allá del amor: es el mapeo sentimental de una sociedad neurótica donde las relaciones son productos de consumo", destaca el jurado. Pron (Rosario, 1975), que presentó su novela al premio con el título El museo de las relaciones rotas y bajo el seudónimo No Soy Stiller, es autor de cinco libros de relatos, siete novelas y un ensayo. Es doctor en Filología Románica por la Universidad Georg-August de Göttingen (Alemania) y vive en Madrid. El premiado explicó que la idea para esta novela surgió en el metro, mientras observaba a otros viajeros "escogiendo gente en Tinder", una popular aplicación de citas, y por experiencias de amigos de su edad –tiene 43 años– que después de relaciones largas regresaban "al mercado de la soltería" y se encontraban con que las formas de contacto habían cambiado radicalmente. "De un tiempo a esta parte da la impresión de que en torno al amor confluyen otras cosas, como dispositivos tecnológicos, dinámicas económicas, instituciones sociales que están cambiando el concepto del amor, de modo que resulta cada vez más difícil imaginar un final feliz para una relación", indicó. El jurado ha estado integrado además por los también escritores Jorge Fernández Díaz y Manuel Vilas, la editora Gunilla Sondell, la directora de la librería Oletvm de Valladolid, Estrella García, y Pilar Reyes (con voz pero sin voto), directora editorial de Alfaguara.
Blog de Patricio Pron
Web oficial de Patricio Pron

viernes, 27 de abril de 2018

Nicaragüense Sergio Ramirez Premio Cervantes 2017



Sergio Ramirez (Nicaragua, 1942), recogió el Premio Cervantes 2017, dice la noticia:


El escritor nicaragüense Sergio Ramírez acaba de recibir el Premio Cervantes, a los 75 años, por una extensa obra plena de hallazgos humanos y de sensibilidad política, pero la verdad es que desde hace varias décadas ha sido común en Colombia ver su nombre en los anaqueles de las librerías y en las páginas de EL TIEMPO. En agosto de 1990, cuando aquí se lo conocía sobre todo como un narrador de peso que había terminado de vicepresidente del primer gobierno del sandinista Daniel Ortega, Ramírez vino a Bogotá a revisar los libretos de una serie de televisión de RTI –transmitida luego en la prestigiosa franja del 'Cuento del domingo'– basada en su novela negra 'Castigo divino'. Desde entonces, mientras él retomaba, a pesar de los intentos de censura, la carrera literaria que acaba de ser premiada, su nombre ha sido pronunciado con respeto por los lectores colombianos y del mundo.Ramírez ha recibido decenas de premios durante su larga carrera por una obra que hoy es la suma de 48 libros. Ha narrado las luchas de su país, con humor y pulso de poeta y con espíritu de historiador, en volúmenes monumentales como 'Un baile de máscaras'; 'Margarita, está linda la mar'; 'Adiós, muchachos'; 'Sombras nada más' y 'El cielo llora por mí'. Y en todos ha dejado entrever, libre siempre de la tentación panfletaria, la compasión y la defensa de la libertad, que son el origen de sus dos vocaciones: la literatura y la política. Pero sí que ha sido claro el mapa de su obra –y su empeño en reivindicar una identidad nicaragüense a partir de Rubén Darío– en estos días del Premio Cervantes. Cada vez más lejos de Ortega, a quien ha llegado a describir como un aspirante a Putin, el formidable escritor ha dedicado su Cervantes a “la memoria de los nicaragüenses que en los últimos días han sido asesinados en las calles por reclamar justicia y democracia”. No podía ser de otra manera. No hay uno solo de sus libros que no sea un fino tejido literario, una crítica a las tiranías y una reivindicación de la humanidad de su pueblo.
Para saber más:
Página oficial del escritor
Sergio Ramírez en Wikipedia
Libros

domingo, 19 de noviembre de 2017

Alejandro Morellon revela su obra

El escritor español ganador del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Marquez, habla sobre la obra ganadora "El estado natural de las cosas"; dice la nota:
El escritor español Alejandro Morellón Mariano cuenta que cuando tenía ocho años, en lugar de jugar a los carros, él tenía un entretenimiento un poco extraño, que llevó incluso a su mamá a pensar que “era autista”. Morellón solía descolgar un espejo grande que había en su casa y lo ponía en su pecho en dirección al techo. “Caminaba mirando el espejo y hacía como si estuviera andando por el techo, sorteando las lámparas; y mi juego era caminar como si fuera Spiderman”, dice. Varios años después, al recordar esta imagen de la infancia, Morellón comenzó a escribir el cuento ‘El estado natural de las cosas’, que le da el título al libro con el que ganó esta semana la cuarta edición del Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, organizado por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia. Se trata de siete relatos literarios, cuyos protagonistas transitan la delicada línea de “la fantasía y la violencia de lo cotidiano”. “Los lectores se van a encontrar con unos personajes que juegan a distorsionar la realidad y a explicarla desde un enfoque de realismo mágico. Allí se intenta abordar problemas reales, en un juego de espejos entre lo real y lo ficticio, para explicar problemáticas que me interesaban”, anota el autor madrileño. El extraño universo de Morellón se le presenta al lector con un conjunto de personajes insólitos: una persona que entierra un testículo en un cementerio de Almudena, un esposo que termina viviendo en el techo de su casa y un hombre que vende su mano izquierda a cambio de euros. Además, un pueblo que espera con ansia la llegada de un huracán y una mujer que ríe sin pausa mientras disturbios sociales acaban con su ciudad. En su acta, el jurado conformado por los escritores Roberto Burgos Cantor (Colombia), Vlady Kociancich (Argentina), Alberto Manguel (Argentina), Anne McLean (Canadá) y Vicente Molina Foix (España) destacó “esa atmósfera de un peligro inminente que no acaba de revelarse, que acecha y no se resuelve”. Escritor español Alejandro Morellón ganó el Premio de Cuento Gabo 2017 Al referirse a cómo opera en su escritura ese juego de tensión literaria y misterio, Morellón dice que se trata de un diálogo que se establece entre el escritor y el lector. “Lo principal a la hora de escribir un cuento es que no tienes que contarlo por entero. Le tienes que dar un margen de imaginario al lector. He intentado construir ficciones que no se cierran por sí mismas, sino que las tiene que resolver el lector. Si bien la escritura es un acto solitario, conlleva una acción-reacción, un trabajo a dos cerebros, en el que tú escribes una historia y el lector la construye”. Y junto con el misterio, los relatos del también finalista del Premio Nadal 2015, con su novela ‘Y he aquí un caballo blanco’, están impregnados de una violencia. “Estamos, a nuestro pesar, rodeados de violencia; y quieras o no es algo que la persona vive y de lo que el escritor no puede desligarse. La ficción sí que se encarga de camuflar ese tipo de violencia para producirlo en otro tipo de violencia más narrativa”
Lee parte de la obra ganadora

Sergio Ramirez premio Bienal de Novela "Mario Vargas Llosa"

El escritor nicaragüense Sergio Ramirez se alza con el premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su obra "El caballo dora...